Foto cortesía / Redacción Marlene Bernal

El déficit de trigo en el país, ha hecho que la empresa Moderna de Alimentos, dedicada a la elaboración de harinas para panadería, promueva la siembra de trigo en nuestro país mediante su programa Cultiva.

Mariela Gómez del departamento de responsabilidad social de la empresa, explicó a este medio, que el programa está cumpliendo 10 años y el objetivo es impulsar el cultivo del cereal y generar un modelo de negocios que beneficie a los productores.

“Actualmente hemos incorporado a 572 familias asociadas al programa con 1.200 hectáreas en Pichincha, Carchi e Imbabura. Nosotros acompañamos al agricultor desde la inspección del terreno, entrega de semilla y compramos el 100% de la producción” indicó la directiva.

Según la ejecutiva, el consumo de trigo en el país para la industria molinera es de 690.000 toneladas y la producción nacional tan solo es de 7.000 toneladas, lo que solo cubre un 2% de la demanda nacional, por lo que es indispensable la importación, siendo la Moderna quien absorbe más o menos del 60 al 70% de la cosecha del país.

El programa CULTIVA tiene como acción la entrega de semillas certificadas por el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP) a los agricultores de varias zonas del país, quienes se comprometen a cultivarlo y venderlo al final de su cosecha. La empresa adquiere el 100% de la cosecha al precio fijado por el Ministerio de Agricultura.

“Hemos entregado cerca de 500.000 dólares en semilla, es nuestro aporte al productor y garantizamos la compra y hacemos convenios con algunas empresas para dar asesoría técnica a quien lo necesite”, recalcó Gómez.

Para la ejecutiva la meta este año es llegar a las 3.000 ton de compras de trigo nacional, seguir trabajando en mejoramiento de semillas e Incorporar a más agricultores en el proyecto.

Por su parte Mateo Arteaga, productor de trigo en Imbabura y a la vez semillerista   recuerda que Ecuador era un país triguero, donde no se necesitaba importar, pero los bajos precios y el exceso de intermediarios hizo que los agricultores se fueran a sembrar quinua   que era muy atractivo su precio en ese momento.  “Bajaron tanto los precios del trigo que nos compraban a tan solo 12 0 14 dólares   el saco de 100 libras impidiendo que fuera negocio cultivarlo.  Con este programa donde nos compran toda la producción, dando seguridad al agricultor y nos pagan a 22 dólares el quintal, lo convierte en un cultivo muy seguro sin muchas pérdidas” recalca Arteaga.

Este productor que anteriormente sembraba, quinua, babaco, maíz y ahora se volcó al cultivo del trigo, hace dos años se volvió también semillerista. “INIAP trabaja en sacar variedades, han liberado un nuevo material llamado Imbabura que está dando buenos resultados y es con el que estamos trabajando. Ha sido muy difícil ser semillerista porque hay que estudiar mucho para ofrecer un gran insumo, no es lo mismo sacar una semilla que un grano comercial, cuidamos mucho la genética para asegurar que el productor no tenga menos de 70 a 80 sacos por hectárea lo que hace que se vean las ganancias” explicó el agricultor.

Actualmente el productor financia la mano de obra y la maquinaria, la empresa nos capacita, nos da la semilla y compra toda la producción, sin este apoyo no podríamos fomentar el cultivo, recalcó Arteaga.

Fuente: El Productor / www.elproductor.com

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