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Dos expertos en peste porcina africana describen el nivel de riesgo al que está expuesto España y explican los principales puntos de entrada por los que puede llegar el virus.

En las últimas semanas, España ha ido viendo cómo la posible entrada del virus de la peste porcina africana (PPA) en el país se va acercando debido a los numerosos casos detectados en el norte de Italia.

El virus, caracterizado por fiebres hemorrágicas, ataxia y depresión severa, tiene un gran impacto en el sector porcino, con una tasa de letalidad de hasta el 100 %. Es según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) el patógeno más importante que afecta a la población porcina doméstica en la actualidad.

Debido a la situación que está viviendo el país italiano, la Unión Europea ha puesto en funcionamiento a su equipo veterinario de emergencia de la Comisión Europea (EUVET). De este grupo de 124 expertos, en el que cuatro de ellos son españoles, Diario Veterinario ha podido conversar con dos de ellos, Prof. José Manuel Sánchez-Vizcaíno, experto de la Organización Mundial de Sanidad Animal para PPA y Director del Laboratorio de referencia de la OIE, y el veterinario Mateo del Pozo, para conocer de primera mano la posible situación de riesgo en la que se encuentra España que, como primera lectura de este escenario, el catedrático sostiene que “llevo trabajando en este virus desde el 1978 y jamás había visto una circunstancia tan complicada y con tanta capacidad para estar en tantos países y con gran tendencia a mantenerse endémica”.

FACTORES QUE AUMENTAN EL RIESGO DE LLEGADA A ESPAÑA

A pesar del evidente riesgo al que España se enfrenta debido a la situación geográfica con Italia, Prof. Sánchez-Vizcaíno dibuja una lista de tres factores que condicionan aún más la entrada de la PPA al territorio nacional. En primer lugar, sitúa la “cantidad de alimentos contaminados que están saliendo de China y otros países de Europa del Este que están llegando a puertos y aeropuertos privados de todo el mundo donde las recogida de las basuras no está bien controlada”. En este sentido, puntualiza que “aún hay mucha granja familiar que utiliza desperdicios” y, de esta forma, puede llegar estas basuras a los jabalíes. Además, también comenta que en zonas de picnic “la gente puede llevar esos productos contaminados que para la especie humana no son peligrosos–, dejarlos en las papeleras y después que los jabalíes vayan y terminen contaminándose”.

“En mi opinión este es el mayor riesgo que tiene España. Es muy probable que haya sido así la introducción en Italia, ya que uno de los puertos más importantes de Europa es Génova, que tiene una elevada entrada de barcos de contenedores de diferentes países asiáticos, principalmente China”, menciona Sánchez-Vizcaíno.

En segundo lugar, “la enorme cantidad de importaciones que todavía sigue haciendo España. Estamos trayendo a España tanto lechones como cerdo grande y vienen de zonas libres de peste, pero algunos de esos camiones pueden pasar por zonas contaminadas, o el propio camión ha podido antes de cargar en una zona limpia haber hecho un servicio en una zona sucia. El riesgo por la cantidad tan enorme de camiones que tenemos es también muy elevado”.

Por otra parte, el experto señala el factor de riesgo que puede suponer el avance de los jabalíes infectados y la elevada población de jabalíes que tenemos en España, no solo en las zonas forestales sino también en las agrarias y urbanas. En este aspecto entraría en juego la situación en la que se encuentra la república italiana y cómo puede afectar su cercana situación geográfica en el desplazamiento de animales infectados hasta el territorio nacional. Aún así, Sánchez Vizcaíno hace hincapié en que este factor de riesgo es menor en comparación con los otros dos mencionados anteriormente, ya que “el movimiento de estos animales desde las zonas infectadas hasta la nuestra lleva un tiempo natural de desplazamientos, mientras que los anteriores –en el caso del transporte de animales potencialmente contaminado o de alimentos infectados desde otros países– es mucho más rápido y actualmente en grandes cantidades”.

En esta misma línea se posiciona Mateo del Pozo, quién reconoce que, a pesar de que ve “muy poco probable” que el virus llegue hasta España, en caso de que esa situación se diese “no habría llegado a través de un jabalí silvestre enfermo que hubiese atravesado la frontera” sino que, puntualiza, sería de forma “vehiculada, con algún avión, camión o forma de transporte que trasladase los restos donde está el virus”.

