Genética porcina marca el rumbo de la producción en Ecuador

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La mejora genética en porcinos se ha consolidado como uno de los factores clave para aumentar la productividad, optimizar costos y garantizar la competitividad en la industria. El uso de líneas genéticas especializadas permite obtener animales más eficientes, con mayor rendimiento cárnico y mejores indicadores reproductivos, aspectos determinantes en un mercado cada vez más exigente.

En este contexto, durante el Congreso PORK+593 Cuenca 2026, representantes del sector destacaron el avance que ha tenido la porcicultura en el país gracias a la incorporación de tecnología y genética de alto nivel.

En entrevista con Diario El Productor, Jorge González,Director de Agroindustrias González, explicó que la genética porcina ha evolucionado hacia líneas enfocadas en resultados productivos, dejando atrás el concepto tradicional de razas puras.

“La genética la manejamos en el país por más de 25 años. Hoy hablamos de líneas genéticas que están enfocadas en productividad, no en características físicas que no generan rentabilidad”, señaló.

González indicó que el uso de genética avanzada permite incrementos sostenidos en la producción. Según explicó, actualmente estas líneas logran mejorar año a año indicadores como el número de lechones destetados y engordados, lo que se traduce en mayor rentabilidad sin incrementar costos operativos.

“Cada hembra puede producir alrededor de 150 kilos adicionales sin gastar más en alimento ni en infraestructura”, afirmó.

El especialista también destacó que la porcicultura ecuatoriana ha registrado un crecimiento significativo en su nivel de tecnificación. De aproximadamente 160 mil madres a nivel nacional, cerca de 62 mil forman parte de sistemas industrializados, mientras que otro segmento se encuentra en proceso de modernización.

En cuanto al acceso a esta tecnología, señaló que no está limitada a grandes productores. “Lo caro es no trabajar con genética. Una buena hembra se paga sola por su nivel de producción”, sostuvo, al tiempo que mencionó casos en los que se alcanzan entre 32 y 37 lechones por hembra al año, superando ampliamente el promedio nacional.

Otro de los aspectos relevantes es el uso de inseminación artificial, técnica que permite mejorar la sanidad y reducir costos, evitando la necesidad de mantener reproductores en finca y minimizando riesgos sanitarios.

Finalmente, González advirtió que la competitividad del sector dependerá de la adopción de tecnología. “El miedo no debe ser invertir en genética, sino quedarse atrás. El mercado es cada vez más exigente y quien no se tecnifique tendrá mayores costos y menos capacidad de competir”, puntualizó.

El evento reunió a actores de la cadena porcina para analizar tendencias, innovación y desafíos del sector, en un contexto de creciente demanda y apertura a mercados más competitivos.

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La mejora genética en porcinos se ha consolidado como uno de los factores clave para aumentar la productividad, optimizar costos y garantizar la competitividad en la industria. El uso de líneas genéticas especializadas permite obtener animales más eficientes, con mayor rendimiento cárnico y mejores indicadores reproductivos, aspectos determinantes en un mercado cada vez más exigente.

En este contexto, durante el Congreso PORK+593 Cuenca 2026, representantes del sector destacaron el avance que ha tenido la porcicultura en el país gracias a la incorporación de tecnología y genética de alto nivel.

En entrevista con Diario El Productor, Jorge González,Director de Agroindustrias González, explicó que la genética porcina ha evolucionado hacia líneas enfocadas en resultados productivos, dejando atrás el concepto tradicional de razas puras.

“La genética la manejamos en el país por más de 25 años. Hoy hablamos de líneas genéticas que están enfocadas en productividad, no en características físicas que no generan rentabilidad”, señaló.

González indicó que el uso de genética avanzada permite incrementos sostenidos en la producción. Según explicó, actualmente estas líneas logran mejorar año a año indicadores como el número de lechones destetados y engordados, lo que se traduce en mayor rentabilidad sin incrementar costos operativos.

“Cada hembra puede producir alrededor de 150 kilos adicionales sin gastar más en alimento ni en infraestructura”, afirmó.

El especialista también destacó que la porcicultura ecuatoriana ha registrado un crecimiento significativo en su nivel de tecnificación. De aproximadamente 160 mil madres a nivel nacional, cerca de 62 mil forman parte de sistemas industrializados, mientras que otro segmento se encuentra en proceso de modernización.

En cuanto al acceso a esta tecnología, señaló que no está limitada a grandes productores. “Lo caro es no trabajar con genética. Una buena hembra se paga sola por su nivel de producción”, sostuvo, al tiempo que mencionó casos en los que se alcanzan entre 32 y 37 lechones por hembra al año, superando ampliamente el promedio nacional.

Otro de los aspectos relevantes es el uso de inseminación artificial, técnica que permite mejorar la sanidad y reducir costos, evitando la necesidad de mantener reproductores en finca y minimizando riesgos sanitarios.

Finalmente, González advirtió que la competitividad del sector dependerá de la adopción de tecnología. “El miedo no debe ser invertir en genética, sino quedarse atrás. El mercado es cada vez más exigente y quien no se tecnifique tendrá mayores costos y menos capacidad de competir”, puntualizó.

El evento reunió a actores de la cadena porcina para analizar tendencias, innovación y desafíos del sector, en un contexto de creciente demanda y apertura a mercados más competitivos.