Foto internet / Redacción: Carmen Victoria Rodríguez

Después del 9 de enero de 2000 los analistas hacían énfasis en lo que Ecuador debía hacer, o no hacer, para no fracasar con esta moneda dura como patrón.

La dolarización tenía reglas básicas: reducir el gasto público y fomentar las exportaciones. En el primer punto, que dependía netamente del Gobierno central, se hizo caso omiso hasta que llegó la crisis de sobreendeudamiento que heredó Lenín Moreno, la caída del precio internacional del petróleo y la pandemia de COVID-19.

En el caso del fomento a las exportaciones, para contrarrestar las devaluaciones de nuestros competidores, se hizo poco desde la parte oficial;pero desde el sector privado, mucho.

Sin duda, los dos productos que más aportaron al crecimiento de las exportaciones en la era posdolarización son el banano y el camarón, pero sobre todo este segundo, que creció desde todos los frentes: inversión nueva, tecnología y mercadeo.

En la década previa a la dolarización las exportaciones no petroleras crecieron en promedio, el 6,7 %, y entre el 2000 y el 2019, las ventas al exterior de los productos del sector privado 9,4 por ciento (en especial los tradicionales).

Sin embargo, un informe del Banco Central destaca que en los últimos años este sector ha perdido impulso. “La elevada dependencia del petróleo hace necesario el desarrollo un mayor análisis del sector no petrolero, en el cual se deben concentrar políticas para mejorar su desempeño, la atracción de inversiones y se dirijan hacia la exportación y generación de divisas. En ese sentido se observa que las exportaciones no petroleras, si bien han aumentado, su tendencia más reciente ha sido hacia una contracción”.

En los dos primeros quinquenios después de la dolarización los no petroleros crecían a una ritmo de dos dígitos y los posteriores a 8,3 % y 4 %, pese al fuerte desempeño del camarón. El banano logró un aumento más plano.

En la década 2005-2015 el camarón creció 14,7 %; cacao y elaborados, 12,8 %, banano y plátano y atún y pescado el 7,6 %, según el Banco Central.

“A fin de seguir una senda de desarrollo, un país debe ampliar la base de su producción, y por tanto de su oferta exportable, además de que esto contribuiría a una menor dependencia de productos primarios como el petróleo, por lo cual es necesario realizar un seguimiento al grado de diversificación o de concentración de la canasta de
exportación”, dice el Central.

EN LOS  90 SE LIBERALIZÓ EL COMERCIO. Un elemento que determinó la trayectoria de las exportaciones a partir de 1995 fue la entrada en vigencia de algunos acuerdos comerciales con países de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) y liberalización del comercio entre los países de la Comunidad Andina implicando un cambio de modelo de desarrollo, desde una economía cerrada, a un modelo abierto hacia los mercados externos, lo cual se concretó con el ingreso a la OMC en enero de 1996.

 

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