Vietnam aspira a que sus exportaciones de productos agrícolas, forestales y
acuícolas alcancen una cifra récord de 42 mil millones de dólares este año, pero esa meta tiene como premisa ineludible un aumento de la producción.

De acuerdo con funcionarios del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el aumento de las inversiones y diversas medidas organizativas y tecnológicas aumentarán los rendimientos en esas ramas y permitirán superar los registros de 2019, ventas al exterior incluidas.

El año pasado las exportaciones del sector superaron los 41 mil millones de dólares pese a que el país enfrentó una intensa sequía en gran parte de su territorio y a una epidemia de peste porcina africana que obligó a sacrificar unos seis millones de cerdos, más del 10 por ciento del rebaño nacional.

Tales contratiempos incidieron significativamente en el relativamente bajo crecimiento de la agricultura -no llegó al tres por ciento-, pero así y todo sus aportaciones al Producto Interno Bruto (PIB) fueron grandes dado el peso específico que tiene en la economía nacional.

Las exportaciones agrícolas, además, se vieron afectadas por una sensible baja de los precios internacionales de algunos productos clave como el café y el arroz, y apreciables caídas de los embarques de mariscos y pescado a China, Estados Unidos y la Unión Europea debido a que estos endurecieron sus estándares de importación.

Tales contrariedades fueron contrarrestadas por ramas como la de la silvicultura, cuyos embarques (además de madera se incluyen muebles y otros artículos fabricados en ese material) alcanzaron los 11 mil 200 millones de dólares, un aumento interanual del 19,2 por ciento.

Según el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Nguyen Xuan Cuong, además de encarar los citados factores adversos, en 2020 el país se enfocará en aumentar los rendimientos agrícolas y mejorar los canales de distribución y comercialización.

También, en participar de manera más dinámica y adaptativa en un mercado global marcado por la alta competencia, el proteccionismo y la guerra comercial Estados Unidos-China, elementos todos que con distinta hondura afectan las exportaciones.

Para alcanzar las metas de 2020, dijo Cuong, también será necesario seguir avanzando en la reestructuración del sector y en la construcción de la nueva ruralidad, dos tareas indisolublemente ligadas al proceso de reformas de la economía y la sociedad en Vietnam.
En una reciente teleconferencia sobre el desarrollo de la agricultura nacional a corto y mediano plazo, el primer ministro Nguyen Xuan Phuc planteó que, para empezar, el crecimiento en 2020 debe estar por encima del tres por ciento.

El jefe de gobierno recordó que el propósito del país es colocarse entre los 15 más avanzados en ese campo en la próxima década y convertirse en uno de los 10 mayores centros procesadores de productos agrícolas en el mundo.

El jefe de gobierno abogó por abolir normas obsoletas e intensificar la construcción de zonas rurales de nuevo tipo, aplicar tecnologías de avanzada y promover con mayor fuerza los productos clave de cada provincia.

Entre las deficiencia a superar, citó el aún deficiente pronóstico de los desastres naturales, la alta ocupación de trabajadores por la agricultura (casi 38 por ciento de la fuerza laboral), la desigual reestructuración del sector en las provincias y el incumplimiento del plan sobre el desembolso de capital público.

Los altos propósitos de la agricultura tienen el decidido respaldo del Partido Comunista de Vietnam (PCV). Al intervenir en el VII Congreso del Sindicato de Agricultores, el secretario general del PCV, Nguyen Phu Trong, subrayó que la agricultura y los hombres de campo son factores estratégicos en el desarrollo y la seguridad de Vietnam.

El Partido y el Estado consideran a la agricultura, los agricultores y las áreas rurales factores estratégicos en la industrialización, la modernización y la defensa de la nación, así como una fuerza importante para el desarrollo socioeconómico y la protección ambiental, dijo el también presidente del país.

Pese a que más de uno de cada tres trabajadores vietnamitas trabaja en la agricultura, sus contribuciones al PIB son apenas del ocho por ciento, lo que denota la necesidad de modernizar y reorganizar el sector.

Pero los avances son impresionantes: de un país con una crónica escasez de alimentos, debido en gran parte a las sucesivas guerras que debió librar, Vietnam pasó a ser un gran exportador de arroz, frutas, vegetales y productos acuícolas, y en la actualidad es el segundo mayor productor agrícola del sudeste asiático.

El país tiene un alto potencial para concretar los objetivos planteados por el gobierno, pues las tierras cultivables pasan de 10 millones de hectáreas, las familias dedicadas a la actividad pasan de 15 millones y las cooperativas agrícolas rondan las 16 mil.

Y lo que es tanto o más importante: a diferencia de otros tiempos, la gente ha encontrado que el duro trabajo en los campos le rinde los dividendos suficientes como para llevar una vida digna y próspera.

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