Foto cortesía/ Por Francesca Aguilar

La mosca de la fruta es considerada una de las plagas de mayor importancia económica para la producción frutihortícola, debido a los daños que produce en la fruta y a las pérdidas económicas asociadas, el control de la misma en Ecuador ha sido primordial, ya que ha permitido la apertura de mercados para pitahaya, mora, frambuesa, uvilla, tomate de árbol, pimiento y aguacate a partir del 2017.

En este contexto el Ministerio de Agricultura y Ganadería de Ecuador, a través de la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario, Agrocalidad, ha recibido la visita del destacado entomólogo internacional, Walther Enkerlin, Ph.D., oficial técnico del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). La visita se enmarca en el Proyecto Ec 5031, que tiene como objetivo el control y manejo de moscas de la fruta en el país.

Desde 2014, Agrocalidad ha estado implementando acciones de manejo y control de moscas de la fruta, en colaboración con organismos internacionales, como parte de un enfoque de manejo integrado de plagas. El proyecto en curso, titulado «Mejora de la aplicación de la técnica de insectos estériles», se centra en mantener y expandir las áreas libres y de baja prevalencia de mosca de la fruta en Ecuador.

Una de las principales actividades de este proyecto es la liberación semanal de 3’550.000 machos estériles de Ceratitis capitata en zonas de importancia frutícola. Esto se hace con el fin de lograr un manejo sostenible de la plaga y garantizar la calidad de los productos agrícolas.

En su visita a Ecuador, el Dr. Enkerlin supervisó de cerca las actividades de trampeo y manejo integrado de moscas de la fruta, incluyendo la técnica del insecto estéril. Estas actividades se llevaron a cabo en puntos estratégicos de la Sierra ecuatoriana, donde se ha identificado la presencia de Ceratitis capitata.

Hasta la fecha, se han realizado 19 de las 20 liberaciones programadas de mosca estéril en un total de 611 hectáreas. Estas liberaciones se distribuyen en diferentes regiones frutícolas del país, incluyendo 225 hectáreas en Imbabura, 219 hectáreas en Tungurahua y 167 hectáreas en Pichincha. Estas zonas son conocidas por cultivar una variedad de frutas como durazno, mandarina, aguacate, tomate de árbol, mango, guayaba, limón y chirimoya, que se comercializan tanto a nivel nacional como internacional.

El monitoreo constante de estas zonas frutícolas se realiza a través de trampas oficiales que se instalan de acuerdo al nivel de riesgo de cada sector. Estas trampas son fundamentales para verificar la eficacia de las medidas de control, incluyendo la Técnica del Insecto Estéril.

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