El temporal de lluvias y viento está provocando daños en los cultivos y pone en riesgo las nuevas campañas agrícolas, en zonas de Castilla y León, Castilla-la Mancha, Andalucía, la Comunidad Valenciana, Extremadura y Aragón, según datos de la organización agraria Asaja.
El impacto es “transversal sobre el sector agrario, con efectos que van más allá de daños puntuales y que comprometen la producción, la sanidad vegetal y animal, la viabilidad económica de las explotaciones y el cumplimiento de los compromisos de la Política Agraria Común (PAC)“, según los datos facilitados a Efeagro por Asaja.
Aunque en algunas zonas las lluvias tienen un efecto positivo sobre reservas hídricas y pastos, el balance general de Asaja es “negativo”, especialmente en olivar, cereal y ganadería extensiva.
“La reiteración de episodios extremos vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad del sector agrario frente a fenómenos meteorológicos adversos, así como la necesidad de flexibilidades administrativas, herramientas eficaces de gestión de riesgos y un sistema de seguros agrarios mejor adaptado a la realidad climática actual”, según Asaja.
Las informaciones provinciales de la organización agraria reflejan “retrasos generalizados en las labores agrícolas: dificultades para sembrar, abonar y recolectar por el encharcamiento de las parcelas y la imposibilidad de entrada de maquinaria”
La organización agraria teme también el incremento de enfermedades fúngicas en cultivos leñosos y herbáceos favorecidas por la humedad persistente; además, ha constatado que hay problemas en la ganadería, sobre todo extensiva, por las dificultades de manejo, del pastoreo y el incremento del coste por la alimentación en naves.
Daños en ganadería
La organización COAG ha constatado que las constantes lluvias y la humedad han pasado factura a las explotaciones ganaderas, sobre todo a las de ovino en extensivo de Sierra Morena (Jaén), con pérdidas de hasta el 10 % de los nacimientos de corderos.
El responsable de ovino y caprino de COAG en esa zona, Antonio Punzano, ha indicado a Efeagro que la situación por la lluvia es muy preocupante, ya que los rebaños en extensivo no tienen cobertizos donde abrigar a los animales.
El balance puede ser de una media de entre 40 y 50 muertes de cabezas de ovino por explotación, por lo que los ganaderos ya están transmitiendo a Agroseguro los daños para poder cobrar cuanto antes las indemnizaciones del seguro agrario.
En Huelva, el porcino ibérico también “lleva mal” tanto agua y come menos, lo que supone menos kilos por cabeza, mientra que en Málaga el encierro en las naves de animales como las cabras durante las 24 horas del día desde hace varias jornadas se está traduciendo también en una falta de apetito y menos producción de leche.
Andalucía está siendo una de las comunidades más afectadas por el temporal y la lluvia hace peligrar la campaña del olivar de cara también a las próximas semanas, puesto que “se va a perder mucha calidad”, ha precisado el secretario general de UPA Andalucía, Jesús Cózar.
También está afectando a la mano de obra en campañas que se encuentran activas en este momento como la de los frutos rojos, dado que el viento y la lluvia han imposibilitado la llegada de temporeras de Marruecos hasta la provincia de Huelva.
Efectos del temporal en la pesca
El temporal ha azotado igualmente la labor del sector pesquero; en Cádiz, por ejemplo, las flotas pesqueras artesanales han alertado de que la sucesión de borrascas y temporales les impide trabajar “prácticamente todos los días de la semana” desde el pasado diciembre.
Han pedido “apoyo” ya que “hay familias al límite” ya que, en esas condiciones, no se puede salir a la mar.
“El resultado es claro y preocupante: si no se sale a faenar, no se gana dinero”, ha explicado la Organización de Productores Pesqueros Artesanales de la Lonja de Conil de la Frontera.
En Galicia, los temporales de lluvia intensa de los últimos meses están dejando una situación “crítica” en los bancos marisqueros, como ha quedado plasmada en las imágenes de toneladas de berberechos muertos en Testal, en Noia (A Coruña).
Las persistentes lluvias han llevado a las rías una gran cantidad de agua dulce que ha reducido sus niveles de salinidad, lo que puede ser letal para el marisco o debilitarlo, con lo que acaba muriendo por otros factores como los depredadores.
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