COLOMBIA: ICA confirma que arroz editado genéticamente es un cultivar convencional

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La Alianza de Bioversity International y el CIAT anuncia un hito para la agricultura en Colombia: el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) determinó que una nueva línea de arroz desarrollada en el país con edición genética CRISPR/Cas9 se considera un cultivar convencional, no un Organismo Vivo Modificado. La decisión se basa en que la edición no añadió ADN de otra especie, sino que produjo un cambio equivalente a una mutación natural que existe en el arroz.

Esta línea fue desarrollada en Colombia por la Alianza Bioversity & CIAT, a partir de la variedad comercial CORPOICA Llanura 11, un arroz de secano tipo japónica liberado por el CIAT (hoy Alianza), CORPOICA (hoy Agrosavia) y CIRAD, reconocido por su adaptación a suelos ácidos y su tolerancia al hongo causante del añublo del arroz (Pyricularia spp.), una enfermedad que afecta severamente al cultivo de arroz en el mundo.

¿Qué se editó y por qué es importante?

El desarrollo se logró mediante una edición precisa en el gen GN1a, que regula la producción de citoquininas, factores de crecimiento vegetal que influyen directamente en el número de panículas y de granos de cada planta.

En términos simples, GN1a ayuda a regular la producción de granos. Al ajustar su función mediante edición genética, es posible aumentar el número de granos por planta sin alterar la identidad de la variedad; por ello, la edición de genes es una herramienta de alta precisión para aumentar el rendimiento del arroz.

“La edición genética obtenida se clasificó como del tipo SDN-1 (por su nombre en inglés). Es decir, una edición que produce un cambio pequeño y preciso en el ADN sin introducir material genético de otras especies. En este caso, se trata de la eliminación puntual de dos bases del ADN, equivalente a una mutación que ocurre de forma natural en el arroz, pero obtenida con alta precisión en una variedad comercial”, asegura Paul Chavarriaga, líder del programa de Biotecnología de la Alianza Bioversity & CIAT.

Resultados en campo

En evaluaciones iniciales en campo confinado, el material editado mostró incrementos significativos de rendimiento frente a la versión parental de CORPOICA Llanura 11, variedad comercial registrada para su producción en la Altillanura colombiana, incluyendo: mayor número de macollas, más panículas por planta, más granos por panícula y por planta, y sin modificaciones indeseables en características clave como días a floración y altura.

Estos resultados confirman el potencial de la edición genética para fortalecer la productividad en un material ya adaptado a condiciones difíciles, como las de la Altillanura.

Un concepto que impulsa la innovación

Tras analizar la información técnica solicitada, el ICA concluyó que la línea no presenta inserciones de ADN de otra especie ni conserva restos de las herramientas genéticas empleadas durante el proceso de edición. El único cambio es la deleción puntual en el gen GN1a; por tanto, el producto final se clasifica como un cultivar convencional.
Esta clasificación permite avanzar hacia ensayos en campo abierto, sin las restricciones regulatorias aplicables a los Organismos Vivos Modificados (OVM).

Asimismo, la decisión del ICA reafirma que las ediciones tipo SDN-1 son distintas de los OVM, alineando al país con estándares internacionales; acelera la innovación agrícola al permitir que los desarrollos realizados en Colombia lleguen más rápido a los productores; y demuestra la capacidad científica nacional para generar variedades más eficientes y resilientes.

PUBLICADO POR: https://alliancebioversityciat.org

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La Alianza de Bioversity International y el CIAT anuncia un hito para la agricultura en Colombia: el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA) determinó que una nueva línea de arroz desarrollada en el país con edición genética CRISPR/Cas9 se considera un cultivar convencional, no un Organismo Vivo Modificado. La decisión se basa en que la edición no añadió ADN de otra especie, sino que produjo un cambio equivalente a una mutación natural que existe en el arroz. Esta línea fue desarrollada en Colombia por la Alianza Bioversity & CIAT, a partir de la variedad comercial CORPOICA Llanura 11, un arroz de secano tipo japónica liberado por el CIAT (hoy Alianza), CORPOICA (hoy Agrosavia) y CIRAD, reconocido por su adaptación a suelos ácidos y su tolerancia al hongo causante del añublo del arroz (Pyricularia spp.), una enfermedad que afecta severamente al cultivo de arroz en el mundo.

¿Qué se editó y por qué es importante?

El desarrollo se logró mediante una edición precisa en el gen GN1a, que regula la producción de citoquininas, factores de crecimiento vegetal que influyen directamente en el número de panículas y de granos de cada planta. En términos simples, GN1a ayuda a regular la producción de granos. Al ajustar su función mediante edición genética, es posible aumentar el número de granos por planta sin alterar la identidad de la variedad; por ello, la edición de genes es una herramienta de alta precisión para aumentar el rendimiento del arroz. “La edición genética obtenida se clasificó como del tipo SDN-1 (por su nombre en inglés). Es decir, una edición que produce un cambio pequeño y preciso en el ADN sin introducir material genético de otras especies. En este caso, se trata de la eliminación puntual de dos bases del ADN, equivalente a una mutación que ocurre de forma natural en el arroz, pero obtenida con alta precisión en una variedad comercial”, asegura Paul Chavarriaga, líder del programa de Biotecnología de la Alianza Bioversity & CIAT.
Resultados en campo
En evaluaciones iniciales en campo confinado, el material editado mostró incrementos significativos de rendimiento frente a la versión parental de CORPOICA Llanura 11, variedad comercial registrada para su producción en la Altillanura colombiana, incluyendo: mayor número de macollas, más panículas por planta, más granos por panícula y por planta, y sin modificaciones indeseables en características clave como días a floración y altura. Estos resultados confirman el potencial de la edición genética para fortalecer la productividad en un material ya adaptado a condiciones difíciles, como las de la Altillanura.

Un concepto que impulsa la innovación

Tras analizar la información técnica solicitada, el ICA concluyó que la línea no presenta inserciones de ADN de otra especie ni conserva restos de las herramientas genéticas empleadas durante el proceso de edición. El único cambio es la deleción puntual en el gen GN1a; por tanto, el producto final se clasifica como un cultivar convencional. Esta clasificación permite avanzar hacia ensayos en campo abierto, sin las restricciones regulatorias aplicables a los Organismos Vivos Modificados (OVM). Asimismo, la decisión del ICA reafirma que las ediciones tipo SDN-1 son distintas de los OVM, alineando al país con estándares internacionales; acelera la innovación agrícola al permitir que los desarrollos realizados en Colombia lleguen más rápido a los productores; y demuestra la capacidad científica nacional para generar variedades más eficientes y resilientes. PUBLICADO POR: https://alliancebioversityciat.org