El campo onubense ha bloqueado la autovía A-49 entre Huelva y Sevilla para reivindicar medidas que garanticen el futuro tanto de los agricultores como de los ganaderos ante la complicada y delicada situación que atraviesan, en una nueva concentración histórica en la que han participado miles de agricultores procedentes de todas las comarcas de la provincia, así como más de 500 tractores.

En concreto, la comitiva de vehículos partió desde la localidad de San Juan del Puerto, y recorrió la A-49 en sentido Huelva hasta el siguiente cambio de sentido, en el cruce de La Ribera, donde tomó rumbo nuevamente hacia Sevilla, para desviarse hacia el punto de origen. Allí, Cristóbal Picón, en representación de las tres organizaciones convocantes, Cooperativas Agro-alimentarias de Huelva, Asaja-Huelva y COAG-Huelva, procedió a la lectura del manifiesto.

Durante la lectura del texto, Picón ha reclamado «soluciones» a los problemas del sector y ha recordado que sus empresas «están al borde del cierre y nuestros pueblos de la despoblación». «Llevamos años soportando que nos ignoren, que nos ninguneen, llamando la atención sobre una situación que cada vez se volvía más insostenible sin que nadie hiciera nada», ha dicho.

El representante de Cooperativas ha recalcado que «ahora estamos al límite, y necesitamos que nuestra voz se oiga alta y clara. No podemos consentir que se nos siga ignorando, que se nos siga usando como moneda de cambio, que se nos sigan haciendo promesas vanas. Hemos decidido que ya basta, que hasta aquí hemos llegado, que no nos conformaremos con soluciones a medias para problemas tan graves como los que pesan sobre nosotros y nos asfixian».

Asimismo, ha enumerado los distintos problemas a los que se enfrentan como «los precios ridículos» que perciben por sus «magníficos productos, creados a base de inversión y de sudor, de sacrificio y de riesgo».

Además, ha lamentado «los altísimos e injustos costes, los impuestos con los que se les exprimen a diario y que no paran de crecer, la falta de infraestructuras, de agua, de recursos que nos permitan producir dignamente; los aranceles, los acuerdos comerciales con los que nos compran y nos venden como si fuéramos una mercancía más; la competencia desleal, la burocracia con la que nos enredan, el recorte que amenaza la PAC, la política que ha aportado cohesión y competitividad a la agricultura europea».

Por ello, ha reclamado que se les escuche y se hable con ellos de cara a buscar soluciones satisfactorias. «Llegaremos a Madrid, llegaremos a Bruselas, y ese no será el final. Será el principio. Porque esto no ha hecho más que empezar», ha enfatizado.

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