El gris del asfalto contrasta y se pierde en el horizonte enmarañado del verde intenso de las plantaciones de banano.

Es miércoles, son las 07:00 y desde lo alto del bypass de la vía a Santa Rosa (El Oro), las hojas se extienden hasta donde llega la vista. Es solo una mínima parte de las casi 60.000 hectáreas que tiene esa provincia.

Pero en menos de un mes el blanco tomó protagonismo: es el de la cal que anuncia el ingreso a alguna finca. Se la esparce para desinfectar todo lo que camine o ruede por el sitio. Es solo uno de los cambios que llegó con la alarma del Fusarium raza 4, confirmado en Colombia a inicios de agosto.

A esto se suman los rodaluvios (lavallantas), pediluvios (lavapies), soluciones de agua y cloro y carteles con información que los productores han aplicado en su afán de contrarrestar la llegada de la plaga.

En la vía a Pasaje, Ángel Macas instaló un pediluvio de cemento al ingreso de su finca de 10 hectáreas. También colocó carteles con las medidas de bioseguridad que visitantes y trabajadores deben cumplir para ingresar a su plantación. “No es gasto, es inversión, pero no estaría mal que las asociaciones ayuden a los pequeños productores con un bono para que no salga de sus bolsillos”, sugiere.

A Galo Medina, socio propietario de la finca La Bolívar, en la parroquia El Cambio, le costó $ 4.000 la construcción de un rodaluvio, una especie de pequeña piscina donde los vehículos desinfectan las llantas antes de ingresar a su finca que tiene de 70 hectáreas.

Preocupado ante la amenaza del Fusarium, asegura que la ‘inversión’ es poca comparada con el daño que ocasionaría. “Nos quedaríamos sin trabajo”, dice tajante Medina, que es parte de la Asociación Agropecuaria La Guayas, junto a las fincas La Brigada y La Central, que suman 93 ha; y en las que ya se hacen otros rodaluvios.

Reconoce que antes de ser capacitados por Agrocalidad él y su personal no conocían sobre el Fusarium raza 4. “Ahora ya sabemos cómo se transporta, qué debemos hacer y cómo evitar que llegue el hongo”, sostiene Medina, quien cree que las grandes empresas deben apoyar a los pequeños a prepararse. Esto, tomando en cuenta que en El Oro existen cerca de 5.000 productores, de los cuales cerca del 90% son pequeños.

La Corporación San Miguel de Brasil, que recibe banano de unos 130 pequeños productores, es una de las empresas que brinda capacitación e insumos, asegura Michael Calle, administrador del predio Agrícola Palenque, donde la empresa tiene 32 hectáreas de banano.

Calle asegura que técnicos de la empresa recorren las plantaciones dando capacitación sobre el hongo que fueron reforzadas por Agrocalidad.

Además, “generamos más de 80.000 litros de biofermentos enriquecidos con microorganimos que nuestros productores están llevando y aplicando”, dice Calle; al asegurar que fortalecer los suelos sería una solución para contener la plaga.

Calle señala que las medidas contra el hongo se aplican desde año y medio. Emplean fumigación a los vehículos, pediluvios con cal y preparan un sistema de ozonificación por aspersión en el que invirtieron alrededor de $ 3.000.

“Si hacemos un rodaluvio, posiblemente no toque el chasis del carro y el hongo saltó ya el rodaluvio, entonces con ese sistema queremos hacer un baño tanto por afuera como por debajo del carro”, explica.

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