Cortesía: Marathon Sports

Las puertas de Fibrán se abrieron por primera vez para la visita de un medio de comunicación.

La nueva camiseta de la Selección Ecuatoriana se lucirá por primera vez la noche del jueves 8 de octubre de 2020 en el debut por Eliminatorias ante Argentina, en el Estadio La Bombonera de Buenos Aires. Fibran S.A es la fábrica textil que se encarga de confeccionar la ‘armadura’ de la Selección. En este lugar, ubicado en el norte de Quito, se procesa el diseño elaborado por la marca ecuatoriana Marathon Sports.

Por primera ocasión en la historia, un medio de comunicación fue invitado a conocer de cerca las diferentes etapas para obtener la camiseta oficial de la Tri. Desde 1994, Marathon Sports se convirtió en el patrocinador principal de la ‘piel’ de la Selección.

Un equipo conformado, en su mayoría por millenials, plasmó la idea que Marathon y la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF) acordaron para la vestimenta que se utilizará en el clasificatorio a Qatar 2022.

Hace un año comenzaron a trabajar en el modelo. El director regional de marketing de Marathon Sports, Esteban Delgado, explicó que todo comienza con una investigación y análisis de las tendencias del mercado y gustos del público objetivo al que apuntan.

En este caso, el color gris de la camiseta alterna responde a una intención de atraer fanáticos juveniles. “Se trabajan en bocetos de corte y luego en la compra de tela, insumos y leves detalles”, agregó Delgado.

También se compara con el estilo de indumentaria de otras selecciones y se trata de encontrar una prenda de ropa que sea cómoda y útil para el futbolista. Definido el diseño, inicia la labor en la fábrica, en la que trabajan más de 800 personas. Gracias a la Selección, las operaciones industriales no se suspendieron y las familias continuaron con un sustento económico mensual.

La fábrica por dentro

El recorrido comienza por la planta baja. Allí hay una máquina de tejido de punto, que a través de una computadora recibe instrucciones para formar la tela.

Este procedimiento es perfecto, sin errores, porque el artefacto ubica y enlaza los orificios mediante una especie de turbina circular que gira a alta velocidad.

En los pasillos hay paquetes enrollados con cientos de metros de tela para trasladar a las demás áreas. Cada sala tiene sus propios equipos industriales, de última tecnología para cumplir funciones específicas.

La temperatura varía. Por ejemplo, el área de teñido es bastante caliente porque la tela se coloriza en unos tanques gigantes, con capacidad de almacenamiento de hasta 200 kilos.  En una habitación contigua prevalece el frío.

Ahí se encuentra el laboratorio para el desarrollo del color. Expertos comparan los compuestos para producir la tonalidad establecida en el diseño. En pequeños frasquitos, depositados en estanterías, se guardan las mezclas. La camiseta del combinado nacional tiene su propio color: Amarillo Selección.

Durante todo el proceso hay supervisores de calidad que verifican el cumplimiento de los parámetros, según explica el gerente general de Fibran, Juan Carlos Corral. La idea es que la camiseta sea resistente al momento de utilizarse mientras se realizan actividades físicas.  A través de una máquina giratoria se mide que la indumentaria soporte una caída y no se rompa.

También se prueba con una especie de gancho los metros que alcanzará a estirarse, mientras que en otro aparato se evalúa que el sudor o el calor corporal no la destiña. Un robot es el encargado de cortar la tela en piezas. Este cortador artificial, importado de Alemania, cuenta con un dispositivo de succión para evitar que el material se mueva mientras las cuchillas lo atraviesan.

Además, un láser rojo direcciona los cortes específicos para seguir el trazado predeterminado. Las piezas de la ropa se subliman, con una técnica de calentar al vapor a 205 grados, para el pegado de logos y marcas. Esto hace que sea imposible recortarlos de la vestimenta porque están adheridos a la tela. El estampado del logo se realiza en una especie de plancha caliente.

Las piezas de la camiseta se confeccionan, personalmente, por costureras. En seis módulos o hileras de 24 máquinas de coser se trabajar para unir las partes de la vestimenta. En el lugar predomina un ruido estentóreo del motor de las máquinas. Las costureras son muy rápidas con las manos.

Actúan de una manera mecánica, sin descanso ni pestañear. Su mirada está sumida en las agujas que se insertan en la tela. Se percibe su alto grado de concentración, casi no hablan entre ellas. Todas usan mascarilla para evitar el contagio por coronavirus. El espacio es amplio y un poco oscuro, alumbrado por lámparas en el techo. Terminan una prenda y la colocan a un costado, hasta formar una torre que es retirada por otros empleados.

Compromiso de confidencialidad

Cada empleado firma un acuerdo de confidencialidad para evitar filtraciones a la competencia o a medios de comunicación. Además, dentro de las instalaciones está prohibido el uso de celulares y hay una vigilancia permanente a través de cámaras.

El producto final tampoco es visible sino hasta el final del proceso, por lo que costureras, cortadores y demás oficios solo se dedican a su trabajo. Sin embargo, Corral aclara que el personal es muy comprometido con la empresa y saben que filtrar la camiseta afectaría las posteriores ventas.

La camiseta de la Selección es fabricada con tecnología de punta, pero elaborada y supervisada por mano de obra ecuatoriana. La maquinaria ayuda en los procesos, pero no reemplaza al ser humano. Se complementan.

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