Conductores intentan atravesar el bloqueo de los manifestantes en el sector de San Miguel del Común, con dirección a Quito. ANGELO CHAMBA / EXPRESO.

La capital, durante esta semana de manifestaciones, ha sido el punto que ha concentrado las protestas y cierre de vías. Las otras ciudades sienten las consecuencias en el desabastecimiento de productos.

Octavo día. El paro nacional convocado por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) cumple su primera semana de manifestaciones que iniciaron el 13 de junio pasado. La protesta inició con el cierre de varias vías sobre todo entorno a Quito. El primer día transcurrió con relativa calma. Los informes del Gobierno Nacional daban cuenta de que los puntos calientes aumentaban en número, pero no subían de nivel. Tanto que el ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, reconoció que la violencia registraba fue mucho menor a la que esperaban. E insistía en el llamado al diálogo.

Sin embargo, la detención de Leonidas Iza, presidente de la Conaie, subió la tensión. El segundo día se vio marcado por ese hecho puntual. El líder indígena fue detenido la madrugada del 14 de junio en la Panamericana E35 y llevado a la Unidad de Flagrancia de Quito, luego fue trasladado a Latacunga. En la noche se realizó la audiencia de flagrancia por el presunto delito de paralización de servicio público en en el que la jueza Paola Bedón dejó el libertad a Iza dictando medidas sustitutivas a la prisión como la prohibición de salida del país y la presentación periódica ante la autoridad.

El tercer y el cuarto día mantuvieron la tensión en las calles. Las protestas llegaron también a Quito. El Centro Histórico fue el escenario de varios de este intercambio de fuerzas entre los manifestantes y la fuerza pública. En el quinto día, el 17 de junio, el presidente Guillermo Lasso decreta el estado de excepción en tres provincias, Pichincha, Cotopaxi e Imbabura, junto con varias medidas para paliar la delicada situación de los ciudadanos sobre todo al sector que protesta: el aumento del bono de desarrollo humano de $ 50 a $ 55, declarar la emergencia en el sistema de salud pública, duplicar el presupuesto a la educación intercultural, el subsidio del 50 % al precio de la urea a pequeños y medianos productores, entre otras decisiones.

El sexto día mantuvo su intensión. Las protestas se concentraron en los alrededores de Quito. Mientras la Conaie movía sus hilos para buscar apoyo de otros sectores que permitan mantener el paro. La Casa de la Cultura Ecuatoriana cede sus instalaciones para albergar a los manifestantes. «La Casa de la Cultura está garantizada. Se ha garantizado el sonido, para que se pueda entrar adentro», dijo Iza.

No obstante, el séptimo día del paro se vino marcado por un allanamiento por parte de la Fiscalía precisamente a esa institución. Una llamada anónima alertaba el supuesto almacenamiento de explosivos y otras armas en su interior. La pesquisa no halló indicios. En la noche un piquete de Policías de la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO) ingresó a las instalaciones bajo la figura legal de requisa amparado en el decreto ejecutivo del estado de excepción. La mañana de hoy, en los exteriores de la Casa de la Cultura ya no se observa la presencia policial. Solo algunos elementos dentro de las instalaciones.

Este octavo día se verá marcado por una movilización que espera llegar a Quito a la par que la Asamblea Nacional analizará el decreto ejecutivo de estado de excepción firmado por el presidente Guillermo Lasso.

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