Foto internet / Redacción: Marlene Bernal

La amenaza del Fusarium Raza 4 Tropical, también llamado Mal de Panamá, es una realidad para el sector bananero. El hongo no solo es letal para las plantaciones, sino que deja inservibles las tierras de los cultivos afectados al sobrevivir durante décadas en el suelo, sin que exista actualmente ninguna solución eficaz para erradicarlo. Por ello las expectativas se depositan actualmente en el desarrollo de variedades de bananas resistentes a este hongo, que se detectó en Taiwán en la década de 1990 y que afecta a la banana Cavendish, la variedad más comercializada en el mundo.

Por ejemplo, recientemente se informó que investigadores de la Universidad Tecnológica de Queensland (Australia) desarrollaron una línea de bananas de la variedad Cavendish con resistencia al Mal de Panamá.

Sin embargo, el proceso de transgénesis no es una tarea simple, y requiere de un periodo de muchos años. Así, mientras se da vía libre para reemplazar los cultivos por las plantas transgénicas resistentes al hongo (proceso largo, demorado y burocrático), se ha conformado un bloque ‘aliado’ contra del mal de Panamá, liderado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la Alianza Global de Cooperación de Lucha contra el Fusarium R4T, cuyo objetivo es respaldar al sector bananero ante los desafíos que presenta el hongo a través del desarrollo de conocimiento, tecnologías y mecanismos que permitan encontrar una solución científica definitiva que favorezca la erradicación del hongo.

El bloque está conformado por entidades como el Instituto Internacional de Agricultura Tropical (IITA); la Corporación Bananera Nacional (Corbana), de Costa Rica; la Red Solidaridad y la Universidad de Wageningen (Países Bajos), así como por las empresas Bayer y Chiquita Brands (productora y comercializadora de banano), detalló el director del IICA, Manuel Otero.

“Estamos fuertemente motivados para trabajar con la alianza en la búsqueda de soluciones para una enfermedad a la que vimos expandirse por el mundo en los últimos años y que tiene fuertes impactos económicos y sociales, porque el banano está fuertemente vinculado a la seguridad alimentaria global”, señaló Otero.

La alianza ya tiene tres grupos trabajando en el tema: el de Capacitación y Prevención, el de Genética y Cultivo y el grupo de Métodos de Control Químico y Biológico.

Según el IICA, el banano se cultiva en 135 países de los cinco continentes y no solo cumple un rol central en la seguridad alimentaria a nivel global, sino que también es medio de vida para quienes trabajan en su cultivo, transporte y comercialización. Se estima que 400 millones de personas dependen del banano como alimento o fuente de ingresos.

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