Los precios en ese sector iniciaron el año con una subida de más del doble que otras industrias. Los márgenes de ganancia se han reducido hasta en un 30%.

Durante enero de 2022, la inflación mensual del sector de los alimentos llegó al 1,96%. Ese porcentaje es más del doble que en otros sectores, solo superado por los textiles que tuvieron una escalada del 3,57%.

La mitad de la inflación nacional actualmente se concentra en los productos alimenticios y esta realidad está afectando a todas las industrias participantes en la producción local.

El costo de los fertilizantes e insumos agrícolas e industriales se han disparado en los últimos meses, por los problemas internacionales relacionados con la logística y los mayores precios del petróleo.

La inflación lastima al sector

Christian Wahli, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (Anfab), explicó que, después de que en 2020 se redujera el volumen vendido, la inflación comenzó a ser uno de los principales dolores de cabeza del sector en 2021.

“Con consumidores con menos ingresos, no hay mucho espacio para cubrir los altos costos mediante precios. Los productores han tenido que jugar con el margen para evitar traspasar todo el impacto al consumidor”, dijo.

En otras palabras, los precios al público serían mayores si no se hubiera optado por ir reduciendo los márgenes de ganancia.

Vanessa Viteri, empresaria en el sector agroalimentario, comentó que la merma ha sido del 30%, en promedio.

“Hay productos que tenían márgenes del 60% y cayeron al 45% y 40%; otros que tenían 45% pasaron al 30%. También se han establecido estrategias de cambio de formulación y presentación para reducir el impacto del aumento de costos en el precio final”, acotó.

Alimentos tendrán un año difícil

Esta realidad se mantendrá durante al menos la mayor parte de 2022, lo que avizora un escenario complejo.

“La industria de alimentos va a tener un año difícil. La inflación es un fenómeno mundial que nos está afectando. Además, la situación se complica aún más por la baja producción nacional de bienes importantes como el trigo y maíz”, puntualizó Wahli.

Demanda a la baja afecta a varios productos

Entre 2% y casi 11% ha caído el movimiento económico y la demanda de varios productos. Uno de los más afectados es la leche, y el sector lácteo en general.

Dos fenómenos han provocado la caída. Por un lado, las preferencias de los consumidores están cambiando. Cada vez se demandan más las llamadas bebidas sustitutas como leche de soya, de almendra, de arroz. Incluso en Europa, actualmente hay un boom de la leche de papa.

Por otro lado, también afecta la no reactivación completa de sectores como los restaurantes y los hoteles; además, de las menores ventas de envase pequeños para loncheras, refrigerios escolares y consumo en oficinas.

Leonardo Flores, productor lácteo, explicó que la situación en el campo se complica aún más con la informalidad, la falta de tecnología y apoyo técnico a los agricultores pequeños y medianos, y la equivocada política de control de precios que no genera incentivos para mejorar la productividad.

Aceite y azúcar sufren desplome de precios

Otro sector con una caída importante, del 4,41%, es el de los aceites. Esto está directamente relacionado con la crisis que viven los restaurantes desde el inicio de la pandemia. Esa crisis recrudeció con fuerza al inicio de 2022 y hasta la fecha ha costado al menos el 40% de los puestos de trabajo.

Asimismo, el desplome de las ventas de productos como el azúcar (más del 10%), también ha afectado el desempeño del sector alimenticio en su conjunto. En este último caso, el cambio en los patrones de consumo hacia alternativas más sanas, y la lucha contra los productos azucarados, han tenido un gran impacto. (JS)

Sin buenas prácticas y poca oferta orgánica

Christian Wahli, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos y Bebidas (Anfab), explicó que el crecimiento del sector, sobre todo de cara al exterior, está lastrado por la falta de calidad en la producción en el campo.

A duras penas el 1% de las empresas agrícolas tienen certificación en Buenas Prácticas Agrícolas. Además, hay grandes vacíos en tecnificación, manejo de insecticidas y pesticidas, y calidad del agua.

“Nadie controla los productos frescos. Pero a nosotros nos revisan cada lata, envase y bolsa”, dijo.

Esta situación provoca que no se esté aprovechando todas las oportunidades que se generan por la demanda cada vez mayor de productos orgánicos.

Se ha ganado espacio con esos productos en mercados como el de la Unión Europea, pero todavía la producción es pequeña con respecto al resto de la oferta del sector.

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