Controles policiales a un cargamento de cajas de banano en Puerto Bolívar, provincia de El Oro. El MAG investiga irregularidades en el sistema Unibanano. - Foto: Policía Nacional

El Senae investiga delitos desde defraudación aduanera hasta posible lavado de activos. Gremios bananeros afirman que advirtieron de las irregularidades hace cuatro años.

La manipulación del sistema Unibanano, gestionado por el Ministerio de Agricultura, delata un perverso sistema de corrupción en el sector. “Todos han bailado el baile”, dice el viceministro de esa Cartera de Estado, Eduardo Izaguirre.

El Ministerio denunció ante la Fiscalía las irregularidades en Unibanano, el 4 de octubre de 2022. Por ahora existe una certeza: el sistema fue manipulado y se crearon miles de códigos falsos con los cuales se habría respaldado una parte de las exportaciones de la fruta.

Pero se acumulan las dudas sobre los responsables y los beneficiarios, desde cuándo se violó el sistema e incluso sobre el uso que se le dio.

Ecuador tiene, al momento, 192.000 hectáreas de producción de banano.

Cada permiso de producción tiene un código, cada hacienda tiene el código. Ese código sale del Ministerio al registrar las hectáreas de producción. En el contrato con la exportadora se registran el nivel de productividad y el número de cajas.

Por lo tanto, las hectáreas inscritas en los contratos de exportación deben coincidir con esas 192.000 hectáreas que, a un promedio de 40 cajas semanales, son cerca de 8 millones de cajas semanales para exportación.

En 2021, las autoridades detectaron algunas “distorsiones al momento de cuadrar los números”. Encontraron que había 20.000 hectáreas virtuales, que tenían un código, pero que no existían.

Esas 20.000 hectáreas virtuales multiplicadas por 60 cajas semanales que estaban registradas representan 1,2 millones de cajas semanales o el 14% de la exportación por semana.

Alguien creó códigos falsos y los asignó a esas 20.000 hectáreas. El Ministerio asegura que cerró esas 20.000 hectáreas y todos los códigos y que hizo la denuncia para que la Fiscalía investigue el caso.

“Lo que estamos diciendo es que hay datos públicos falsos, que pueden promover el dolo. Hay sistemas públicos alterados. Fiscalía tiene que profundizar”, explica Izaguirre.

Posibles beneficiados

“Aquí todos han bailado el baile, insiste Izaguirre. Si esto existía, hubo un exportador que compraba los códigos, un productor que compraba códigos para aumentar su productividad. Aunque no los podemos acusar a todos”.

 

¿Cómo funcionaba?

Con esos códigos, yo exportador -no estoy acusando a todos los exportadores- les decía véndeme un código de 60 cajas por hectárea. Entonces un permiso para 40 contenedores, de repente se volvía un permiso para 60, explica.

Lo mismo sucedía con los productores, si querían tener permiso para aumentar la producción.

En la auditoría se encontró, por ejemplo, que había un código que no tenía sustento: un código con la letra F que, presuntamente, se usaba para facilitar que, si un exportador tenía 20 contenedores, el sistema pusiera 10 más.

“Aquí nadie puede decir, yo no hice, nadie. En la cadena todos se pueden beneficiar. Hay actores en toda la cadena que se han beneficiado”, insiste el viceministro.

Izaguirre asegura que iniciaron la auditoría porque había sospechas. Su duda es por qué nadie hizo nada antes.

“La corrupción está institucionalizada, hay corrupción entre los dirigentes de las agremiaciones, hay corrupción entre los políticos”, dice.

¿Qué se exportó?

“Jamás podremos tener seguridad. El límite son las estrellas. Tiene 1,2 millones de cajas, son 1.200 contenedores semanales”, responde el viceministro.

La presunción inicial es que se usó para exportar banano por fuera de los registros oficiales. Las autoridades del ministerio prefieren ser cautas al hablar de posibles delitos, por ejemplo, el narcotráfico.

