Sitios. Cascadas, lagunas y miradores naturales son parte de las bellezas de Angochagua. (Foto: Visit Ibarra)

Tras ser declarado como uno de los sitios rurales más importantes para el turismo mundial, la pequeña parroquia rural de Angochagua, ubicada en la provincia de Imbabura, en el norte de Ecuador, está ante los ojos del mundo.

Con 4.000 habitantes, este poblado se destaca por su riqueza natural, cultural y sistemas de turismo comunitario, en los que se involucra prácticamente a toda la población.

Según Rosita Colimba, presidenta del Gobierno Parroquial de Angochagua, quien estuvo en Arabia Saudita para recibir el premio por parte de la Organización Mundial de Turismo (OMT), para la postulación se tomaron en cuenta nueve parámetros, con la participación de más de una veintena de países de Europa, Asia, África, Oceanía y América.

“Las montañas, lagos, cascadas, vertientes, flora, fauna. Todo lo que tenemos en un mismo lugar, donde hay desde pumas hasta osos andinos, una gran diversidad, nos llevó a que ganemos y estemos reconocidos a nivel mundial”, comentó.

Dentro de las regiones mundiales postulantes, entre las que se destacó este pequeño rincón de Imbabura, se calificaron temas de conservación ambiental, patrimonio natural, la cultura tangente, la parte social que trabaja con sectores prioritarios, los atractivos turísticos naturales, culturales, entre otros aspectos.

Manualidades. Los bordados a mano y la alfarería se practican a diario en las comunidades de Angochagua. (Foto: Visit Ibarra)
Manualidades. Los bordados a mano y la alfarería se practican a diario en las comunidades de Angochagua. (Foto: Visit Ibarra)

Turismo vivencial

La OMT resalta que el pueblo de Angochagua es un territorio diverso, que mantiene vivo el patrimonio ancestral del pueblo Caranqui, con su lengua materna el kichwa, su cosmovisión, sus prácticas con plantas medicinales y la gastronomía tradicional, con el uso de granos y cereales endémicos.

Además, expone que forma parte del Geoparque Mundial Imbabura, primer y único reconocimiento de este tipo realizado por la Unesco en Ecuador. “Esta categoría ha sido otorgada gracias a la conservación de su territorio geológico único, con alta diversidad natural y cultural y con un manejo holístico y sostenible”.

Pero: ¿qué es lo que se puede hacer al visitar Angochagua? Dentro de la zona, el turismo vivencial es parte primordial de las actividades a realizar.

Por ejemplo, la participación de los visitantes en actividades cotidianas de la ruralidad incluye el ordeño, la alimentación de animales menores como cuyes, gallinas, la estancia en viviendas ancestrales de los Andes o la elaboración de alimentos locales y de artesanías como la alfarería. Estas actividades permiten fortalecer la conexión entre el visitante y el anfitrión, motivando a los emprendedores de turismo a crear nuevos productos auténticos y sostenibles a largo plazo.

Angochagua ha priorizado la valorización de su patrimonio cultural, sobre todo a través de la elaboración de artesanías. Los bordados a mano son un arte que consiste en la ornamentación de una tela por medio de hebras textiles de colores, una tradición con más de 120 años de historia, elaborada por las manos hábiles de las mujeres, que plasman diseños propios inspirados en la naturaleza.

Otra demostración de artesanías típica en Angochagua que resalta la OMT es la alfarería, una técnica para la elaboración de cerámica en barro para la creación de tiestos, ollas, pondos y otros utensilios basados en las formas utilizadas desde la época precolombina.

“Estas manifestaciones artesanales se practican en Angochagua, tanto como una fuente alternativa de ingresos, pero sobre todo como una forma de rescate y fortalecimiento de los procesos de memoria cultural”, señala.

La gastronomía tradicional también ha sido puesta en valor en Angochagua. La ‘Ruta del Borrego Asado’ es la carta de presentación culinaria de la localidad, incentivando la producción local, el uso de productos andinos, así como también las formas de preparación auténticas como oportunidad de trabajo y de conservación del patrimonio cultural.

Actividades. La oferta destaca los hospedajes en casas rurales, donde se convive con comuneros kichwa y sus costumbres. (Foto: Visit Ibarra)
Actividades. La oferta destaca los hospedajes en casas rurales, donde se convive con comuneros kichwa y sus costumbres. (Foto: Visit Ibarra)

Sitios para visitar

En las comunidades La Rinconada, La Magdalena y Zuleta, que son parte de la parroquia Angochagua, hay lugares con potencial turístico que merecen ser visitados.

Uno de ellos es la cascada Cóndor Yacu, que tiene un especial atractivo, pues se mantiene oculta detrás de un remanente de bosque primario, que constituye una aventura atravesarlo, casi en zig zag, una y otra vez, por uno de los afluentes del río Tahuando, haciendo equilibrio para no resbalar. Aunque el afluente es angosto, sus frías aguas tienen encanto.

En La Rinconada, su gente tiene vocación alfarera. Aquí se puede conocer el proceso de preparación de la masa de barro para modelar tiestos, ollas, pondos y otras artesanías. El paisaje encañonado entre Mama Paccha y Gallo Rumy es espectacular.

En Hacienda La Magdalena, luego de apreciar sus cultivos, ganadería y saborear la cocina tradicional, se puede disfrutar de un paseo en un remolque de tractor en compañía de los comuneros.

En la comunidad de Zuleta, los bordados son uno de los principales atractivos, así como decenas de sitios en los que se oferta gastronomía andina, típica de la zona. (FV)

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