El debate sobre este producto inicia en su mismo nombre, pues hay quienes aseguran que no se le puede llamar así a algo que no viene directamente de los animales.

La carne cultivada ya no vive solamente en la ciencia ficción, de hecho, la posibilidad de obtener carne mediante un proceso de laboratorio es tan real que decenas de compañías han invertido millones de dólares para la producción de este alimento que, posiblemente, en una década será un mercado fuerte ante el crecimiento poblacional que se vive a nivel global.

El debate sobre este producto inicia en su mismo nombre, pues hay quienes aseguran que no se le puede llamar carne a algo que no viene directamente de los animales, un discurso que las grandes empresas productoras se han apropiado para desdeñar los avances alrededor del cultivo de carne desde un laboratorio, la cual se crea a partir de las células madre de una vaca o un pollo y que dan como resultado un tejido muscular comestible.

Aunque la producción de carne mediante un proceso meramente científico traería grandes ventajas al medio ambiente, por ejemplo, el ahorro de agua, el doctor Agustín López Murguía, investigador del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, asegura que además de los beneficios en materia ecológica, si la humanidad sigue creciendo, se llegará a un tope de producción de carne tal cual hoy la conocemos.

De acuerdo con el especialista, es muy improbable que la carne de laboratorio supla la producción convencional de este alimento; sin embargo, podría ser otra opción para abastecer el mercado alimenticio.

«Va a ser una opción. Y simplemente va a ser una opción porque a lo mejor no hay de otra», advierte en entrevista con Sputnik. López Murguía indica que este posible tope en la producción de carne animal se ve impulsado por el cambio climático derivado a su vez de esta tarea.

«Hablamos de una ineficiencia brutal en el alimento para los animales y del agua; por ejemplo, se necesitan unos 15.000 litros de agua para producir un kilogramo de carne comparado con menos de 1.000 litros necesarios para producir un kilo de carne cultivada. Pero lo que también necesitamos es producir granos para los animales», explica el doctor, quien abunda que otro tema es el uso de suelo, pues ya no hay espacio para crecer ganado debido a la deforestación.

La seguridad alimentaria

Otro tema central en la carne de cultivo es la seguridad alimentaria que se podría obtener de la carne de cultivo. ¿Cómo?

A diferencia la cadena convencional de producción de la carne, este producto sería seguro ante la producción de diversos virus que se dan a partir del consumo animal. Un ejemplo de ello, indica, es justamente el coronavirus.

«Estamos comiendo, por un lado, especies que no son realmente parte de la cadena alimentaria humano. Podemos dejar de estar arriesgando la producción de virus tan nocivos que han afectado a los puercos, otros coronavirus o la gripe aviar», señala López Murguía.

«Todos estos riesgos ambientales que de alguna manera implican también a la seguridad alimentaria se pueden mitigar a través de esta tecnología», sentencia.

¿Será bienvenida… y accesible?

En 2013 se ofertó la primera hamburguesa hecha con carne de cultivo. Su precio fue de 325.000 dólares. A casi una década de distancia, hay empresas que hoy en día ofertan una pechuga de pollo de cultivo en 2 dólares.

«Los costos van para abajo», señala el especialista, quien indica que acceder a estos alimentos es totalmente viable, pues las compañías ya cuentan con la infraestructura necesaria para su producción.

Sobre si la carne de cultivo será bien aceptada entre la población, el especialista indica que por un lado se tiene que concientizar a la gente sobre los riesgos climáticos de la producción de carne, así como de la tortura a la que son sometidos los animales de ganado.

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