No lo podemos ni descartar ni afirmar. Pero es obvio e insisto en que, si esto existe, es porque alguien lo está comerciando y alguien está comprando. El beneficio pueden ser cajas de banano, o puede ser lo otro. No lo podemos decir, pero hay un hueco”.

De por medio hay un millonario perjuicio para el Estado. “Solo multiplicando por 10 centavos semanales por caja, son USD 120.000 semanales. Ojo, 10 centavos si son cajas de banano”, advierte.

Y parte de la responsabilidad también recae en Servicio Nacional de Aduana (Senae).

“Nosotros pasamos el dato a la Senae. Si nosotros decimos que son 192.000 hectáreas o X número de contenedores formales, no debe haber más y si tienen los registros… nosotros pasamos los códigos. ¿Quién los deja pasar?”

La Senae tiene que arreglar sus problemas, dice el viceministro. Y advierte que “lo que va a pasar es que cuando esto sea bloqueado, va a saltar en algún lado donde las cosas no están cuadradas”.

Un sistema vulnerable

“El sistema está tan mal diseñado que no tiene seguridades por ningún lado”, dice Izaguirre.

¿Eso qué implica? No hay registro de trazabilidad, no se sabe quién entró al sistema, ni cuándo. El funcionario dice que es posible encontrar nombres, pero no fechas, ni detalles, ni direcciones IP.

“Cualquiera que sepa algo de sistemas puede conectarse desde su casa y puede crear códigos”, añade.

La última versión del sistema Unibanano se actualizó en 2013. Por ahora, tampoco es posible saber si los códigos falsos existían antes de esa fecha.

El sistema es operado en el Ministerio por la Dirección de Posicionamiento, que tiene un departamento de sistemas. Tras detectarse la manipulación, ese personal fue removido.

Una certeza que tiene Izaguirre es que en la manipulación de Unibanano hubo colaboración interna.

“Si hay alguien afuera que compra, hay alguien adentro que vende. Alguien adentro tenía que estar, lo que hicimos fue cambiar al personal que maneja la administración del sistema”.

Incluso descarta un hackeo de ‘alto nivel’. El viceministro asegura que si hubo una violación externa es “porque alguien adentro proporcionó el acceso”.

La solución

Después de detectar la violación de Unibanano, el Ministerio cerró los códigos falsos, mientras trabaja en la construcción del nuevo sistema. Aunque eso tomará algunos meses.

Mientras tanto, Izaguirre dice que “ahora tenemos un funcionario de sistemas que está vigilando que las cifras más o menos se mantengan. Lo estamos haciendo, como en la época de las abuelas, con libros de contabilidad”.

La meta del Ministerio es sellar la contratación de un sistema con tecnología blockchain hasta marzo de 2023.

“En ese sistema va a quedar todo registrado: productores, hectáreas, quién entra y quién sale”, agrega.

Posible lavado de activos

El Senae reconoce irregularidades y fallas. Su directora general, Carola Ríos, confirmó que los controles se hicieron con base en una información no fidedigna.

“Hay un software de por medio que ha sido vulnerado, el sistema donde se canalizan los registros de exportación de banano. Al haber una vulneración del software, la información que como Aduana consumimos está vulnerada”, explicó a PRIMICIAS.

Según la funcionaria, “se declaró errónea o mal intencionadamente el registro de exportación”.

Ríos dijo que el Senae también identificó inconsistencias en las declaraciones que hacen los exportadores y las exportaciones que recibieron por parte del puerto de salida o depósito temporal. Todo esto, registrado a través de Unibanano.

“Iniciamos hace un par de meses la investigación para corroborar esto con el Ministerio de Agricultura y el SRI (Servicio de Rentas Internas)”, acotó.

No quiso adelantar nombres, pero dijo que luego de las auditorías internas, informará quiénes son los exportadores involucrados.

Recordó que la ley faculta al Senae a ejercer controles posteriores hasta por cinco años. “Tenemos la potestad de sanciones, establecidas en el Código Orgánico de la Producción, libro quinto”.