MÁS MEDIDAS Y MÁS CONCIENCIACIÓN

Debido a este aumento de casos de PPA en países vecinos a España, hace unas semanas, desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación recordaban la importancia de aplicar unas adecuadas medidas de bioseguridad en las explotaciones de porcino, en el transporte animal, así como en relación a los cazadores que viajen a países afectados o de riesgo por la presencia de la enfermedad y que pudieran contribuir, involuntariamente, a la expansión de la enfermedad al regresar al país.

De igual forma, remarcaban la importancia de garantizar el buen funcionamiento de los sistemas de vigilancia pasiva para detectar tempranamente la enfermedad ante una hipotética entrada en España, para lo que sería vital que se comunique a los servicios veterinarios oficiales cualquier indicio de la enfermedad que pudiera aparecer en los animales.

Sánchez Vizcaíno incide en que es muy importante sensibilizar de todos de los riesgos actuales de la PPA para conseguir una detección lo más temprana posible de la enfermedad. “De esta forma se podría controlar el foco inicial y evitar focos secundarios”.

Además, insta a incrementar la vigilancia y la seguridad de las basuras sobre todo en puertos de barcos de carga contenedores, etc. “Pues hoy la PPA es global (cinco continentes afectados) y muchos barcos de contenedores viajando desde países afectados donde han comprado alimentos para la travesía y que no son conscientes del riesgo de lo que transportan. Si no les hace ningún daño a ellos esos alimentos como lo va hacer a un animal, eso piensan muchos”.

Por su parte, Mateo del Pozo también defiende que “cada riesgo implica una vigilancia determinada”, lo que supone que cada una de esas zonas de riesgo anteriormente detalladas deberían contar con un tipo concreto de sistema de prevención y seguridad. El veterinario reconoce la labor de los Estados miembros de la Unión Europea en cuanto a las medidas adoptadas para prevenir la enfermedad.

En cuanto a la concienciación, ambos reconocen una “falta de conocimiento” acerca de este problema y proponen una mayor “sensibilización” para que las personas conozcan los riesgos que, por ejemplo, tiene para un jabalí dejar en una zona de picnic en la naturaleza restos de comida o desperdicios. Concienciación que, según reconoce Mateo del Pozo, sí se da en ganaderos y personal de este sector, pero no “en la gente joven”.

LA VACUNA EUROPEA DEL PROYECTO VACDIVA

Más allá de las medidas concretas de control y prevención que se puedan llevar a cabo para frenar la extensión de la PPA, la erradicación del virus pasa por la creación de una vacuna que inmunice a los animales. Ya a finales del pasado año, concretamente en octubre, Sánchez-Vizcaíno, coordinador del Proyecto VACDIVA, adelantaba que la vacuna podría estar lista para 2024.

El catedrático confirma el avanzado estado en el que se encuentra su estudio. “Tenemos dos prototipos vacunales, una para jabalíes y otra para cerdo doméstico, estas son diferentes debido a que en el jabalí la vacunación es oral mientras que en el cerdo doméstico es una vacunación que se puede administrar por inyección. El mecanismo de inmunización no es el mismo”, explica.

Asimismo, añade que, en este momento, “los prototipos que tenemos están produciendo una protección entre el 92 % y el 100 % frente a diferentes virus heterólogos al original de la vacuna y, además, no observamos efectos secundarios ni en domésticos ni en jabalí. Estamos trabajando en que sea una vacuna DIVA que permita diferenciar animales vacunados de infectados para que podamos hacer un seguimiento de la vacunación”.

Sánchez Vizcaíno comenta que quedan todavía por realizar mas pruebas de seguridad en animales preñados, lechones, y de protección cruzada frente a diferentes aislados virales. También el proyecto tiene previsto realizar una vacunación piloto en campo en condiciones controladas. Una en Kenia, a los dos representantes más importantes del mantenimiento del virus en la vida silvestre africana formando el ciclo silvestre doméstico, y en Europa en jabalíes, está última todavía no se ha decidido en que país. Estos ensayos cumplirán con todos los requisitos de seguridad y los permisos pertinentes, como en animales preñados o lechones y, tras esto, la vacunación experimental, que prevé que se realice una en África, en el ILRI Kenia, con los reservorios virales del virus africano, y otra en Europa que, de momento, según adelanta, no se ha decidido en qué sitio.

“Creo que para el 2024 probablemente habremos avanzado muchísimo y habremos comprobado si efectivamente estos prototipos que hoy por hoy tienen unos resultados francamente buenos, seguirán cumpliendo con todos los requerimientos para comenzar su fabricación industrial”, concluye.

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