Ciudadanos recorren la calle Moro Moro, en el sur de Quito. - Foto: Primicias

Tras el fin del boom petrolero en 2014, la reducción de la inequidad en Ecuador se estancó y, con la pandemia, las brechas se ahondaron.

La reducción de la brecha entre ricos y pobres, también llamada desigualdad por ingresos, se estancó en Ecuador desde 2014 y se profundizó tras la pandemia de Covid-19.

El coeficiente de Gini mide la desigualdad económica, siendo cero perfecta igualdad y uno completa desigualdad.

Dentro de esta escala, el coeficiente de Gini de Ecuador subió de 0,44 en 2014 a 0,48 en 2021. Aunque registró una baja en el coeficiente de Gini en 2021, Ecuador no ha logrado recuperar los indicadores de antes de 2014.

Y, el país es el tercero con mayor desigualdad en la región, luego de Colombia, que tiene un coeficiente de 0,55, y Brasil, de 0,52.

En todos los países de la región, la reducción de la brecha entre ricos y pobres se estancó desde 2014 y luego se ahondó desde 2019, con excepción de Brasil y Paraguay, que lograron mantener una tendencia constante a la baja.

Lo anterior se debe a que Brasil y Paraguay ampliaron el gasto social. En Brasil, por ejemplo, el 40% de los hogares más pobres recibió transferencias monetarias del Gobierno durante 2020.

Las provincias desiguales
Las provincias amazónicas de Ecuador tienen los mayores niveles de inequidad por ingresos; en especial, Morona Santiago, Napo y Pastaza, que tienen un coeficiente de Gini superior a 0,50. Estas provincias también registran las tasas de pobreza más alta del país y los menores indicadores de empleo.
En cambio, las provincias de Los Ríos, Santa Elena y El Oro muestran los niveles de desigualdad por ingresos más bajos del país, incluso menores a la media nacional, que es de 0,48.
Un estudio del economista Damián Rodríguez evidencia que la inequidad en el sector urbano, medida en términos de escolaridad, cayó de 0,52 a 0,45 entre 2001 y 2014.
Una reducción similar registró la desigualdad en el sector rural, que pasó de 0,37 a 0,32 en ese mismo período.
Pero desde 2014 los índices de desigualdad en ambos sectores han permanecido estancados.
Altos precios del petróleo
La inequidad en Ecuador ha variado significativamente a lo largo de los años. Pero esos cambios no han sido permanentes y se explican más por factores coyunturales, dice Rodríguez.
Se refiere a los efectos de los precios del petróleo, que es el principal producto de exportación de Ecuador. «Ecuador ya había reducido desigualdad en el boom petrolero de la década de los años 70», el primero que experimentó la nación, explica Rodríguez.
Un segundo boom que comenzó en 2007 y terminó en 2014 impulsó un crecimiento de la economía y un aumento de los bonos para familias de bajos ingresos.
Por ejemplo, el Bono de Desarrollo Humano pasó de USD 30 por mes para cada beneficiario en 2007, a USD 35 en 2009, y a USD 50 en 2013. Eso se tradujo en una caída del coeficiente de Gini de 0,60 en 2003 a 0,44 en 2014.
La meta se estanca
Tanto para la región como para Ecuador, 2014 marcó el fin de una racha de precios altos del petróleo.
Con menos ingresos petroleros, los gobiernos ajustaron las políticas sociales. Por ejemplo, el número de beneficiarios del bono de desarrollo cayó de 946.282 personas en 2014 a 535.804 en 2020.
Para hacer frente a los efectos económicos de la pandemia de Covid-19, Ecuador volvió a ampliar la base de beneficiarios del Bono de Desarrollo Humano a 983.107 personas en enero de 2022.
Eso permitió bajar ligeramente la desigualdad en 2021, pero para que esa reducción se mantenga en el tiempo, el país necesita fortalecer las políticas educativas, considera Rodríguez.
Para la Organización de las Naciones Unidas (ONU), un mayor acceso a salud y trabajo también hace la diferencia entre ricos y pobres.

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