Foto cortesía/ Por Marlene Bernal

El Fusarium raza 4, uno de los temas obligados a tratar en la convención del Banana Time que se clausura hoy en el Hotel Hilton de Guayaquil, donde se destacó la importancia de abordar el desafío de controlar el hongo por el bien de la industria bananera.

En una entrevista exclusiva, con EL PRODUCTOR.COM, la Dra. Mónica Betancourt, destacada investigadora PhD. de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria, AGROSAVIA, reveló cómo Colombia se ha convertido en el primer país latinoamericano en enfrentar la amenaza del Fusarium y mantenerlo bajo control.

La investigadora explicó que el éxito de Colombia en la contención de esta amenaza se debe a los esfuerzos continuos en estrategias de bioseguridad que han permitido a las fincas afectadas autoprotegerse. “La experiencia y el trabajo conjunto con productores y autoridades han sido fundamentales en este logro”, expresó.

El Fusarium Raza 4, una enfermedad que afecta gravemente al banano, ha sido motivo de preocupación en toda la región. Sin embargo, gracias a las medidas tomadas en Colombia, se ha logrado controlar su propagación, evitando que se extienda a otros países latinoamericanos, aunque ya se ha detectado también en Perú, lo que pone en mayor riesgo a Ecuador.

Betancourt informó que en Colombia actualmente existen 19 focos de la enfermedad, con dos departamentos afectados, La Guajira y el Magdalena. La estrategia se centra en evitar que la enfermedad se propague a otros departamentos, destacó la científica.

Cuando se le preguntó sobre la cantidad de hectáreas afectadas, explicó que no se puede hablar de hectáreas, ya que cada planta afectada se considera un foco. En lugar de medir en hectáreas, se habla de áreas en cuarentena y áreas erradicadas, con aproximadamente 3,482 hectáreas bajo cuarentena y 287 hectáreas erradicadas.

En cuanto a las medidas de prevención y control, Betancourt destacó la importancia de la bioseguridad y la necesidad de evitar que la enfermedad entre en otros predios. “Se están realizando pruebas de control biológico, utilizando productos a base de tricoderma y bacilos, que han demostrado reducir la propagación de la enfermedad y la severidad de los síntomas en las plantas, aseguró.

Además, se están evaluando materiales resistentes introducidos de otros países, como CIRAT, con 4 materiales que han demostrado resistencia, y algunos trabajos con Embrapa de Brasil en busca de soluciones a largo plazo. Mencionó que también hacen pruebas con materiales que puedan generar tolerancia o resistencia al Fusarium Raza 4, como el formosana que también se está probando en Ecuador, pero del que aún no se tienen resultados.

La investigadora resaltó que Colombia ha desarrollado una estrategia de detección temprana basada en la PCR digital, una técnica que amplifica la capacidad de detección para suelo, agua y plantas asintomáticas. Esta técnica se incorporará en la estrategia de vigilancia.

En cuanto a los costos, indicó que en su país se ha invertido cerca de 1 millón de dólares para la contención de la enfermedad.

A pesar de estos esfuerzos, advirtió que se siguen detectando nuevos focos de la enfermedad, y la vigilancia continua es esencial para evitar una mayor propagación.

La experiencia de Colombia en la lucha contra el Fusarium Raza 4 sirve como un ejemplo de la importancia de la bioseguridad y la colaboración regional para prevenir la propagación de esta enfermedad que amenaza la industria bananera en América Latina.

Anotó que el Fusarium es muy fácil de confundir con el moco por sus primeros síntomas y que posiblemente eso sucedió en su país en un inicio.

Cabe recordar que la marchitez por Fusarium, causada por el hongo Fusarium oxysporum f. sp. cubense (Foc R4T), es una de las enfermedades más devastadoras de las musáceas. Las pérdidas económicas anuales causadas por el Foc R4T se han calculado en 121 millones de USD en Indonesia, 253 millones de USD en Taiwán y 14 millones de USD en Malasia. A la fecha no existe un control efectivo para Foc R4T, por lo que la investigación y el desarrollo de tecnologías para el control del patógeno y evitar la dispersión dentro y fuera de las parcelas y fincas es esencial. Por lo que es necesario fortalecer las capacidades para la prevención y el manejo de la marchitez por Fusarium de las Musáceas en América Latina y el Caribe, mediante: 1) la estandarización de métodos de diagnóstico, 2) la evaluación de prácticas de bioseguridad y manejo del suelo con énfasis en control biológico, 3) la evaluación de materiales promisorios por su resistencia a Foc R4T, y 4) la transferencia de conocimientos y tecnologías generadas, como lo indica Fontagro en su página web https://www.fontagro.org/new/proyectos/fusariummusaceas/es.

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