A partir de este miércoles 26 de junio y hasta el domingo 11 de agosto se realizará en todo el país la primera fase de vacunación contra fiebre aftosa con excepción de la región insular de Galápagos en lo que corresponde al año 2019, con una duración de 47 días, la aplicación de la vacuna contra fiebre aftosa será ejecutada por los operadores de vacunación calificados y autorizados por la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario, los mismos que ejecutarán las disposiciones técnicas y administrativas y su cumplimiento será supervisados por técnicos de la Agencia.

El último brote de Fiebre Aftosa se registró en agosto de 2011, desde esa fecha no se ha tenido brotes de la enfermedad, alcanzando a la actualidad (junio 2019) un total de 94 meses sin la enfermedad, la vacunación en la especie bovina juega un papel importante, puesto que reduce el número de animales susceptibles a este mal y previene su manifestación clínica.

Durante el período que dure la fase de vacunación se determinan como especies obligatorias a los bovinos y bufalinos a nivel nacional, estableciendo el valor que será recaudado por las operadoras de vacunación, un costo de aplicación del biológico de $0.60 (SESENTA CENTAVOS DE DÓLAR DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA) por vacuna anti-aftosa y de $1.00 (UN DÓLAR DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA) por vacuna anti-aftosa más rabia, este biológico en particular tiene como destino la parte Oriental de Ecuador (Sucumbíos, Napo, Orellana, Pastaza, Morona Santiago y Zamora Chinchipe) y zonas específicas de las provincias de Esmeraldas, Pichincha y Loja que históricamente han presentado focos de Rabia Bovina.

Cabe mencionar que la vacuna anti-aftosa y anti-aftosa más rabia se encuentran subsidiadas por el Estado (aplicación de biológicos, agujas, certificado de vacunación), teniendo que el ganadero aportar únicamente el valor detallado anteriormente.

La meta establecida a nivel nacional para esta primera fase es de inmunizar a 4´385.500 animales.

Todas estas acciones son parte de nuestro compromiso por mantener el estatus como país “libre de fiebre aftosa con vacunación en el territorio continental” y “libre de fiebre aftosa sin vacunación en el territorio insular de Galápagos”, obtenido el 25 de mayo del año 2015 en París-Francia por parte de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

 ¿Qué es la fiebre aftosa?
La fiebre aftosa es una enfermedad vírica grave del rebaño, sumamente contagiosa y de repercusiones económicas considerables. Afecta a los bovinos y porcinos, así como a los ovinos, caprinos y otros rumiantes biungulados. Todas las especies de ciervos y antílopes como también elefantes y jirafas son susceptibles a esta enfermedad.

En una población susceptible, la morbilidad es de casi un 100%, siendo los animales de cría intensiva más susceptibles que las razas tradicionales. La enfermedad es rara vez fatal en los animales adultos, pero la mortalidad entre los animales jóvenes suele ser alta debido a la miocarditis o a la falta de amamantamiento si la madre está afectada por la enfermedad.

La fiebre aftosa se caracteriza por fiebre y úlceras en forma de ampollas en la lengua y labios, en la boca, en las ubres y entre las pezuñas. Ocasiona graves pérdidas de producción y aunque la mayoría de animales afectados se recupera, la enfermedad a menudo los deja debilitados. El organismo causante de la fiebre aftosa es un aftovirus de la familia Picornaviridae. Existen siete cepas (A, O, C, SAT1, SAT2, SAT3, Asia1), y para cada una se necesita una vacuna específica a fin de proporcionar la inmunidad de un animal vacunado.

La fiebre aftosa es una enfermedad inscrita en la lista del Código Sanitario para los Animales Terrestres de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) y debe ser declarada a la OIE (Código Sanitario para los Animales Terrestres de la OIE). Es la primera enfermedad para la cual la OIE ha establecido una lista oficial de países y zonas reconocidos libres con o sin vacunación.

Asimismo, los Países Miembros pueden solicitar a la OIE el reconocimiento oficial de sus programas de control de la fiebre aftosa.

¿Cómo se transmite y propaga la fiebre aftosa?
La fiebre aftosa se encuentra en todas las excreciones y secreciones de los animales infectados. El virus puede estar presente en la leche y el semen durante hasta 4 días antes de que el animal muestre signos clínicos de la enfermedad. Los animales que se han recuperado de la infección o aquellos vacunados con vacunas de virus vivos pueden actuar como portadores del virus. Los animales infectados liberan, entre otras cosas, una gran cantidad de virus en forma de aerosol y pueden infectar a otros animales por vía respiratoria u oral.

La importancia de la fiebre aftosa está ligada a la facilidad con que el virus se difunde por los siguientes medios:

  • Introducción de nuevos animales portadores del virus (saliva, leche, semen, etc.) que pueden contagiar a un rebaño.
  • Corrales, edificios o vehículos contaminados utilizados para la estabulación y desplazamiento de animales susceptibles.
  • Materiales contaminados tales como paja, piensos, agua, leche o productos biológicos.
  • Prendas o calzado contaminados de las personas, o equipos usados contaminados;
  • Carne o productos animales infectados con el virus, crudos o insuficientemente cocidos, y utilizados en la alimentación de animales susceptibles; y
  • Dispersión en aerosol del virus de una propiedad infectada vía las corrientes de aire.

¿Cuáles son los signos clínicos de la fiebre aftosa?
La gravedad de los signos clínicos dependerá de la cepa vírica, de la edad y de la especie animal. Los signos pueden fluctuar desde una infección leve hasta grave. Los bovinos y porcinos de cría intensiva presentan signos más graves que los ovinos y caprinos.

El signo clínico característico es la aparición de ampollas (o vesículas) en la nariz, lengua, labios, cavidad oral, entre los dedos, encima de las pezuñas, ubres y puntos de presión en la piel.

Las ampollas reventadas pueden ocasionar cojera extrema y desgana para moverse o inapetencia.

Las ampollas abiertas también pueden dar lugar a infecciones bacterianas secundarias. Otros síntomas observados con frecuencia son fiebre, depresión, hipersalivación, pérdida de apetito y de peso, caída de la producción de leche.

La salud de los terneros, corderos, cabritos y cerditos jóvenes puede verse comprometida por la falta de leche de las madres infectadas. En caso de infección con el virus de la fiebre aftosa, la muerte puede acaecer antes de que aparezcan las ampollas debido a los estragos que el virus causa en el músculo cardíaco.

Las ampollas se curan en general en un plazo de al menos 7 días, sin embargo, el impacto de la enfermedad sobre las tasas de crecimiento o de producción lechera puede persistir tras la recuperación. Los animales que se han recuperado de la infección pueden a veces ser portadores del virus e iniciar nuevos focos de la enfermedad.

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