Con la Leucadendron sp. Safari Sunset, los investigadores demostraron que se puede hacer compostaje con otra variedad de flores. Foto: Cortesía

Una invención desarrollada por investigadores de la Corporación Universitaria Minuto de Dios para aprovechar los residuos orgánicos de los cultivos de flores como material de compostaje recibió una patente por parte de la Superintendencia de Industria y Comercio.

Los investigadores Jennifer Catalina Murcia Rodríguez y Efraín David Medina Galindo en la rectoría Uniminuto Bogotá Virtual y Distancia idearon el proceso por el cual la universidad recibió su tercera patente.

Esta invención busca que los residuos de cultivos de flores tipo exportación (proteas de la especie Leucadendron sp. Safari Sunset) sean empleados en un proceso de compostaje.

Esto se logra a través de un proceso limpio, autosostenible y de bajo costo, sin el uso de fertilizantes orgánicos ni químicos, conservando las propiedades del suelo y/o terreno empleado y la potabilidad e integridad de los recursos hídricos.

La superintendencia concedió la tercera patente de invención para la Uniminuto el pasado 26 de julio, creada desde 2017 por Murcia Rodríguez y Medina Galindo.

El título del trabajo fue “Proceso de compostaje a partir de residuos poscosecha de flores Leucadendron Safari Sunset que inicia con una mezcla de hojas y tallos al 50% y se construyen naves que tienen seis cajones de diferentes mezclas entre tallos, hojas y aserrín”.

Después de tres años de idear el proceso, obtuvo el reconocimiento como patente ante la SIC a través de una labor liderada por la Subdirección de Transferencia de Conocimiento y Tecnología de la Dirección de Investigaciones PCIS.

Tomás Durán Becerra, director de Investigaciones PCIS, afirmó que esta nueva patente representa “un activo intelectual muy importante que reafirma las capacidades institucionales en CTeI (Ciencia, Tecnología e Innovación)”.

Y agregó: “Es una patente obtenida desde la investigación de pregrado, algo que no se ve en todas las instituciones de educación superior y que demuestra que contamos con la capacidad humana y técnica”.

Otros proyectos

La práctica del compostaje con flores se ha evaluado en otras investigaciones por su efecto positivo en las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, dado que incrementa la actividad biológica y contribuye a una mayor capacidad de fósforo para las plantas.

Ilan Garzón Marín, magíster en Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional, hizo ensayos con compost de girasol (Helianthus annuus) y clavel del poeta (Dianthus barbatus) sobre algunas propiedades en un suelo cultivado con girasol bajo invernadero.

El experto adelantó una investigación en una finca de Tabio (Cundinamarca) donde se usaron tres tipos de compost: 100 % residuos de D. barbatus; 100 % residuos de H. annuus, y un tercero con mezcla de las dos flores, cada uno de los cuales se incorporó al suelo en dosis de 8, 12 y 16 kg/m2.

Para el investigador, el manejo y la práctica de compostaje que se ha venido desarrollando en el sector demuestra y ratifica que este es una de las mejores vías para darle un impulso a su práctica y a su vez beneficia la biología del suelo.

El sector floricultor ha venido aplicando el compostaje durante los últimos 50 años, en la que los materiales vegetales compostados presentan características fisicoquímicas que repercuten directamente en el suelo del nuevo cultivo.

Para el caso de la planta Leucadendron Safari Sunset es una arbustiva de hoja perenne originaria de Sudáfrica, muy utilizada en jardinería por su follaje y floración decorativa. En Colombia, varias empresas vienen trabajando con esta variedad de proteas que son cada vez más demandadas por el mercado internacional.

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