Para la funcionaria, estas irregularidades no están relacionadas con la contaminación de contenedores con cocaína. Pero sí investigan delitos como defraudación aduanera y hasta un posible lavado de activos.

“Cuando se declara menos y se envía más, eso no ingresa a la economía ecuatoriana. Es un tema de evasión de aranceles y tributos. Incluso, podría ser un tema más de lavado de dinero”, manifestó Ríos.

Los resultados de la auditoría estarán listos en las próximas semanas.

En paralelo, Ríos aseguró que trabajan para mejorar Ecuapass, el sistema aduanero ecuatoriano que permite a los operadores de comercio exterior realizar sus actividades aduaneras de importación y exportación. Este mecanismo data de hace 12 años.

Irregularidades llevan años

“Se van a encontrar con algunas sorpresas”, señaló a PRIMICIAS, Franklin Torres, presidente de la Federación Nacional de Productores Bananeros del Ecuador (Fenabe).

El representante gremial manifestó que las irregularidades en el sistema Unibanano datan de 2018, y se agravaron con la pandemia.

“Sabíamos esto desde el Gobierno anterior. Les presentamos a los ministros y funcionarios de esa época, incluso a los ministros antes de Bernardo Manzano y enhorabuena, que ya lo estén investigando”, explicó.

Según Torres, había una forma de traficar con los códigos, con las fincas bananeras, no solo de Unibanano, sino de productores. Dichos códigos fueron mal utilizados por varios exportadores.

“Este manejo doloso es para no pagar cauciones, ni el precio mínimo de sustentación de la fruta. Cada exportadora tiene que contratar un productor con un código establecido en el Ministerio de Agricultura, y ese código le da un espacio para comprar fruta”, detalló.

El presidente de la Fenabe aseguró que, a través de una finca de banano ficticia, que aparece a nombre del Ministerio de Agricultura, se repartieron cupos “a todo mundo”, para enviar 1,6 millones de cajas de banano.

“El 25% de la producción nacional salía ilegalmente. En la época de la pandemia, se hizo barbaridad y media, por falta de controles del Ministerio y del Senae”, enfatizó.

Incluso habla de coimas en el Ministerio de Agricultura. “Cada contenedor necesita un permiso fitosanitario del Ministerio. Cobraban 10 centavos por caja, para dejarla pasar”, denunció.

“Cada productor tiene un código de finca de banano, en mi caso tengo 40 hectáreas y tengo permiso para exportar hasta 2.400 cajas, es decir, dos contenedores. No puedo pasarme de ese cupo, sino estaría evadiendo la legislación bananera”, explicó.

Torres dijo tener conocimiento de que el sistema Unibanano no lo maneja el Ministerio. “El sistema informático lo manejan externamente y lo manipulan para que algunos exportadores hagan lo que quieran, es una competencia desleal”.

El representante gremial calculó en unos USD 600 millones las pérdidas, que desde la pandemia del Covid-19, provocó esta manipulación.

José Antonio Hidalgo, director Ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), enfatizó la importancia de actualizar el sistema.

“En mayo de 2020 enviamos una carta al Ministerio de Agricultura conectándolos con Alemania para poder actualizar el sistema. El diagnóstico terminó en julio y esperamos que en diciembre culmine el proceso para mejorarlo”.

Según Hidalgo, desde AEBE trabajan en acortar los procesos para disminuir riesgos de manipulación. “Trabajamos con Policía antinarcóticos y Fiscalía, elaboramos una guía de trazabilidad para capacitar a los fiscales y que entiendan los procesos. Además, pagamos USD 200 por contenedor para protegernos a nivel gremial”, explicó.

Tanto Torres como Hidalgo proponen que se use el RUC como un solo número que conecte a Rentas Internas con Aduana.

“Hoy en día, el RUC no está entrelazado con el SRI ni con Unibanano. Ningún tipo de sistema en Ecuador puede estar separado de la unificación de los sistemas”, reiteró Hidalgo.

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