ECUADOR: Acuerdo con EE. UU. deja dudas en el agro

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El alcance real del Acuerdo de Comercio Recíproco entre Ecuador y Estados Unidos fue analizado en un conversatorio virtual organizado  por la  Escuela de Formación de Líderes, Accion por el Cambio, con la coordinacion de Ney Barrio Nuevo, donde el exministro de Comercio Exterior, Francisco Rivadeneira, expuso ante mas de 59 productores,  en detalle los resultados de la negociación, concluyendo que el país no obtuvo beneficios estructurales en materia de exportaciones y que persisten riesgos para varios sectores productivos.

Durante su intervención, Rivadeneira explicó que, en términos de acceso al mercado estadounidense, Ecuador “no ha ganado nada nuevo”, ya que el acuerdo únicamente permitió eliminar parcialmente sobretasas arancelarias impuestas previamente por la administración de Donald Trump, retornando a condiciones que ya existían antes.

El análisis detalló que productos como banano, cacao, café y frutas tropicales —incluyendo pitahaya, mango y berries— volvieron a ingresar con arancel cero, pero bajo el mismo esquema de Nación Más Favorecida, es decir, en igualdad de condiciones con otros países exportadores. En ese contexto, no se generaron ventajas competitivas adicionales para Ecuador.

Flores, el único beneficio relativo

Uno de los pocos sectores con una mejora relativa es el florícola. Según lo expuesto, las flores ecuatorianas ahora enfrentan un arancel de entre 6,8 % y 7 %, mientras que competidores como Colombia enfrentan actualmente una sobretasa del 10 %. Esta diferencia temporal otorga una ventaja comparativa al producto ecuatoriano en el mercado estadounidense.

También se mencionaron beneficios puntuales en productos con mayor valor agregado, como ciertos tableros de madera y derivados forestales, aunque con impacto limitado en el conjunto de exportaciones.

Productos excluidos y con desventajas

El conversatorio también evidenció que varios productos clave quedaron fuera de la negociación. Entre ellos, el camarón —uno de los principales rubros de exportación del país— continúa enfrentando barreras, debido a la presión de productores estadounidenses y medidas como antidumping.

De igual forma, el atún en conserva mantiene aranceles elevados, que en algunos casos superan el 25 %, además de las sobretasas vigentes. Aunque los lomos de atún sí pueden ingresar sin arancel, esto beneficia principalmente a la industria estadounidense que utiliza esa materia prima.

Otro producto afectado es el brócoli, importante en la sierra ecuatoriana, que tampoco logró condiciones preferenciales y continúa pagando aranceles, limitando su competitividad.

Maíz y producción nacional bajo presión

En el ámbito interno, el acuerdo genera preocupación en la cadena del maíz. Si bien se establecieron contingentes limitados para la importación desde Estados Unidos con arancel reducido o cero, productores advirtieron que esto podría presionar los precios internos y afectar la rentabilidad del cultivo.

Además, existe incertidumbre sobre una posible ampliación futura de estos cupos, lo que incrementaría la competencia para la producción nacional y tendría efectos en cadenas asociadas como la avicultura y porcicultura.

Trigo y soya: beneficios con dependencia

En contraste, el acuerdo facilita el acceso a trigo y soya importados, productos en los que Ecuador es deficitario. Esto podría reducir costos para industrias como balanceados, avícola y porcina, pero al mismo tiempo refuerza la dependencia externa en insumos estratégicos para la seguridad alimentaria, pero  perjudicaría a los maiceros ya que estos dos productos se pueden utilizar para elaborar balanceados para animales.

Un acuerdo condicionado por la geopolítica

Rivadeneira señaló que el acuerdo no puede entenderse únicamente desde lo comercial, sino que responde a una lógica geopolítica en la que Estados Unidos busca mantener influencia en la región frente a competidores como China.

Además, explicó que decisiones internas de Estados Unidos, como la eliminación unilateral de sobretasas para evitar presiones inflacionarias en un contexto electoral, influyeron directamente en el resultado de la negociación, dejando al equipo ecuatoriano sin margen para obtener mayores concesiones.

Conclusión: medida defensiva sin cambios estructurales

El análisis concluyó que el acuerdo tiene un carácter principalmente defensivo: permitió evitar un deterioro mayor en las condiciones de exportación, pero no generó nuevas oportunidades relevantes.

En ese contexto, se planteó que el principal desafío para el país sigue siendo fortalecer la competitividad del sector agropecuario, mejorar la productividad  y asociatividad, además de reducir costos, frente a un entorno internacional cada vez más exigente y condicionado por factores externos.

