Medellín – Tras años de perder relevancia frente a otros commodities, el café colombiano muestra un fuerte repunte y vuelve a ocupar un lugar estratégico en el comercio exterior del país, según los analistas económicos de Corficolombiana, liderados por César Pabón.
Durante el 2024, la producción cafetera aumentó un 23,4%, mientras que en lo que va de 2025, hasta agosto, acumula un crecimiento del 9,9%. Este repunte se atribuye a condiciones climáticas favorables, mayor productividad y la mejora en los precios internacionales del grano. Solo en el último trimestre de 2024, el valor de la producción alcanzó su nivel más alto desde 1995.
El valor de las exportaciones cafeteras en 2024 sumó 3.393 millones de dólares, con un crecimiento del 22%. Este desempeño se explica tanto por un aumento del 13% en el volumen exportado, que llegó a 647.962 toneladas métricas, como por un incremento del 8% en el precio promedio por tonelada enviada al exterior.
En lo que va de 2025, entre enero y julio, el valor exportado del café creció 81% anual, impulsado principalmente por un aumento del 65% en las cotizaciones internacionales, mientras que el volumen exportado subió un 13%. Este desempeño elevó la participación del café en la canasta exportadora colombiana al 11%, frente al 7% en 2024, su mayor nivel en más de dos décadas.
“La relevancia de este resultado se refleja en que, aunque las exportaciones totales crecieron apenas 0,6% en enero–julio de 2025, estas habrían caído 4,6% si se excluyera el café, confirmando el papel central del sector en la balanza comercial”, destacan los analistas de Corficolombiana.
En Antioquia, por ejemplo, el café duplicó sus exportaciones durante el segundo trimestre de 2025, impulsado por los altos precios internacionales, afectados por condiciones climáticas adversas en Brasil y Vietnam, así como la incertidumbre de aranceles en Estados Unidos y un mayor consumo mundial.
Para consolidar este buen momento, los expertos señalan que es clave aprovechar las oportunidades en comercio exterior, aumentar la productividad y reducir la dependencia de la rentabilidad del sector frente a la volatilidad de los precios internacionales.







