Foto cortesía / Redacción: Carmen Victoria Rodríguez

Un reciente informe elaborado por Rimisp, Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, reveló que la mayoría de los jóvenes que practican este tipo de actividades, son parte de familias que por generaciones se han dedicado a los cultivos ilícitos, la mayoría no son propietarios, sino que venden su mano de obra para estas actividades. De ello se concluye que la primera razón que dan los jóvenes para vincularse a las tareas asociadas con cultivo ilícitos es la rentabilidad y, la segunda, la falta de oportunidades.

El estudio basado en entrevistas a jóvenes de entre 15 y 29 años originarios de Colombia, Ecuador, Perú y México aborda aspectos poco conocidos de esta problemática, poniendo de manifiesto sus experiencias vitales y sus aspiraciones.

El nombre del informe es “Jóvenes cultivadores de coca y amapola en Colombia, Ecuador, México y Perú. Experiencias biográficas de la actividad productiva y expectativas de futuro” y será presentado en un webinar, el miércoles 14 de julio.

El mismo estuvo a cargo de los investigadores Rodrigo Yáñez, Carlos Córdoba y Daniel Niño quienes identifican los factores que contribuyen a que los jóvenes de diversas zonas rurales decidan cultivar o participar en esta actividad, partiendo de sus historias personales y de una contextualización de su realidad local.

Entre los demás hallazgos del Informe se evidencia la precariedad de la presencia del Estado en los territorios analizados, por esta razón explica el investigador Carlos Córdoba, la mayoría de los jóvenes se ven abocados a estas actividades como única alternativa de ingresos, aunque destaca que gran parte ellos sueñan con un territorio con desarrollo legal y con poder acceder a servicios de educación media tecnológica y profesional y tener un proyecto de vida en la legalidad.

Los testimonios recabados muestran que la rentabilidad de estos cultivos suele ser más favorable a las alternativas lícitas que actualmente ofrecen sus regiones, generalmente asociadas a cultivos de frutas y hortalizas. Esto debido a la falta de infraestructura y cadenas de comercialización para estos productos legales. De esta manera se entiende que el trabajo asociado a la hoja de coca se haya convertido en una fuente complementaria vital, e incluso en la principal fuente de ingresos de muchos hogares.

El estudio incluye 11 entrevistas en Colombia, 7 en Ecuador, 10 en México y 10 en Perú, teniendo como ejes temáticos tres dimensiones: la experiencia personal, la actividad productiva y las expectativas para el futuro. Además, se abordaron temas asociados a la situación de la población con respecto al avance del Coronavirus, y la percepción de desarrollo de los territorios que habitan los entrevistados y la presencia del Estado en cada zona.

Fuente: El Productor / www.elproductor.com

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