A medida que aumenten las temperaturas de primavera, la oferta de bananas crecerá lentamente.

«Estamos saliendo del invierno, así que, aunque la oferta es escasa, esperamos que el volumen aumente a medida que las temperaturas vayan subiendo», dice Mayra Velázquez de León, presidenta y directora general de Organics Unlimited, quien señala que la oferta es ligeramente mejor ahora mismo que el año pasado. «Todo depende de los problemas relacionados con el tiempo, como los huracanes, el frío, etc. Hay muchos factores que no podemos controlar».

Mayra Velázquez de León y su hija Daniella, que también trabaja en la empresa.

Dicho esto, el mercado de la banana se mantiene en gran medida de enero a mayo y es cuando la demanda es más alta. «Otras frutas empiezan más tarde, así que todo el mundo demanda bananas», explica Velázquez de León. «La producción no es tan alta, pero la demanda sí. La demanda ha aumentado un poco durante la pandemia. Tanto la banana convencional como la ecológica han repuntado un poco, pues es una fruta en la que la gente confía porque es fácil de pelar y un snack rápido».

Entrando en el comercio justo
La oferta de banana de Velázquez de León procede en gran medida de su principal explotación agrícola en la famosa zona productora de Colima (México), así como de su red de pequeños agricultores familiares en México y Ecuador. «Esas zonas ofrecen de forma fiable nuestras bananas Cavendish ecológicas de las marcas Organics Unlimited, GROW y Fair Trade Certified durante todo el año para Estados Unidos, Canadá y Japón, entre otros lugares», afirma. A principios de este año, Organics Unlimited estrenó su etiqueta Fair Trade Certified para acompañar a sus etiquetas Organics Unlimited y GROW.

En cuanto a los precios, suelen ser más altos durante el primer trimestre. «En comparación al año pasado, los costes en las zonas de producción son más altos debido a una serie de razones, como la inflación, el aumento de la demanda de diferentes certificaciones y la mano de obra», expresa Velázquez de León. «Sin embargo, existe una importante presión por parte de las multinacionales y directamente de los retailers para mantener los precios bajos y satisfacer las expectativas del consumidor de un producto de bajo coste».

Al mismo tiempo, Velázquez de León afirma que producir una banana ecológica es un esfuerzo caro. «Además de los costes adicionales y de la disminución del rendimiento por hectárea, todas las certificaciones necesarias para la producción ecológica añaden costes para el productor que son difíciles de recuperar en el actual entorno de precios», agrega.

Los precios de las bananas ecológicas en la finca también han bajado mucho en los últimos años, incluso cuando los costes de los productores han subido debido al aumento de los costes de la mano de obra y de los insumos. «Para los productores, los márgenes son tan estrechos que los pequeños productores ecológicos se están quedando sin negocio. La comunidad de retailers podría ayudar si estuviera dispuesta a vender bananas a precios justos, en lugar de hacer creer a los consumidores que menos de 0,90 dólares por libra (454 g) es un precio justo para los productores», concluye Velázquez de León.

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