Las obras viales planificadas en el 2019, como parte del presupuesto participativo, han sido prácticamente concluidas. las comunidades rurales de las 36 parroquias son las beneficiadas de esta acción en la que los organismos autónomos descentralizados ponen a la orden sus recursos para ejecutar proyectos de manera conjunta.

El presupuesto participativo se puso en práctica en todo el territorio, sin dejar a un lado a ninguna parroquia. La ciudadanía jugó un papel importante dentro de este proceso, pues, de manera entusiasta se sentó a planificar con las autoridades lo que se debe hacer en cada localidad. Ya en el tiempo de ejecución se conformaron veedurías, para ayudar a que las obras se concreten en los términos previstos.

 Inversión

Como resultado de la tarea desarrollada, el Gobierno Provincial de Imbabura (GPI), invirtió 281.000 dólares en el mantenimiento rutinario de los caminos en la ruralidad, teniendo como aliados a los gobiernos parroquiales con los cuales firmó convenios para actuar. En resumen, el mantenimiento rutinario requirió una inversión total de 361.000 dólares, valorado especialmente por la operación de maquinaria pesada.

En cuanto a proyectos, en el presente año se ejecutó 56 en los seis cantones en el ámbito de la vialidad. En los poblados, los habitantes resolvieron en que se debía gastar el presupuesto asignado por la Prefectura, contando además, en la mayoría de los sitios, con el apoyo de los gobiernos parroquiales y municipios.

Aportes

El financiamiento económico que destinó el organismo provincial para este objetivo fue de 3´028.784 dólares, mientras que los otros aportes significaron inversiones de 230.000 dólares. Con estos fondos se construyeron adoquinados, veredas, aceras, pasos de agua, cunetas, empedrados, puentes, bordillos, muros de contención e incluso asfaltados. Esta intervención mejoró, sin duda, la vialidad en las comunidades más alejadas.

En una de las últimas reuniones del Foro Permanente de Vialidad que forma parte del Parlamento de Imbabura, los integrantes evaluaron los resultados de la labor cumplida, en función del presupuesto participativo. Concluyeron señalando que se logró avanzar en la planificación trazada, sin dejar de reconocer que la competencia de la vialidad exige planificación, dinamismo, capacidad de gestión, trabajo permanente, eficiencia y eficacia, a más de recursos económicos que solventen los objetivos.

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