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El alcance real del Acuerdo de Comercio Recíproco entre Ecuador y Estados Unidos fue analizado en un conversatorio virtual organizado  por la  Escuela de Formación de Líderes, Accion por el Cambio, con la coordinacion de Ney Barrio Nuevo, donde el exministro de Comercio Exterior, Francisco Rivadeneira, expuso ante mas de 59 productores,  en detalle los resultados de la negociación, concluyendo que el país no obtuvo beneficios estructurales en materia de exportaciones y que persisten riesgos para varios sectores productivos.

Durante su intervención, Rivadeneira explicó que, en términos de acceso al mercado estadounidense, Ecuador “no ha ganado nada nuevo”, ya que el acuerdo únicamente permitió eliminar parcialmente sobretasas arancelarias impuestas previamente por la administración de Donald Trump, retornando a condiciones que ya existían antes.

El análisis detalló que productos como banano, cacao, café y frutas tropicales —incluyendo pitahaya, mango y berries— volvieron a ingresar con arancel cero, pero bajo el mismo esquema de Nación Más Favorecida, es decir, en igualdad de condiciones con otros países exportadores. En ese contexto, no se generaron ventajas competitivas adicionales para Ecuador.

Flores, el único beneficio relativo

Uno de los pocos sectores con una mejora relativa es el florícola. Según lo expuesto, las flores ecuatorianas ahora enfrentan un arancel de entre 6,8 % y 7 %, mientras que competidores como Colombia enfrentan actualmente una sobretasa del 10 %. Esta diferencia temporal otorga una ventaja comparativa al producto ecuatoriano en el mercado estadounidense.

También se mencionaron beneficios puntuales en productos con mayor valor agregado, como ciertos tableros de madera y derivados forestales, aunque con impacto limitado en el conjunto de exportaciones.

Productos excluidos y con desventajas

El conversatorio también evidenció que varios productos clave quedaron fuera de la negociación. Entre ellos, el camarón —uno de los principales rubros de exportación del país— continúa enfrentando barreras, debido a la presión de productores estadounidenses y medidas como antidumping.

De igual forma, el atún en conserva mantiene aranceles elevados, que en algunos casos superan el 25 %, además de las sobretasas vigentes. Aunque los lomos de atún sí pueden ingresar sin arancel, esto beneficia principalmente a la industria estadounidense que utiliza esa materia prima.

Otro producto afectado es el brócoli, importante en la sierra ecuatoriana, que tampoco logró condiciones preferenciales y continúa pagando aranceles, limitando su competitividad.

Maíz y producción nacional bajo presión

En el ámbito interno, el acuerdo genera preocupación en la cadena del maíz. Si bien se establecieron contingentes limitados para la importación desde Estados Unidos con arancel reducido o cero, productores advirtieron que esto podría presionar los precios internos y afectar la rentabilidad del cultivo.

Además, existe incertidumbre sobre una posible ampliación futura de estos cupos, lo que incrementaría la competencia para la producción nacional y tendría efectos en cadenas asociadas como la avicultura y porcicultura.

Trigo y soya: beneficios con dependencia

En contraste, el acuerdo facilita el acceso a trigo y soya importados, productos en los que Ecuador es deficitario. Esto podría reducir costos para industrias como balanceados, avícola y porcina, pero al mismo tiempo refuerza la dependencia externa en insumos estratégicos para la seguridad alimentaria, pero  perjudicaría a los maiceros ya que estos dos productos se pueden utilizar para elaborar balanceados para animales.

Un acuerdo condicionado por la geopolítica

Rivadeneira señaló que el acuerdo no puede entenderse únicamente desde lo comercial, sino que responde a una lógica geopolítica en la que Estados Unidos busca mantener influencia en la región frente a competidores como China.

Además, explicó que decisiones internas de Estados Unidos, como la eliminación unilateral de sobretasas para evitar presiones inflacionarias en un contexto electoral, influyeron directamente en el resultado de la negociación, dejando al equipo ecuatoriano sin margen para obtener mayores concesiones.

Conclusión: medida defensiva sin cambios estructurales

El análisis concluyó que el acuerdo tiene un carácter principalmente defensivo: permitió evitar un deterioro mayor en las condiciones de exportación, pero no generó nuevas oportunidades relevantes.

En ese contexto, se planteó que el principal desafío para el país sigue siendo fortalecer la competitividad del sector agropecuario, mejorar la productividad  y asociatividad, además de reducir costos, frente a un entorno internacional cada vez más exigente y condicionado por factores externos.