Un revestimiento natural de origen vegetal está demostrando ser una solución innovadora para prolongar la vida útil de las frutas, reducir pérdidas poscosecha y mejorar la calidad de productos destinados principalmente a la exportación.
La tecnología, desarrollada mediante una colaboración entre el sector público y privado en Brasil, utiliza una nanoemulsión basada en cera de carnauba que crea una barrera protectora contra la pérdida de humedad, la acción microbiana y el intercambio de gases, lo que permite extender hasta tres veces la durabilidad de las frutas sin afectar sus propiedades nutricionales.
Según especialistas de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), el recubrimiento ayuda a reducir la pérdida de peso por deshidratación, mejora el brillo y mantiene la calidad durante el almacenamiento y transporte, factores clave para cumplir con los estándares del mercado internacional.
Empresas exportadoras ya han comenzado a aplicar esta innovación en productos como mango y uva, logrando beneficios operativos y reducción de costos, además de optimizar los procesos de empacado al facilitar la aplicación del recubrimiento.
Expertos del sector destacan que esta tecnología también podría contribuir a disminuir el desperdicio de alimentos, considerando que cerca del 35 % de la producción mundial se pierde, y representa un avance importante para mejorar la eficiencia y sostenibilidad de la cadena frutícola.
Fuente: scidev







