Hablar de racismo en el deporte ecuatoriano no es nuevo. Estas manifestaciones han existido siempre, sobre todo en los estadios donde se juega fútbol, como lo detallan el mismo presidente de la Asociación de Fútbol de Esmeraldas, Omar Estupiñán, y deportistas de otras especialidades, como los boxeadores Julio Castillo e Ítalo Perea y la pesista Seledina Nieves.

La muerte del estadounidense George Floyd, quien falleció por asfixia por presión en el cuello causada por un policía, el 25 de mayo pasado provocó protestas en Estados Unidos y en diversas partes del mundo lo que permitió que el tema se lo vuelva a tratar.

Castillo señala que durante su carrera deportiva no ha recibido directamente ofensas racistas. Aunque “sí he visto cuando voy caminando en grupo, la gente se cambia de calle (por algún temor), pero en competencias no he visto eso nunca, gracias a Dios”, agrega.

El púgil que busca cupo a los Juegos Olímpicos de Tokio señala que sí hay racismo en el deporte, “existe en todos lados y Ecuador no es la excepción, claro que en menor escala que en otros lados, pero sí existe”.

Castillo indica que no le molesta que lo llamen negro, pero le dicen Yula como apodo. “A otras personas que son afrodescendientes les molesta que los llamen negro, yo no me molesto”.

Julio Castillo.

El boxeador que ha estado en los Juegos Olímpicos de Londres y Río de Janeiro indica que para evitar que se sigan propagando las manifestaciones racistas lo principal es acercarse más a Dios. “Debemos ser más humanos, acercarnos más a Dios y ver que todos somos hijos de Dios. Es lo único que se puede hacer para que todo esto mejore. No creo que con las protestas se pueda mejorar, es creer más que todos somos hijos de Dios, tener temor de Dios, de la vida”, afirma.

Castillo, quien admira al atleta jamaiquino Usain Bolt, al basquetbolista Koby Bryant (+), al luchador cubano Mijaín López, no justifica las manifestaciones que se han dado en contra del racismo. “La violencia genera más violencia porque los mestizos también van a protestar y se va a armar una guerra”, comenta.

Si Castillo tuviera la oportunidad de ser maestro en una escuela para mestizos o blancos, dice que para que esos pequeños no siembren el racismo en su corazón “hay que tratarlos con amor, las cosas vienen desde la casa, hay que enseñarles a dar amor para que se rompan tabúes y no miren diferente a otras personas que tienen el color de piel diferente”.

Otras reacciones

Por su parte, Perea, quien volvió a la actividad del boxeo y busca cupo para Tokio, indica que él no ha vivido alguna discriminación racial porque ha sabido defender su raza “aunque en todos lados hay racismo y también en Ecuador. En algunos países los negros son apetecidos y en otros no”.

El púgil señala que sí ha visto discriminación por el trato que da la gente, “como cuando hay reuniones sociales o de trabajo, dependiendo de la clase de gente que va, te invitan o no por ser negro. Lo he visto, a mí no me han hecho eso, pero sí ha sido en contra de otras personas”.

Que cómo le gusta que lo llamen, dice que prefiere por su nombre, Ítalo, y que no le digan ¿qué fue mi negro?, porque no “soy su negro”. Añade que tampoco le gusta que le digan moreno, porque no es moreno, sino negro o afrodescendiente.

Ítalo Perea (i) y Jean Carlos Mina.

También Seledina Nieves, exseleccionada de levantamiento de pesas del Ecuador y coordinadora Zonal 1 de la Secretaría del Deporte, indica que no ha sido marginada por su color de piel. “Quizás por mi carácter fuerte y la gente sabe con quién se mete. Si es que alguien pensó ofenderme, no pasó de eso”.

Pero la excampeona sudamericana en Medellín 2010 aclara que si bien ella siempre estuvo presta a defenderse de algún tipo de ofensa racista, sí ha visto cómo en otro grupo de deportistas ofenden a sus compañeros de color. “En las pesas nunca hubo eso porque nosotros nos llevábamos bien y había respeto”, agrega.

Nieves, quien también prefiere que la llamen por su nombre, dice que decirle a alguien negro es ofensivo aunque sea afrodescendiente y que la única forma para que esto termine es “concientizando a cada una de las personas. Hacerles entender que la única diferencia es el color de piel por fuera, ya que por dentro todos somos iguales y todos vamos al mismo lado”.

Omar Estupiñán, presidente de la Asociación de Fútbol de Esmeraldas, señala que él personalmente no ha sentido el racismo “como dirigente deportivo, porque no lo permitiría”, pero sí ha visto ese tipo de manifestaciones. “Lo he vivido en la actividad del fútbol, lo he vivido acompañando a la Selección en eliminatorias cuando jugamos con Perú, en Lima; y con Argentina, en Buenos Aires. Al ser nuestra Selección integrada la mayoría por gente de raza negra, había el abucheo, silbidos y gestos racistas típicos cuando nuestros jugadores tenían la pelota”.

En el Ecuador, la Comisión de Disciplina de la Ecuafútbol ha ido incrementando el valor de las multas (desde 200 a 2000 dólares) por manifestaciones racistas en los partidos de fútbol y para el dirigente esmeraldeño, quien prefiere que lo llamen por su nombre, esa no es la solución. “No es suficiente (las multas) porque a quien multan no le están diciendo no lo vuelva a hacer. La cultura, su forma de pensar y su idiosincracia, el criterio que tiene es producto de otro tipo de desequilibrios que no tienen nada que ver con una multa y el camino tiene que ver con el tema educativo. Es un proceso de inicio, de igualdad, cuando el principio y los valores de las personas empiezan desde la etapa de entendimiento, es decir, al niño negro, mestizo, indio o al niño blanco hay que hacerles entender que son iguales en sentimientos y condición”.

En una entrevista con Diario EL UNIVERSO, el exjugador esmeraldeño Carlos Tenorio indica que cuando era jugador profesional vio muchas manifestaciones racistas. “Hoy hay jóvenes que replican lo que encuentran en las redes sociales. Otros, por ejemplo, que han ido al estadio porque sus padres los llevan, han escuchado gritar ‘negro no sé qué, indio no sé cuánto’, pero ellos no conocen ni saben porque no les ha pasado nada”.

Luis Capurro, exlateral izquierdo de Filanbanco, Emelec, Barcelona, Liga de Quito y la selección del Ecuador, dijo que por el color de su piel no jugó el Mundial 2002 y culpó al expresidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol. “Luis Chiriboga quería blanquear a la Tricolor. Era racista y detestaba a los jugadores de raza negra. Si tengo que decírselo en la cara, se lo digo”, refirió Capurro, en una charla con Radio Play de Guayaquil.

Johan Padilla, golero de El Nacional, contó que el 10 de agosto de 2018, durante un partido contra Técnico Universitario, un grupo de aficionados rojiblancos lo insultó y lanzó gritos imitando a los monos. “Era tan fuerte que lloraba pero de la rabia. Tenía unas ganas de salir del arco y quitarme los guantes para tirar golpes con todos ellos. Los mismos jugadores del Técnico les pedían a los hinchas que dejaran de gritar”, reveló el guardameta durante una entrevista con el programa Fútbol sin cassette.

Sobre todas estas manifestaciones de sus hinchas han sido multados clubes como Deportivo Cuenca, Técnico Universitario, Liga de Quito, Liga de Portoviejo, Puerto Quito, entre otros.

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