Iniciativa. El proyecto implementa viveros forestales comunitarios para la propagación de especies nativas.

Con el árbol de polylepis se recuperan los ecosistemas andinos de altura degradados.

Alianzas locales e internacionales han permitido que en lo que va de 2022 se produzcan y siembren más de medio millón de árboles que ayudan la recuperación de hábitats para la fauna y flora nativa de diferentes zonas del Ecuador.

Según la Fundación Aves y Conservación, con el aporte técnico y financiero de Acción Andina y Global Forest Generation, se implementa el proyecto ‘Recuperando los Ecosistemas Alto Andinos’, que se lleva a cabo en Ecuador desde el año 2019, pero que se implementa en la provincia de Imbabura desde 2021.

“Acción Andina es una iniciativa de restauración del bosque alto andino liderada por la Asociación de Ecosistemas Andinos (Ecoan), con el financiamiento de Global Forest Generation, que tiene como misión proteger y restaurar un millón de hectáreas de ecosistemas alto andinos en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela durante los próximos 25 años”, detallaron.

Actualmente, ejecutan 18 proyectos en cinco países de América Latina, donde se han sembrado más de 2 millones de árboles nativos con la participación directa de comunidades indígenas y el apoyo de organizaciones de la sociedad civil, “contribuyendo de esta forma a la recuperación de hábitats para la fauna y flora nativa, fomentando la conectividad entre áreas naturales, la captación de carbono, brindando fuentes de trabajo y formación para las poblaciones locales y manteniendo los servicios ambientales”.

En la localidad

En Ecuador, el proyecto implementa viveros forestales comunitarios para la propagación de polylepis pauta, polylepis incana y otras especies forestales nativas andinas.

Según expusieron desde la Fundación Aves y Conservación, paralelamente se desarrollan protocolos de propagación para otras especies de árboles, entre ellos: pumamaqui, arrayán, cedro y varias especies de arándanos que son fuente de alimento para la fauna nativa y tienen un alto potencial para emprendimientos comunitarios.

“Desde 2019, el proyecto se lleva a cabo en el noroccidente de Pichincha, en la Reserva Yanacocha y zonas circundantes de Alambi y Nanegal, conjuntamente con la Fundación Jocotoco y la Comunidad Alambi. En el nororiente, se iniciaron los procesos de restauración en el año 2020 en convenio con el Fonag en el Área de Protección Hídrica Ponce Paluguillo, donde se capta el agua que abastece a más de 1 millón y medio de habitantes de Quito”, explicaron.

Mientras que en Imbabura iniciaron en 2021 con los procesos de restauración en el complejo lacustre de Mojanda, en las Áreas de Protección Hídrica Mojandita Curubí (declarada en 2020) y en el Área de Protección Hídrica Otavalo Mojanda (en proceso de creación).

Según Aves y Conservaciónestas zonas de Imbabura son priorizadas por ser la fuente del agua para más de 200.000 personas de centros poblados de la provincia, donde constan comunidades de la nacionalidad kichwa Otavalo, donde precisamente se conservan algunos de los últimos fragmentos de bosque andino y bosque de polylepis de la región.

“El proyecto se implementa con el apoyo del Municipio de Otavalo, la Comunidad Larcacunga y de la Dirección Zonal 1 del Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica”, afirmaron.

“En 2022, el proyecto se extendió al Bosque Protector de la Cuenca Alta del Río Pita y a la Hacienda Yanahurco, localizados en las provincias de Pichincha y Napo, respectivamente. Esta zona constituye un corredor de conectividad entre los parques nacionales Cotopaxi, Cayambe Coca, Antisana, Reserva Colonso Chalupas, Bosque Protector Pasochoa y una de las áreas de conservación hídrica administradas por el Fonag, lo que en conjunto representa una de las zonas de conservación más grandes del país”, añadieron. (FV)

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