EXPECTATIVA. Se prevé que el mayor impacto de las lluvias se evidencie entre julio y agosto.

Se ha diseñado un plan de contingencia para cubrir las zonas urbanas y rurales.

En Santo Domingo aumenta la preocupación por los asentamientos poblados existentes sobre las riberas de los ríos que atraviesan la cabecera cantonal.

Los puntos de mayor riesgo son aquellos caseríos ubicados a lo largo del Pove y Code, populosos afluentes de la localidad que tienden a incrementar el caudal durante la época invernal.

El tema de la reubicación no es viable en este momento porque se cuantifican a centenares de familias en riesgo, pero se hacen tareas de contingencia para evitar desgracias.

“Hemos sufrido muchas inundaciones. Este invierno ha sido más fuerte que otros y nos preocupa que se presente una tragedia como se ve en otras provincias”, expresó Margarita Lema, quien habita en el Plan de Vivienda Municipal.

Puntos rojos

A través de varias inspecciones, las autoridades locales determinaron que en Santo Domingo existen 40 zonas en riesgo ante la llegada del fenómeno de El Niño

Como medida, se ha elaborado un plan de contingencia denominado El Niño – Oscilación del Sur  (ENOS) que será aplicado ante cualquier situación adversa.

Hugo Parra, comandante del Cuerpo de Bomberos en Santo Domingo, reconoció que la situación actual es preocupante y el nivel de riesgo puede incrementar porque, según las proyecciones, el impacto más fuerte se dará entre julio y agosto.

“De acuerdo a lo que dice el Comité Institucional para el Fenómeno de El Niño (Cifen), la cuota más fuerte es entre el 10 al 20 de julio. Es decir, todavía no sabemos con qué magnitud llegue”, expresó.

Parra señaló que cuentan con tres equipos humanos activados las 24 horas. Sin embargo, cuando cae más de 90 milímetros de agua lluvia no se abastecen porque en esas circunstancias se reportan alrededor de 15 a 20 emergencias. (JD) 

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