En los últimos años, los alimentos sostenibles han tomado mayor relevancia por su impacto positivo tanto en la salud como en el medioambiente. Entre ellos, la soya se posiciona como uno de los productos más versátiles y estratégicos, al cumplir tres funciones esenciales: aportar a la nutrición humana y animal, proteger los ecosistemas e impulsar el progreso económico de los países productores y consumidores.
Desde el punto de vista nutricional, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos destaca que la soya contiene entre un 35 % y un 40 % de proteína, lo que la convierte en una fuente relevante de nutrientes. Este cultivo aporta los nueve aminoácidos esenciales comparables a los de las proteínas animales, necesarios para el desarrollo muscular, la reparación de tejidos y el crecimiento. Además, tiene 18 lípidos —en su mayoría ácidos grasos insaturados como omega-3 y omega-6— junto con vitaminas del complejo B e importantes minerales como hierro, calcio, fósforo, magnesio, potasio y zinc. Estas características la hacen adecuada para el consumo humano y animal.
El Consejo de Exportación de Soya de Estados Unidos (USSEC) subraya que la soya sostenible garantiza una proteína completa. Para Luis Bustamante, líder de sostenibilidad para Latinoamérica de USSEC, el manejo agrícola responsable es clave: “La soya estadounidense se cultiva con prácticas agrícolas sostenibles que mantienen la productividad en el tiempo, incluso frente a cambios climáticos, sequías, inundaciones u otros desastres. Esto asegura un suministro confiable y constante de alimentos nutritivos, ayudando a mejorar la seguridad alimentaria y la nutrición, especialmente en poblaciones vulnerables de la región”.
Uno de los sectores más beneficiados es la industria avícola, que utiliza la soya sostenible para alimentar pollos y gallinas ponedoras. Su alto contenido proteico mejora la calidad nutricional de los productos que llegan al consumidor final.
Por su parte, la industria camaronera ecuatoriana ha mostrado un crecimiento notable en 2025. Datos del Ministerio de Producción indican que, durante el primer trimestre del año, el camarón se posicionó como el principal producto de exportación no petrolera, generando ingresos por USD 1.888 millones. Además, entre enero y junio de 2025, el Banco Central del Ecuador reportó exportaciones por 718.000 toneladas, equivalentes a USD 4.254 millones, lo que representó un incremento interanual del 16 % en volumen y del 20 % en valor. La inclusión de insumos sostenibles y de alta calidad, entre ellos la soya, ha contribuido a mejorar la eficiencia alimenticia y a mantener los estándares internacionales exigidos por los mercados globales.
Andrea Vargas, líder de mercado para Ecuador y Colombia de USSEC, señala que “la soya es un pilar clave para la alimentación animal en Ecuador y Colombia, ya que aporta proteína de alta calidad que mejora la nutrición de aves, cerdos, bovinos y peces. Además, fortalece la productividad de la cadena pecuaria y, cultivada de manera sostenible, contribuye al desarrollo del país y al cuidado de los ecosistemas”.
En cuanto al cuidado del planeta, la producción de soya sostenible incorpora prácticas que promueven la biodiversidad, el uso eficiente del suelo, la gestión responsable del agua y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Estas acciones se complementan con iniciativas de reforestación, rotación de cultivos y mejoramiento nutricional del suelo.
El dinamismo económico también se ve impulsado por esta cadena productiva, que involucra a agricultores, industrias y consumidores finales bajo estándares internacionales de sostenibilidad. Ecuador sobresale en la región por la adopción de prácticas agrícolas responsables y por su compromiso con la mejora de la calidad nutricional y la reducción del impacto ambiental. Actualmente, cinco empresas ecuatorianas —Bioalimentar, Afaba, Avipaz, Aviforte y Balnova— cuentan con la certificación Sustainable U.S. Soy, sumándose a otras 49 compañías a nivel regional.










