Ecuador atraviesa actualmente la etapa de cosecha de maíz duro amarillo, uno de los principales cultivos de la agricultura nacional, con miles de productores que esperan recuperar la inversión realizada durante el ciclo productivo. Sin embargo, en varias zonas de Manabí, especialmente en el cantón Tosagua, los agricultores aseguran que los rendimientos obtenidos están muy por debajo de sus expectativas debido a las condiciones climáticas registradas durante el invierno, generando dificultades para cubrir costos de producción y compromisos financieros.
En diálogo con Diario El Productor, Antonio Delgado, presidente de la Red de Agricultores del Cantón Tosagua, señaló que la campaña maicera de 2026 ha sido una de las más complicadas para los productores de la zona, debido a la falta de lluvias durante períodos críticos del cultivo.
Según explicó, la interrupción de las precipitaciones durante el mes de marzo afectó el desarrollo de las plantaciones, provocando una reducción significativa en los rendimientos. Mientras en años anteriores los productores esperaban mejores resultados, actualmente muchos agricultores estarían obteniendo entre 25 y 40 quintales por hectárea, niveles que, según Delgado, no permiten cubrir los costos de producción.
“Para el agricultor que tiene un crédito, que sacó un kit o se endeudó para sembrar, la situación es muy preocupante porque no tiene cómo responder a esas obligaciones”, manifestó el dirigente agrícola.
Deudas sin respaldo de seguros
Uno de los principales problemas que enfrentan los productores, según Delgado, es el endeudamiento adquirido para financiar la siembra y la falta de confianza en los seguros agrícolas.
El representante de los agricultores señaló que, aunque existe el mecanismo de seguro de cosecha, gran parte de los productores dejó de contratarlo debido a experiencias anteriores en las que, según indicó, tuvieron dificultades para acceder a las indemnizaciones cuando registraron pérdidas.
“Los agricultores dejaron de creer en el seguro agrícola porque cuando han tenido afectaciones han encontrado trabas para recibir la compensación que esperaban”, afirmó.
Esta situación deja a muchos productores expuestos ante eventos climáticos adversos, ya que deben asumir directamente las pérdidas de la producción y, al mismo tiempo, cumplir con obligaciones adquiridas con entidades financieras.
Solicitan atención para productores afectados
Delgado informó que ha presentado solicitudes ante autoridades provinciales y del sector agrícola para buscar reuniones con representantes del Ministerio de Agricultura, instituciones financieras públicas y privadas, con el objetivo de analizar alternativas para los productores afectados.
Entre las propuestas planteadas está la declaratoria de emergencia para varios cantones de Manabí que tienen una alta participación en la producción de maíz, entre ellos Tosagua, Rocafuerte, Jipijapa, Calceta, Junín, Bahía, San Vicente y 24 de Mayo.
El dirigente considera necesario establecer mecanismos que permitan a los agricultores enfrentar sus obligaciones financieras y mantener su capacidad productiva para los próximos ciclos.
Riesgo para la próxima siembra
Aunque los agricultores mantienen la esperanza de continuar produciendo, Delgado advierte que la situación económica podría afectar la próxima campaña.
Explicó que muchos productores terminan la cosecha sin recursos suficientes para cubrir sus necesidades básicas y sin capacidad para acceder a nuevos créditos, lo que podría reducir la superficie sembrada en el siguiente ciclo.
“El agricultor quiere seguir trabajando, pero necesita condiciones que le permitan recuperarse. Si no hay apoyo, muchos no tendrán cómo volver a sembrar”, señaló.
Tosagua, considerado uno de los principales cantones productores de maíz del país, enfrenta así un escenario complejo para sus agricultores, quienes buscan alternativas que les permitan superar las pérdidas ocasionadas por la baja producción y mantener activa una de las principales actividades económicas del campo manabita.







