El café ecuatoriano, que durante décadas fue uno de los productos emblemáticos del agro nacional y posicionó al país en mercados internacionales por su calidad, busca retomar ese protagonismo en un contexto de bajos volúmenes productivos, pero con alta demanda externa. A pesar de las limitaciones estructurales, el sector muestra señales de recuperación y un potencial que, según los industriales y productores, podría consolidarse con un respaldo decidido del Estado.
En entrevista con Diario El Productor, Pablo Pinargote, gerente de la Asociación Nacional Ecuatoriana de Café (Anecafé), señaló que el sector cafetalero cerró el 2025 con perspectivas positivas, reflejadas en un crecimiento de las exportaciones y en el reconocimiento internacional de los cafés ecuatorianos de especialidad.
Pinargote indicó que, aunque aún no se han cerrado las cifras definitivas de diciembre, las proyecciones muestran que las exportaciones pasaron de 136 millones de dólares en 2024 a cerca de 140 millones de dólares en 2025, lo que representa un crecimiento aproximado del 3 % en generación de divisas. Este resultado, explicó, estuvo influenciado por los altos precios internacionales del café durante 2024 y por la capacidad de la industria ecuatoriana de agregar valor, incluso operando apenas al 50 % de su capacidad instalada.
El gerente de Anecafé detalló que gran parte del café que exporta el país corresponde a café industrializado, elaborado bajo esquemas de maquila, mediante la importación de grano, su transformación con valor agregado en el Ecuador y su posterior reexportación a mercados internacionales. A ello se suma el crecimiento de las exportaciones de café en grano, tanto de especialidad como de robusta, que pasaron de cerca de 24.000 sacos en 2024 a una proyección de 40.000 sacos en 2025, principalmente hacia países vecinos como Colombia.
Sin embargo, Pinargote advirtió que el principal desafío del sector sigue siendo la baja producción nacional. Ecuador no supera los 200.000 sacos anuales, mientras que el consumo interno crece a un ritmo del 3 % al 4 %, lo que convierte al país en deficitario en más de 100.000 sacos solo para abastecer su propio mercado.
Ante este escenario, el dirigente gremial insistió en la necesidad urgente de una agenda agropecuaria específica para el café, que incluya un censo real del sector, líneas de crédito diferenciadas con tasas menores a un dígito y períodos de gracia acordes al ciclo productivo del cultivo, así como programas de expansión de nuevas hectáreas sembradas.
“El Ecuador tiene un horizonte inmenso para producir café. A diferencia de otros cultivos tradicionales que ya están cerca de su techo productivo, el café tiene espacio para crecer y podría llegar a producir incluso dos millones de sacos, los cuales serían absorbidos tanto por la industria nacional como por la demanda internacional”, afirmó.
Como muestra del potencial del café ecuatoriano, Pinargote destacó los resultados de la más reciente subasta del programa Taza Dorada.
En cuanto a la comercialización del café de especialidad, Pinargote destacó los resultados de la más reciente subasta de Taza Dorada 2025, que concluyó en diciembre y que incluyó una fase nacional en Ecuador y una etapa internacional de promoción en Estados Unidos. Según explicó, el evento se realizó gracias al respaldo de aliados estratégicos como auspiciantes y ProEcuador.
Durante la subasta, la empresa japonesa Wataru Coffee, una de las más reconocidas a nivel mundial en el mercado de cafés especiales, adquirió el primer lugar del productor ecuatoriano Angelino Abad a un precio de 60 dólares la libra, por un lote de 100 libras. Este valor equivale a 6.000 dólares por quintal, un precio históricamente alto que, según Pinargote, no se registra en el mercado interno ecuatoriano.
“El resultado de esta subasta demuestra el enorme potencial que tiene el Ecuador para exportar cafés de especialidad al mundo”, señaló el gerente de Anecafé, al subrayar que los mercados de Asia, Europa y Estados Unidos demandan cada vez más café de origen ecuatoriano, aunque el país no cuenta todavía con los volúmenes suficientes para atender esa demanda.
Respecto a la planificación para el próximo año, Pinargote adelantó que ya se trabaja en la organización de Taza Dorada 2026. Indicó que, por pedido de los productores, el concurso se mantendría en Ecuador en su fase estructural, mientras que la promoción internacional podría ampliarse hacia mercados como Europa y China. Aunque aún no se han definido fechas, recordó que tradicionalmente el evento se realiza en el mes de octubre.







