La BCR estima que por esta situación se impulsarán las exportaciones argentinas, que llegarían este año a 13,7 millones de toneladas, otro máximo histórico.

Las temperaturas baten las máximas históricas en muchas zonas de Europa, destacándose los casos de Holanda, Bélgica, Francia y Alemania, donde afecta a las plantaciones de trigo que ya está a punto de cosecha.

“En julio ya comienzan las labores de cosecha en esta parte del orbe, por lo que las condiciones actuales permiten un rápido avance de las labores aunque a costa de un ajuste de la producción esperada”, destaca la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) en el informativo semanal.

La situación actual anticipa que no habrá más disponibilidad de trigo en los países que suelen vender al resto del mundo respecto al año pasado: “A medida que los mercados descontaron este hecho, el precio del cereal se revaluó tanto en el mercado externo como en la plaza local después de haber tocado un mínimo relativo a mediado de mayo”, comentó Emilce Terré, de la BCR.

Por otro lado, el trigo se desarrolla en muy buenas condiciones generales en Argentina. Con una superficie a sembrar cercana a los 7 millones de hectáreas, la mayor parte de la zona de influencia de los puertos del Gran Rosario muestra adecuadas reservas de agua, sólo observándose algunos excesos en el sur de Buenos Aires.

Desde la entidad rosarina anticipan que las adecuadas reservas hídricas y el cuidadoso manejo de los productores permiten trabajar con rindes tendenciales en las proyecciones para la nueva campaña, dando soporte a la proyección de producción triguera en torno a los 21,5 millones de toneladas, “un récord histórico” para Argentina.

Bajo este contexto, la BCR augura “una buena penetración del cereal argentino en el mercado global, dando sostén a las previsiones de exportación por 13,7 millones de toneladas, otro máximo histórico para la cadena triguera”.

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