Un sector de Salinas (Santa Elena) inundado tras las lluvias, el 25 de febrero de 2023. - Foto: TW @hipolitoec1

Una combinación del fenómeno de La Niña y la incidencia del cambio climático estarían detrás de las tormentas y lluvias extremas en Ecuador.

Un invierno sin tregua en Ecuador, con avenidas convertidas en piscinas, ciudadanos que caminan con el agua por la rodilla o carros sepultados por la tierra.

“En mi ciudadela, el agua demoró en bajar hasta ocho horas”, dice Fernando Pérez, un poblador del barrio El Recreo, en Durán, cantón de Guayas. Esta provincia es una de las más golpeadas por el temporal de lluvias y tormentas, según la Secretaría de Riesgos.

Hay otras como Pichincha, Chimborazo, Manabí, Azuay y El Oro, donde las fuertes precipitaciones causan aluviones y deslizamientos. Y en otras ciudades, como Salinas (Santa Elena), los ciudadanos aseguran que nunca había llovido tanto en un solo día.

¿Por qué hay tanta lluvia? ¿Existe alguna relación con el cambio climático? 

En septiembre de 2022, el secretario de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, culpó al calentamiento global de la crisis de inundaciones en Pakistán y fue tajante al decir. “He visto muchas catástrofes en el mundo, pero nunca había visto una carnicería climática de esta magnitud”.

¿Ocurre igual en Ecuador? Los expertos tienen opiniones divididas. Por un lado, el director del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (Ciifen), Juan José Nieto, señala que no hay relación entre las condiciones meteorológicas actuales en el país con el cambio climático.

“Considero que las lluvias están relacionadas con el fenómeno de La Niña, que ya casi está terminando”, dice Nieto.

Mientras que el profesor de Ingeniería Marítima de la Escuela Politécnica del Litoral (ESPOL), Jonathan Cedeño, sostiene que el cambio climático predispone más a la “ocurrencia de eventos extremos de lluvias”.

Para Cedeño, con el incremento de temperatura también aumenta el vapor de agua en la atmósfera.

También provoca una reorganización de la cantidad de lluvia en un invierno: llueve más en menor tiempo.

El Niño y más lluvias

Para Nieto del Ciifen, todos los pronósticos climáticos apuntan a que tanto los fenómenos de El Niño y La Niña están haciendo travesuras en el Pacífico.

Según el experto, El Niño es el calentamiento de una región en forma de triángulo en el Pacífico ecuatorial, y lo que no tienen claro es “la intensidad de ese calentamiento”.

Por su parte, Cedeño de la ESPOL explica que la temporada lluviosa en la Costa y en otras partes del país continuará en todo marzo y abril.

El Instituto Nacional de Metereología e Hidrología (Inamhi) también señala que se avecinan más lluvias y tormentas eléctricas, “principalmente en la primera quincena de marzo”.

“Las lluvias pronosticadas podrían provocar saturación de suelos en zonas con pendiente y aumento del nivel de los ríos”, agrega el Inamhi.

Imagen del estero Colayacu, en Tena, desbordado tras las intensas lluvias en la capital de Napo, el 8 de enero de 2023. Medios locales

Además, hay una previsión, expresa Cedeño, de que el evento cálido conocido como El Niño arribe a las costas en junio.

Pero advierte que incluso esto debe ser tomado con precaución, porque “con el cambio de estación aumenta la incertidumbre de los modelos climáticos”.

Por otra parte, un estudio del Banco Mundial de 2021, titulado “Cambio climático y riesgos”, explica que entre 1960 y 2006, las precipitaciones han aumentado en todo el país. Pero han causado mayores estragos en Guayas, Santa Elena y Manabí, donde las lluvias incrementaron un 33%.

Mientras que en la zona interandina, el índice de precipitación anual subió 8%.

Otros efectos del cambio climático

Cedeño advierte que un efecto directo del cambio climático en el país es lo que ocurre en los glaciares.

Entre 1990 y 2021, Ecuador ha perdido la mitad de los glaciares andinos: pasó de tener 92 kilómetros cuadrados a casi 45 kilómetros cuadrados.

Y otra señal inequívoca del fenómeno es el incremento de la temperatura en las ciudades.

Hay dos evidencias de esto. La primera es que Ecuador ya tiene un grado más de temperatura, con base a medidas hechas entre 1910 y 2010, señaló el Ministerio del Ambiente en la presentación del Plan Nacional por el Cambio Climático.

Y la segunda, según el Instituto Nacional de Metereología e Hidrología, es que la temperatura promedio en Guayaquil, Milagro o Babahoyo se incrementó de 0,6 grados centígrados a 0,8 grados entres los años 50 y 90.

El reporte del Banco Mundial estima que la temperatura en la Amazonía y la Sierra aumentará entre cinco y cuatro grados centígrados hasta 2090.

“El incremento de la temperatura y las condiciones de extremo calor influyen en la salud de los humanos y los animales, al igual que en la agricultura, las fuentes de agua y los ecosistemas”, agrega el informe.

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