En el país operan 67 industrias dedicadas a producir lácteos y sus derivados. De estas, solo cinco cuentan con plantas adecuadas que procesan el lactosuero para transformarlo en nuevos productos, como bebidas energizantes para deportistas. Esto porque su contenido de proteínas es alto.
Cada año Ecuador genera 1.20 millones de litros de suero de leche, que se obtiene durante la elaboración de los quesos. Del volumen total de ese subproducto, la industria nacional apenas procesa el 10%, lo demás se desperdicia. Una de las razones del despilfarro del lactosuero es la falta de plantas procesadoras.
Para que una rebanada de queso sea parte de la dieta diaria de los ecuatorianos son necesarios 1.35 millones de litros de leche que, tras pasar por un proceso de manufactura, generan 1.20 millones de litros de lactosuero.
Se trata de un líquido amarillo verdoso que se separa de la leche cuando esta se coagula durante la elaboración de los quesos. Rodrigo Dueñas, gerente de Reylácteos, una empresa que desde 2007 procesa y comercializa alimentos con suero de leche, proporciona los datos y agrega que del volumen total de lactosuero, la industria nacional únicamente procesa el 10%.
La cifra que maneja Dueñas coincide con la del Centro de la Industria Láctea (CIL). A escala mundial, según datos de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO), el 70% de este subproducto lácteo es industrializado y un 30% se emplea como alimento para animales o como fertilizante del suelo.
Esto sucede en los países desarrollados. El informe de la FAO no especifica la cantidad de uso y desperdicio del lactosuero en la región. Lo que sí menciona son sus beneficios como alimento. El representante del CIL, Rodrigo Gallegos, sostiene que el subproducto contiene el 50% de los nutrientes (proteínas, vitaminas y minerales) de la leche (ver infografía). A pesar de su alto valor nutricional, en Ecuador el mayor porcentaje de suero de leche es desechado.
¿La razón?
Los altos costos que implica el tratamiento de ese subproducto. Dependiendo de las características, una planta procesadora representa una inversión que va desde los $ 2’000.000 hasta los $ 10’000.000. En el país, la industria formal cuenta con plantas que tratan el suero para devolverlo al ambiente en forma de abono y agua inocua.
Estas son las menos costosas. De las 67 industrias lácteas registradas por el CIL, cinco invirtieron entre $ 6’000.000 y $ 10’000.000 para contar con la maquinaria adecuada que procese el lactosuero y les permita crear nuevos productos.
Uno de ellos son las bebidas. Reylácteos las elabora, de forma direccionada, para dos sectores de la población. El primero (bebidas lácteas saborizadas y fermentadas) busca ser accesible para los ecuatorianos de menor poder adquisitivo y se comercializa, principalmente, en mercados de la Costa, donde la leche no ha podido desarrollarse comercialmente al 100%, indica Dueñas.
El segundo sector de consumidores son los deportistas que requieren cantidades precisas de proteína. Fernando Paredes, titular de la Federación Ecuatoriana de Fisicoculturismo, sostiene que un fisicoculturista necesita alimentarse cada dos horas y media y no siempre puede consumir sólidos, por ello opta por el lactosuero procesado (polvo) mezclado con alguna bebida.







