Desde diciembre del 2021, en centros comerciales de Quito se pide a los ciudadanos el carné o certificado de vacunación contra el COVID-19 para permitir el ingreso a sus instalaciones. Foto: Alfredo Cárdenas

De acuerdo con la Cámara de Comercio de Quito (CCQ), el año pasado hubo un crecimiento de las ventas del 18,5 % versus el 2020.

El Gobierno considera que el proceso de vacunación contra el COVID-19 ha permitido mantener la economía abierta durante casi todo el año 2021 hasta la identificación del primer caso de la variante ómicron, en diciembre del año pasado.

Según Julio José Prado, ministro de la Producción, el crecimiento de las ventas a diciembre del 2021 frente al año 2020 fue del 21 %, mientras que en el año 2020 hubo una caída de las ventas del -12 %.

En enero del 2022, agregó, la tasa de crecimiento de ventas fue de alrededor del 10 % de manera preliminar y lo atribuyó a que el régimen tomó decisiones para preservar la salud.

Desde mediados de diciembre del 2021, el Gobierno implementó un semáforo epidemiológico mediante el cual se establecieron restricciones según los colores rojo, amarillo y verde.

“Con la relajación de estas medidas, el fin del semáforo, a partir del día 21 (de febrero), el aumento de los aforos al 100 % en los locales en el exterior y 80 % a nivel interno, así como la apertura de frontera en Huaquillas, en el sur del país, que se combina también con la apertura que se hiciera ya, hace varias semanas, de la frontera norte con Colombia, esperamos poder retomar el ritmo de crecimiento de las ventas y de los sectores económicos que tuvimos a finales del año pasado”, dijo Prado.

Agregó que el objetivo del Gobierno es equilibrar de la mejor forma posible los temas de salud pública con los productivos.

De acuerdo con un estudio de la Cámara de Comercio de Quito (CCQ), las ventas totales privadas del Ecuador en 2021 fueron de $ 160.187 millones; en 2020 fueron de $ 135.161 millones; en 2019, $ 160.614 millones.

El año pasado hubo un crecimiento de las ventas del 18,5 % versus el 2020. Entre los sectores de más crecimiento están las actividades de alojamiento y de servicio de comidas o de atención de la salud humana.

Machala es la ciudad donde hubo mayores ventas con el 26,2 %, Cuenca con 24,3 %, Ambato con 22,0 %, Manta con 19,8 %, Quito con 19,5 %, Guayaquil con 17,1 %.

Para la Confederación de Restaurantes del Ecuador, que agrupa a unos 2.500 establecimientos de 4 provincias, la medida del COE nacional que más les “alegra” es el retorno al 100 % a actividades presenciales para los trabajadores.

Su director ejecutivo, Diego Vivero, mencionó que ello podría mejorar la baja demanda que tienen en los restaurantes.

“La gente no sale de sus casas, se encuentra en teletrabajo”, dijo.

Acerca de ya no tomar temperatura a los usuarios al ingresar a locales, agregó que es una buena medida porque no se dispondrá a una persona que lo haga en la puerta de ingreso. Además, será un aliciente para el ingreso de los clientes.

Para Vivero, lo óptimo es que se eliminen las restricciones de aforo y que se mantengan aquellos con los que venían funcionando.

“Eso, de una u otra forma, nos permite a los restaurantes el poder recuperar la capacidad para la cual nosotros hicimos nuestro análisis de negocio. No nos pueden pedir que recuperemos o reactivemos la economía por un lado y por otro lado que trabajemos al 30, al 40, al 50 o al 60 %…”, agregó.

El dirigente espera que la próxima semana se eliminen las restricciones de aforo.

Con respecto al documento de vacunación contra el COVID-19, indicó que seguirán pidiéndolo a la espera de que se les permita volver a su aforo habitual.

Luis Naranjo, gerente económico y de comercio exterior de la CCQ, sostuvo que las medidas del COE están alineadas con la realidad epidemiológica del país.

Naranjo señaló que a nivel nacional al cierre del 2021 las ventas igualaron a las de 2019, pero ciudades como Quito, en donde se han dado más restricciones, no llegó a esas cifras.

“Estas medidas (…) van a apoyar y a ayudar a oxigenar y a regresar a una relativa normalidad a los negocios y que se empiecen a proyectar a una recuperación total”, agregó Naranjo.

Considera además que será un incentivo para que muchos negocios analicen que si hay más clientes, se podría contratar a más trabajadores.

Recordó que por la pandemia se perdieron alrededor de 250.000 empleos y se recuperaron unos 130.000.

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