Árboles guayacanes . Foto: Enrique Pesantes / El Comercio

Un manto amarillo brillante arropa la sabana que rodea a Colimes. A inicios de diciembre, como cada año, este cantón guayasense es testigo de un fugaz espectáculo natural.

Los guayacanes han florecido con las primeras garúas. Sus copas doradas anuncian que las lluvias empezarán en el Litoral. El Tabebuia chrysantha es un árbol originario de las regiones intertropicales de América.

En el territorio ecuatoriano crece en el bosque seco tropical. El asfalto de la vía a Olmedo contrasta con el pintoresco paisaje de la hacienda Las Habras, a 4 kilómetros de Colimes.

Las flores se desprenden entre 10 y 15 días después de que brotaron, para anunciar el fin del verano, y forman una sutil alfombra.

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