Conocidas por su apetito voraz por frutas y verduras, las moscas de la fruta de la familia Tephritidae representan una seria amenaza para los cultivos agrícolas. Sin embargo, una reciente publicación del Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA-ARS, por sus siglas en inglés) sugiere que el viento podría ser una herramienta clave para vigilar, contener y erradicar a esta destructiva plaga.
De acuerdo con el USDA, el uso de tecnología avanzada para rastrear cómo el viento influye en los patrones de vuelo de estas diminutas criaturas podría transformar las estrategias de manejo de plagas, identificar fuentes de brotes y anticipar el comportamiento de alimentación, movimiento y apareamiento de las moscas.
Varias especies de mosca de la fruta de esta familia son invasivas en Estados Unidos y causan pérdidas millonarias —e incluso de miles de millones en algunas temporadas— a los agricultores, además de limitar las exportaciones por las restricciones fitosanitarias impuestas por otros países.
Tecnología de radar para rastrear moscas
El investigador Matthew Siderhurst, del Centro de Investigación Agrícola de la Cuenca del Pacífico “Daniel K. Inouye” en Hilo, Hawái, lidera un equipo que ha adaptado tecnología de etiquetado por radar armónico, inicialmente desarrollada para encontrar víctimas de avalanchas, para rastrear los movimientos de las moscas de la fruta en la naturaleza.
Estas etiquetas reflectoras no necesitan fuente de energía propia, ya que rebotan una señal enviada por un transceptor, permitiendo mapear los desplazamientos de los insectos. Aunque su colocación requiere gran precisión, el sistema es relativamente simple: un alambre de 4 centímetros se conecta a un diodo mediante adhesivo activado por luz ultravioleta, y se asegura con pintura de plata conductora.
Resultados que desafían suposiciones anteriores
Una de las conclusiones más relevantes del estudio publicado por el ARS es que, contrario a lo que se creía, las moscas de la fruta no vuelan de forma pasiva empujadas por el viento, sino que responden activamente a señales del entorno, siguiendo trayectorias más rectas y persistentes de lo esperado.
“Cuando observamos su vuelo en campo, vemos que las moscas muestran un grado alto de persistencia direccional”, explica Siderhurst. “Es decir, parecen mantener una ruta general mientras se mueven entre árboles, no vuelan al azar como puede parecer dentro de una habitación”.
Además, los ensayos revelaron que el viento influye de forma importante en los vuelos entre árboles, y que es necesario hacer más pruebas con moscas en ambientes naturales para no subestimar su capacidad de desplazamiento.
Próximos pasos y beneficios
Siderhurst afirma que el enfoque es accesible y económico, ya que los transceptores pueden conseguirse comercialmente y no requieren fabricación personalizada. Las futuras investigaciones buscarán responder preguntas clave como cómo influyen la vegetación, el hábitat, la edad del insecto o la hora del día en sus patrones de vuelo, considerando también las condiciones del entorno.
La investigación promete empoderar a los agricultores para proteger sus cultivos y reducir el desperdicio de alimentos, ayudando a anticipar brotes y optimizar los métodos de control de plagas.
Por: Todd Silver, https://www.ars.usda.gov







