En el Bajo de San Luis, un monte submarino de Galápagos, se encontró, a 50 m de profundidad, un bosque de quelpo (algas altas, largas y de color verde oliváceo), importante para el mantenimiento de la biodiversidad marina, la protección y la alimentación para muchas criaturas del océano.

El informe, redactado por la científica Salomé Buglass y publicado por la Fundación Charles Darwin (FCD), no descarta la posibilidad de que sea un nuevo registro para Galápagos y la ciencia, aunque señala que son necesarios algunos estudios genéticos para confirmarlo.

De acuerdo con la profesora de botánica marina de la Universidad de Málaga María Altamirano, que cita los datos de la FCD, es un descubrimiento “fascinante, teniendo en cuenta la importancia ecológica de los quelpos a nivel global”.

Los bosques de quelpo necesitan aguas someras (poco profundas) y claras, donde llegue suficiente luz, que sean ricas en nutrientes, y que la temperatura esté por debajo de los 20°C. Estas predominan en las costas templado-frías del planeta.

Pero el archipiélago, al ser un lugar al que llegan corrientes frías, como la de Cromwell y Humboldt, es una de las pocas regiones tropicales del planeta donde existe esta especie, llamada Eisenia galapagensis.

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