Foto internet / Redacción: Marlene Bernal

Seguir pensando que el gobierno es quien debe suministrar todas las soluciones al agro, es lo que impide el desarrollo del sector agropecuario, frenando su competitividad y creatividad para un buen desarrollo.

El experto  brasileño en agricultura latinoamericana, Polan Lacki, en uno de sus escritos explica como llego Brasil a ser una potencia agrícola una vez que se desprendieron del paternalismo “Que Brasil se haya convertido, desde un antiguo y permanente importador de alimentos, en el más grande productor y/o exportador mundial de soya, carne vacuna, carne de pollos, azúcar, tabaco, café, jugo de naranja y etanol y  que en apenas 22 años (del 1991 al 2013), haya triplicado la producción de granos, porque la aumentó de 58 millones de toneladas a 187 millones de toneladas y que gracias a estos logros, el agro se haya convertido en la «locomotora» del desarrollo nacional porque contribuye  más o menos con el 23% del PGB brasileño, con el 33% de los empleos y con el 42% de las exportaciones globales del país. Mejor aún, en el primer cuatrimestre del 2016 los productos del agro contribuyeron con el 50,2 % del total de las exportaciones brasileñas se debe a que dejaron su dependencia del gobierno” dice Polan Lacki.

Estos éxitos, dice el experto en su documento, empezaron a través de una eficiente labor educativa de los agricultores orientada a incrementar la productividad y a estimular el cooperativismo para adquirir insumos y comercializar cosechas sin intermediación. Los agricultores eficientes y organizados en cooperativas de Brasil han demostrado que el paternalismo, además de agotado y fracasado, afortunadamente es prescindible o ya no se necesita”, explica el experto.

Rodrigo Gómez de la Torre, presidente de la Cámara de Agricultura de la zona 1, recalca a este medio que, si estas normas de paternalismo al inicio suenan muy bien, son las que desincentivan la producción, la competitividad y todo tipo de innovación. Recuerda como en Perú las normas impuestas en el gobierno de Velazco Alvarado, extremadamente paternalista, comprometieron el desarrollo productivo de esa nación. Argumentando que por el contrario la situación actual y envidiable del Perú se le debe El gobierno de Alberto Fujimori al eliminar el paternalismo.

Él coloca como ejemplo el sector camaronero y florícola de Ecuador que, basándose en reglas de mercado internacional, el país ha podido posicionarse en los primeros lugares de exportación con productos de primera calidad.

“En el país tenemos que pensar como dar valor agregado a los productos y pensar en el consumidor” añade el productor.

Para hacer esa transformación, indica, es importante empezar por la educación hay cosas que no se pueden hacer de golpe sino gradualmente. El Estado debe cumplir con su papel de regulador y control, pero no de intervención, “cuando se mete a fijar precios o hacer ferias de comercialización, por ejemplo, lo que hace es intervenir en procesos que deben ser de la empresa privada para dar paso a la innovación. Debemos es trabajar en calidad e inocuidad” recalca.

En su concepto, el principal eje es sembrar de acuerdo a la demanda, con esto, el Estado ya no tiene por qué intervenir, puede ayudar con estudios de donde está la demanda, como se mueven los mercados y más ahora que estamos intentando abrir otros.

Con esto, destaca, daríamos un gran salto al sector agropecuario porque tenemos una gran calidad de productos, pero si a eso le ponemos estandarizaciones y colocamos franjas de precios o cupos de producción esos son los principales desincentivadores de la producción.

Según Gómez, en el proyecto de ley de fomento agropecuario,  el tema de comercialización nos hace seguir dependiendo de “papá” gobierno que decide todo, esas normas están transgrediendo todo los acuerdos internacionales, lo que buscamos es tener más acuerdos y tener materias primas más baratas y luego  dar valor agregado y exportar, la palabra mágica es competitividad y el proteccionismo no genera competitividad, si con este proyecto  se pone en riesgo los tratados internacionales estamos poniendo en riesgo miles de empleos en Ecuador, enfatizó.

Xavier Rosero Gerente técnico de Fedexport, expresa que hay políticas que encubren ineficiencias en el sector productivo a través de una protección que no aborda de manera estructural la competitividad que se requiere para reducción de costos.

Estas políticas, argumenta, están enfocadas en tratar de proteger a través de mecanismos de administración del comercio o precios de sustentación para ciertas materias primas que no permiten encadenar al siguiente eslabón de la cadena, por lo que es difícil competir en los mercados internacionales.

Cita como ejemplo el caso del banano que no se ajusta a la realidad del mercado internacional, “es como si le decimos al gobierno que al barril de petróleo que vale 50 dólares en el mercado internacional se le ponga un precio de sustentación y se diga que va a venderse en 100, nadie va a comprar, no está acorde con la realidad. Todas estas regulaciones impiden la exportación y ser competitivos, argumenta.

Sin ir más lejos, añade, países como Perú y Colombia, y otros competidores, han logrado fortalecer el comercio exterior y bordean el 90% de cobertura de sus exportaciones con acuerdos comerciales, de cada 10 dólares que ellos exportan 9 pueden circular libremente por el mundo porque no tienen aranceles, esto traducido a Ecuador nos indica que apenas un 40% de la canasta exportable va libre por el mundo de pagar aranceles, por la falta de acuerdos comerciales. Las exportaciones deben ser el motor de la economía, recalca.

Por su parte Henry Peña   presidente de la Corporación de Maiceros de Ventanas, cree que realmente en este momento no hay paternalismo por parte del gobierno, ya que en su concepto es muy poca la ayuda hacia el sector maicero. “El sector maicero ha llegado a donde está por su propio esfuerzo por qué no se cumplen ni las actas de los comités consultivos y no respetan ni los precios de sustentación”. Acoto que hace algunos años recibían un subsidio y tenían algunos apoyos, pero que en este instante ellos no dependen del gobierno. “Yo siendo ministro haría lo siguiente, con la cadena del maíz, sembramos 245.000 hectáreas, producimos 22 millones de quintales en eso se gasta 96 millones de dólares en fertilizante y semilla, en un año, aunque eso sea paternalismo, le regalaría el fertilizante y la semilla para inyectar directamente al productor” expresa.  Según él, en el país no hay más de 15 maiceros grandes y los pequeños necesitan apoyo. “Nosotros como agricultores aportamos como cadena de 3000 a 5000 millones de dólares al producto interno bruto eso lo tienen en cuenta y el gobierno no hace lo que le sugiere un productor. Yo sí creo que se debe continuar con los precios referenciales porque no estamos a la altura de las grandes potencias, ya que tenemos costos de producción muy altos” indicó.

Fuente: El Productor / www.elproductor.com

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