Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), la agroecología es un conjunto de prácticas que busca sistemas agrícolas sostenibles, que optimizan y estabilizan la producción. Agrega que se trata también de  un movimiento social que promueve la justicia social, nutre la identidad y la cultura, y refuerza la viabilidad económica de las zonas rurales.

Es un medio de producción agrícola que respeta el funcionamiento y los ciclos de la naturaleza, y también pone en práctica los conocimientos ancestrales y modernos, añade César Tapia, responsable del Programa de Recursos Fitogenéticos del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Iniap).

Se estima que el 60% de las uniones de pequeños agricultores y ganaderos (UPA), sobre todo de la Sierra, labora     en esta área, enfatiza Tapia.

Mientras que la FAO asegura que los agricultores familiares son los guardianes reales del conocimiento y la sabiduría necesaria para esta disciplina, por lo que son claves para la producción de alimentos de manera agroecológica.

Producción limpia y saludable
En la agroecología se destaca la eliminación de agroquímicos y otros contaminantes, y se promueve la integración de cultivos, la crianza de animales, el manejo ecológico del suelo, del agua y de los sistemas agroforestales. Es decir, “se regresa la mirada al respeto a los recursos naturales”, indica Tapia.

Pero esta práctica no es un tema de moda, asegura. Tiene una trayectoria de varios años; en Ecuador se ve reflejada la predisposición a esta labor en la Constitución. Varios de sus artículos se refieren a la obligatoriedad del acceso a alimentos sanos, suficientes y nutritivos; a vivir en un ambiente ecológicamente equilibrado que garantice la sostenibilidad; a usar tecnologías ambientalmente limpias y energías alternativas no contaminantes y de bajo impacto; a reconocer los derechos de los pueblos; y a evitar la extinción de especies, la destrucción de ecosistemas o la alteración permanente de los ciclos naturales.

Entonces, donde hay ecosistemas con agricultura familiar que promueve practicas agroecológicas, existe un sistema ambiental sano, explica el funcionario del Iniap.

Pero cuando se rompe esa cadena, se deja de ser fuerte y se aporta a acelerar el cambio climático que afecta al mundo. Es por ello que “hay una voz muy fuerte en el mundo que ‘grita’ por que paren esas prácticas que afectan al ambiente. Creo que la agroecología juega un papel fundamental en esto”, enfatizó.

Aporte de la universidad
La agroecología también elimina la vegetación adicional y combate las plagas (fertilizantes, pesticidas, plaguicidas), explica Mario Caviedes, director de la carrera de Agroempresa de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ).

En Ecuador, está orientada a cultivos, especialmente intensivos, como los de hortalizas, destinados al consumo familiar. En los cultivos extensivos, como las grandes plantaciones (de papa, por ejemplo), es muy difícil fomentar esa práctica, sobre todo por el espacio que ocupa.

Sin embargo, el experto afirmó que en Ecuador sí es posible incursionar en una agricultura más ecológica y amigable con el ambiente, con el uso de abonos, funguicidas y pesticidas de origen vegetal y microorganismos para control biológico.

Mencionó que en la USFQ investigan los componentes de algunas plantas y se experimenta con combinaciones de varias de ellas para encontrar insecticidas naturales y así controlar las plagas y las enfermedades en los diferentes cultivos.

El objetivo es dar un contenido más científico a los insecticidas naturales. El proyecto está en periodo de ensayos y se espera que en el segundo semestre de 2020 se tenga información sobre un extracto, comprobado científicamente.

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