Consultado por La Nación, Diego Ponti, analista ganadero de AZ Group, las exportaciones de carne vacuna se podrían haber acercado este año a casi un millón de toneladas, un récord de volumen, si el presidente Alberto Fernández no hubiera restringido las ventas.

“De no haberse establecido las restricciones, el volumen total exportado de 2021 hubiera subido 10 % respecto de 2020”, señaló el analista ganadero. En cambio, pronosticó que caerán 31 %.

Ponti habló de una pérdida de USD 556 millones por reducción de las exportaciones en 2021, así como de USD 50 millones por derechos de exportación no cobrados. Estos últimos equivalen a 2600 toneladas de carne que podrían haberse donado a los sectores más vulnerables.

Por su parte, el columnista Ignacio Iriarte escribió para el portal NotiAr que “es posible que ni las mismas autoridades se hayan imaginado que iban a causar tanto daño cuando tomaron la decisión de restringir el comercio exterior de carne vacuna”.

Según él, “los frigoríficos exportadores han comenzado a suspender faenas o a reducir las jornadas de trabajo, porque ya acumulan importantes stocks de carne en las mismas plantas o en containers en los puertos, cuyo embarque no es aprobado”.

En consecuencia, muchas empresas se han visto obligadas a detener sus operaciones o a reducir al mínimo la compra de reses para conserva y manufactura.

De otra parte, un informe un informe del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) coincidió con Ponti en que el nuevo decreto que restringe las ventas externas generaría una reducción de volúmenes exportados que estaría entre 30 y 35 %.

Así lo consignó el diario “El pueblo” de Uruguay, agregando que en julio y agosto de 2021 se dejarán de percibir divisas por una cifra cercana a los 100 millones de dólares mensuales.

Por su parte, el analista de AZ Group reveló que con las nuevas medidas del Gobierno, específicamente un nuevo cupo de 50 % para exportar, los embarques se concentraron en 63 plantas y 10 empresas, que capturaron el 54 % de las exportaciones.

“Esta concentración no ayuda al mercado ni a los precios, sino que le da más poder de negociación a las plantas frigoríficas, en tanto que los perdedores son los productores por la reducción de precio del kilo vivo”, manifestó.

Finalmente, Iriarte advirtió que la pretensión del Ejecutivo de reducir el precio interno podría no cumplirse, pues falta ver si matarifes y minoristas aprovecharán la baja en el precio del ganado para recomponer sus márgenes, con el riesgo de que “esta baja no se exprese en el precio al público”.

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