El comercio exterior es uno de los sectores más importantes del país

Una invasión a gran escala es el peor escenario porque provocará recesión, menos inversiones y menos ingresos por comercio exterior para Ecuador.

Actualmente, se está viviendo un escenario de invasión parcial de Rusia a UcraniaVladimir Putin reconoció como estados independientes a las regiones ucranias de Donetsk y Luhansk; y a la par envió tropas para “pacificar” esos lugares.

Si las cosas se quedan ahí, y el conflicto no escala, se proyecta que las sanciones económicas a Rusia no serían tan drásticas y se parecerían a las que ya se implementaron cuando Putin invadió Crimea en 2014.

Las consecuencias para Ecuador, como parte de América Latina, sería una caída de entre 2% y 3% en las exportaciones no petroleras; mientras los precios del crudo se mantienen altos en niveles promedio de más de $95 por barril.

Sin embargo, una invasión rusa a gran escala que llegara a ocupar la capital de Ucrania provocaría casi con certeza sanciones económicas drásticas, que acelerarían una recesión mundial.

Ese sería el peor escenario posible para América Latina y para Ecuador. “Eso causaría algo así como un infarto financiero internacional. Eso no sería bueno para nadie”, me dijo Alberto Bernal, director de estrategia global de XP Securities. “.

En el impacto para la economía ecuatoriana sería de una caída de alrededor de un 10% en las exportaciones no petroleras. Esto significaría una pérdida de casi $2.000 millones de ingresos por comercio exterior; si se toma en cuenta que 2021 cerró con ventas totales de $15.969 millones.

El mercado de la Unión Europea, que es altamente dependiente del crudo y gas ruso, sería uno de los más golpeados. Durante el año pasado, Ecuador ya exportó más de $3.400 millones a ese destino.

Asimismo, las exportaciones a Rusia, que en 2021 sumaron $1.000 millones también tendrían un importante frenazo.

Esta caída, sin embargo, podría verse tapada por el boom petrolero, pero afectará a la estructura productiva nacional.

Más inflación y menos inversiones

Los precios del petróleo, que ya subieron a $94 por barril a principios de este mes, podrían subir a $120 o $140 el barril si se produce una invasión total. Eso podría ser bueno para exportadores de petróleo como México, Colombia, Ecuador y Venezuela, debido a que los gobierno tendrían más ingresos.

Sin embargo, la recesión mundial limitaría las posibilidades de atracción de inversiones a América Latina. La consecuencia directa es que no se alcanzará ni la mitad de los más de $2.000 millones de Inversión Extranjera Directa (IED) establecidos como meta por el Gobierno de Guillermo Lasso para 2022.

En tiempos de crisis, muchos inversionistas ponen su dinero en los países más ricos que ven como menos riesgosos. “Habría un impacto psicológico, por temor de que las cosas se salgan de control y provoquen un conflicto armado más amplio”, dijo Marcelo Giugale, exdirector del Banco Mundial, el pasado 17 de febrero 2021.

Por su parte, otros analistas internacionales como Felipe Larraín, ex ministro de Hacienda de Chile, puntualizó que “una recesión mundial le haría daño a casi todos los países”.

Asimismo, una cotización demasiado alta del barril de crudo provocará una mayor inflación. Los precios mundiales de los alimentos ya aumentaron un 28% el año pasado, y ese efecto se puede potenciar con una guerra total.

Rusia es uno de los mayores productores mundiales de petróleo, gas, cobre, trigo y otros cereales. En otras palabras, ese país exporta muchas de las mismas materias primas que la mayoría de las economías de América Latina.

En ese escenario, si invade a Ucrania, y las sanciones económicas de Washington le cortan el acceso al sistema bancario occidental, se verían enormemente afectadas las exportaciones rusas, y subirían los precios de la mayoría de las materias primas.

El escenario menos malo ya es inalcanzable

Una continuación indefinida de la situación de tensiones entre Rusia y Ucrania, pero sin ningún tipo de invasión, habría sido la más favorable para América Latina y Ecuador.
Los precios de las materias primas se hubieran mantenido temporalmente altos, sin una recesión mundial.

Sin embargo, uno de los mayores riesgos de esos altos precios, sobre todo del petróleo, es que se crearía una especie de bonanza temporal y artificial. Los mayores ingresos fiscales podrían darle incentivos a los políticos para que no hagan las reformas necesarias para atraer inversiones, promover la educación de calidad y la innovación.

El resultado final es que luego de poco tiempo se presentará una nueva crisis y bajos índices de crecimiento a mediano y largo plazo para economías como la ecuatoriana.

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