El discurso y el plan de reactivación ABC de Pablo Arosemena fue bien recibido por los organismos multilaterales. El Gobierno obtiene un alivio en medio de los múltiples problemas del país.

El paro de 18 días durante junio pasado hizo que Ecuador retrocediera todo el terreno ganado desde la elección de Guillermo Lasso en su afán de reducir el riesgo país, atraer inversión extranjera e ir reduciendo la necesidad de endeudarse más cada año.

A inicios de este mes de julio de 2022, la economía ecuatoriana comenzó a salir en los rankings de las más vulnerables a nivel mundial por lo caro de cualquier opción de financiamiento externo (entre 13% y 18% de tasas de interés), la inestabilidad política y las crecientes presiones para gastar más allá de sus reales posibilidades.

El llamado «Efecto Iza», durante la segunda mitad de junio provocó que el riesgo país pasara de alrededor de 800 puntos a más de 1.100 puntos. Esa escalada se profundizó en los primeros días de julio ante la incertidumbre de las mesas de diálogo, la debilidad del Gobierno de Lasso y la salida del ministerio de Economía de Simón Cueva.

Este escenario explica el viaje desde el 19 de julio de esta semana ha realizado el reemplazo de Cueva en la cartera de Economía, Pablo Arosemena. A partir de esa fecha y durante los últimos días hasta este viernes 22 de julio, el funcionario ha hecho visitas personales, en Panamá y sobre todo en Washington, a los principales organismos multilaterales.

Desde el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) hasta el Fondo Monetario Internacional (FMI), el discurso y el plan ABC de reactivación de Arosemena fue bien recibido. Como resultado directo, el índice de riesgo país que llegó a un pico de 1.600 puntos, ahora se ha reducido a 1.315 puntos. En otras palabras, se ha restado 285 puntos a la percepción de que Ecuador no podrá pagar sus deudas en el mediano plazo.

Según David Obando, economista y consultor de mercados internacionales, explicó que esta reducción es un gran alivio para el Gobierno ecuatoriano y representa que, a pesar de los múltiples problemas con los que tiene que lidiar en el frente interno, por lo menos se mantiene el apoyo de los multilaterales.

» Ese apoyo es imprescindible para financiar un presupuesto estatal que, a pesar de los esfuerzos hechos en el último año, todavía tiene un déficit de al menos $2.200 millones (más gasto e ingresos). Los prestamos de los multilaterales, que en promedio no superan el 6%, son inmensamente más baratos que una emisión de bonos de deuda que costaría entre 13% y 18%», dijo.

¿Se puede recuperar todo el terreno perdido?

A través de la cuenta oficial de Twitter del FMI, la directora de ese organismo multilateral, Kristalina Georgieva, dijo que estar «encantada de recibir al Ministro Pablo Arosemena. Dialogamos sobre nuestra colaboración continua con Ecuador y la implementación del programa respaldado por el FMI. Seguimos comprometidos a trabajar para ayudar a Ecuador y su gente a construir un crecimiento más inclusivo y sostenible».

El ex ministro de Economía, Fausto Ortiz, aseguró que todos «quedaron encantados en Washington» y la meta hasta fin de 2022 debería ser apuntar a volver a los 800 puntos que se tenían antes del paro.

El Gobierno ecuatoriano no puede descuidar su acuerdo con el FMI porque hasta diciembre se espera un último desembolso de $700 millones; además el aval de ese multilateral mantiene abiertas de otros organismos que pueden seguir financiando a Ecuador.

Además del FMI, el ministro Arosemena se ha reunido con representantes del Banco Mundial (BM), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, la Corporación de Finanzas para el Desarrollo Internacional, entre otros.

Sin embargo, el espaldarazo recibido debe consolidarse con acciones concretas para revertir el débil apoyo político en lo interno, realizar reformas aunque sea parciales para mejorar sectores como el mercado laboral y el ambiente para las inversiones, entre otros. Todo esto mientras se gasta más en sectores sociales, pero sin descontrolar el déficit fiscal que sigue siendo un problema para el país.

Por eso, la encuesta de expertos, que incluye a académicos y profesionales de economía de Ecuador, proyecta que, en el mejor de los casos, el riesgo país podría bajar hasta los 1.000 puntos. La menores expectativas de crecimiento económico luego del paro, y una inflación de alrededor del 5% hasta finales de 2022, complican cualquier plan del Gobierno no solo en temas de manejo de las cuentas fiscales, sino también con respecto a su meta de concretar aunque sea una parte de los miles de millones de dólares que tiene en el portafolio de grandes proyectos para inversión extranjera.

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