Cada año, el fenómeno El Niño vuelve a poner a prueba al país. Las lluvias intensas, los huaicos y las inundaciones dejan viviendas destruidas, carreteras interrumpidas y familias que lo pierden todo. Esta vez, el escenario es más crítico. Las proyecciones advierten un evento de gran magnitud, mientras varios gobiernos regionales siguen sin ejecutar el presupuesto necesario para prevenir sus efectos.
Con ese escenario de fondo, cerca de 75 especialistas de los sectores público y privado se reunieron ayer en la histórica redacción de El Comercio como veedores y participantes del foro “Estemos listos: el Perú ante El Niño”, organizado por este Diario junto con el frente empresarial Hombro a Hombro. La consigna fue una: pasar del diagnóstico a la acción.
A lo largo de la jornada, los participantes identificaron las principales brechas y plantearon estrategias para fortalecer la capacidad de respuesta del país. Lo hicieron a través de seis mesas de trabajo enfocadas en salud, logística, infraestructura, comunicaciones, ayuda humanitaria y gestión. El objetivo fue construir una hoja de ruta que permita coordinar y priorizar acciones antes de que llegue la emergencia.
El director periodístico de El Comercio, Juan Aurelio Miró Quesada, abrió la jornada con una reflexión sobre la importancia de anticiparse a los efectos del fenómeno El Niño. “En El Comercio sentimos que nuestra labor va mucho más allá de informar. Queremos acercarnos a la población, generar espacios de encuentro, diálogo y, sobre todo, de acción. Esta es una gran oportunidad para lograr ese objetivo. Agradezco a Hombro a Hombro por hacer posible este encuentro. Compartimos ese sentido de urgencia frente al fenómeno El Niño, pero aún estamos a tiempo de impulsar acciones”, afirmó.
Juan Manuel Arribas, director ejecutivo de Hombro a Hombro, sostuvo que “este no solo es un tema de gestión del riesgo de desastres, sino también de supervivencia nacional. El Perú, tanto sus autoridades como la ciudadanía, debe entenderlo. Vivimos en una cordillera marcada por la interacción de dos placas tectónicas, por lo que debemos trabajar tanto en la preparación como en la primera respuesta ante las emergencias”.
Pronunciamientos
Antes de iniciar las mesas de trabajo, los expositores presentaron un diagnóstico del escenario que enfrenta el país. Uno de los primeros en intervenir fue el jefe institucional del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), el general de brigada (r) Carlos Manuel Yáñez Lazo, quien remarcó la necesidad de priorizar la inversión en prevención y no solo la respuesta ante las emergencias.
Pronunciamientos
Antes de iniciar las mesas de trabajo, los expositores presentaron un diagnóstico del escenario que enfrenta el país. Uno de los primeros en intervenir fue el jefe institucional del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred), el general de brigada (r) Carlos Manuel Yáñez Lazo, quien remarcó la necesidad de priorizar la inversión en prevención y no solo la respuesta ante las emergencias.
“Son siete los procesos de la gestión del riesgo de desastres: estimación, prevención, reducción, preparación, respuesta, rehabilitación y reconstrucción”, explicó. Agregó que el Cenepred ha desarrollado escenarios de riesgo, una herramienta que evalúa la interacción entre los peligros y las condiciones de vulnerabilidad de un territorio para anticipar los impactos y orientar la toma de decisiones.
En el caso de las inundaciones, precisó que existe un riesgo muy alto para más de dos millones de personas distribuidas en 78 distritos del país. También advirtió una alta exposición de 737.000 viviendas, 529 establecimientos de salud, cerca de 5.000 instituciones educativas, más de 8.000 hectáreas agrícolas y unos 8.000 kilómetros de vías.
Respecto al escenario de lluvias intensas y otros fenómenos asociados a El Niño, Yáñez Lazo señaló que el riesgo alcanza a más de siete millones de personas en 209 distritos. A ello se suman más de 2,4 millones de viviendas, más de 4.300 establecimientos de salud, más de 17.000 instituciones educativas, alrededor de 1,8 millones de hectáreas agrícolas y más de 8.250 kilómetros de carreteras expuestos a una alta probabilidad de afectación.
Por su parte, el jefe del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), Luis Enrique Vásquez, advirtió que el país enfrenta una problemática recurrente frente al fenómeno El Niño. “Esta situación se repite cíclicamente. Hay obras de gran envergadura que deben ejecutarse; de lo contrario, seguiremos preocupándonos año tras año cada vez que llegue El Niño. Cuando el fenómeno pasa, parecería que nos olvidamos del tema”, señaló.
Vásquez explicó que el Indeci tiene como finalidad atender los aspectos vinculados a la gestión reactiva de desastres, pero subrayó que la respuesta nunca podrá compensar la falta de prevención. “Las emergencias siempre van a presentarse, pero debemos saber gestionarlas. Para ello, es fundamental capacitar a las autoridades”, afirmó.
Asimismo, advirtió que los gobiernos regionales destinan a la Reducción de la Vulnerabilidad y Atención de Emergencias por Desastres apenas un promedio de 1,28% de su presupuesto. “Y si revisamos la ejecución, estamos aún peor. Contamos con un fondo para emergencias por desastres, pero no es suficiente para cubrir todas las necesidades existentes”, indicó.
Señaló que, de acuerdo con los escenarios elaborados por el Cenepred, aproximadamente seis millones de personas se encuentran expuestas a los efectos de un fenómeno El Niño. En caso de presentarse un evento fuerte, estimó que el número de damnificados podría alcanzar un promedio de 1.200.000 personas.
Otro de los expositores fue Carlos García, gerente general de la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), quien advirtió que un fenómeno El Niño de la magnitud prevista no solo dejaría daños materiales, sino que también tendría un fuerte impacto en la economía. Recordó que eventos anteriores redujeron el crecimiento del PBI y alertó que las regiones de la costa norte, donde se prevé la mayor afectación, registran niveles de competitividad entre medios y medio bajos, lo que incrementa su vulnerabilidad.
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