El interés del consumidor en la coliflor ha resurgido en los últimos años. La coliflor fresca era apreciada a principios del siglo XX, con una disponibilidad per cápita que alcanzó su máximo en 1946 con el récord de 1,6 kilos. Su popularidad volvió a crecer a finales de los 70 y 80, antes de caer a 0,54 kilos per cápita en 2012; después empezó a elevarse hasta alcanzar 1,4 kilos en 2019.

Este interés renovado en la coliflor se origina principalmente en la popularidad generalizada de las tendencias de alimentación bajas en carbohidratos y sin gluten. Estas tendencias han abrazado las hortalizas en fresco y también como ingrediente de una variedad de productos, como bases de pizza, pasta, tortillas y crakers. La mayoría de las coliflores disponibles frescas en el mercado para el consumo nacional se produce en California y Arizona. Juntos, los dos estados representan el 93 por ciento de la superficie de coliflor del país. Sin embargo, puesto que el consumo de coliflor se ha acrecentado, la penetración de las importaciones de coliflor fresca en Estados Unidos también se ha elevado. En 2019, las importaciones supusieron casi el 23 por ciento de la disponibilidad en el mercado nacional de productos frescos, desde el 13 por ciento de 2014.

México tiene suministro todo el año y es el origen de cerca de tres cuartas partes del volumen importado anual, mientras que Canadá proporciona el restante. La gráfica anterior aparece en el informe de hortalizas y legumbres de diciembre de 2020 del Servicio de Investigación Económica.

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