Foto internet / Redacción: Carmen Victoria Rodríguez

El panorama incierto que hay en Ecuador frente a la erupción de los volcanes, ha hecho que los productores en este caso los bananeros empiecen a tomar sus propias medidas frente a este fenómeno, como el que se presentó el pasado 20 de septiembre con el volcán Sangay.

Como una situación deprimente y de mucha preocupación catalogo Hugo Castro bananero de los Ríos y el Guayas, la caída de ceniza. “Había una nube de cenizas de 10 kilómetros de alto y descendió sobre la zona costera, afectando a las plantaciones” explicó.

En su concepto, lo más difícil fueron las primeras semanas, ya que a medida que pasan los días van resolviendo los problemas, “el daño a las plantaciones propias no va más allá del 10%. En el resto el total de daños es inferior al 15 por ciento del total de la producción” indicó.

Según el productor las cenizas no dañan el suelo, ni las plantas, de hecho, aportan nutrientes al suelo. Pero los racimos de banano sí que se ven afectados al cubrirse de ceniza, que actúa como una especie de papel de lija y provoca daños en la fruta.

“Conocedores de la cantidad de volcanes que hay en el país ya hemos tomado algunas precauciones y estamos usando fundas especiales para cubrir los racimos y protectores para que las cenizas no alcancen los bananos. Nunca se pueden evitar los daños por completo, pero estas precauciones los minimizan y realmente no hay mucho incremento en los costos», destacó Castro.

Al preguntársele sobre la reducción de las exportaciones por perdidas en ceniza, el bananero explicó que es un tema controversial ya que hay países que aceptan la fruta sin revisar mucho la calidad porque les interesa más la cantidad, recalcando que el banano nunca se queda en Ecuador ya que el consumo local es muy poco y que el país no podría responder a una caída de las exportaciones, en su concepto se afectarían las primeras 4 semanas.

Finalmente, acotó, que la pandemia ha dejado muchas enseñanzas para protegernos, por lo que los trabajadores no se vieron afectados, solo debieron utilizar gafas ya que todos los otros protocolos estaban implementados, y su jornada laboral termina más temprano y la cosecha es un poco más lenta, para bajar pérdidas y afectación de los empleados.

Por su parte Tarsicio Mosquera, ingeniero agrónomo y conocedor de la realidad bananera en Ecuador, explicó a este medio que siendo el tema de las cenizas algo esporádico nunca se ha elaborado   un plan de manejo, pero que se está trabajando en recomendaciones para evitar que se sigan complicando las labores en el campo.

El mayor problema según el técnico, es la ceniza que entra por los orificios de las fundas que cubren los racimos de banano y puede escaldarla impidiendo que sea recibido en los mercados internacionales, por lo que se está recomendando usar una funda Domo sin orificios en la parte superior, lo que disminuye la entrada de ceniza.

Recordó que cuando se reutilicen los protectores en forma de disco que van encima del racimo se deben limpiar muy bien revisando que no tengan ceniza al recolocarlo.

Una de las prácticas que él recomienda en la medida de lo posible, es cambiar el sistema de cosecha, por el sistema de escalera evitando mover las hojas lo menos que se pueda y no destallar después de la cosecha por un tiempo prudencial para evitar la caída de ceniza en los racimos.

Para Mosquera esta vez el tema es más complejo que las otras veces, porque nunca había caído ceniza en las cantidades apreciadas a mediados de septiembre, explicando que por suerte la situación de la sigatoka negra ha estado en buen nivel y muchas haciendas no están fumigando mucho, por lo que recomendó en esos lugares donde no hay mucha incidencia de sigatoka minimizar el deshoje un par de semanas para evitar tanto movimiento de hojas.

Fuente: El Productor / www.elproductor.com

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