ARGENTINA: La agricultura vertical multiplica rendimientos y reduce el uso de agua

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Ensayos realizados en Mendoza, Argentina,  evaluaron sistemas de cultivo en ambientes controlados y registraron mayores rendimientos por superficie y menores requerimientos de agua frente a esquemas convencionales.

Los ensayos realizados por investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Mendoza determinaron que los sistemas de agricultura vertical pueden incrementar la producción en superficies reducidas y disminuir el consumo de agua mediante un manejo controlado de variables como iluminación, temperatura, humedad y fertirriego, según información publicada en la página web del INTA.

La investigación forma parte de un proyecto regional cofinanciado por FONTAGRO, en el que participaron organismos de ciencia y tecnología de América Latina y el Caribe. El estudio evaluó el comportamiento de cultivos bajo sistemas de agricultura vertical en ambientes controlados y protegidos.

De acuerdo con los resultados, estos sistemas alcanzaron rendimientos de hasta 14,5 kilogramos por metro cuadrado de superficie horizontal, una cifra superior en más de 300 % a la registrada en un sistema de cultivo en suelo bajo invernadero con manejo tecnificado.

Los investigadores también reportaron una reducción del consumo de agua de hasta 65 % por superficie frente a un sistema de cultivo en suelo tecnificado.

Germán Darío Aguado, investigador del INTA Mendoza, explicó que la agricultura vertical permite intensificar el uso del espacio y producir en áreas reducidas. Según sus estimaciones, estos sistemas pueden utilizar entre 30 % y 40 % del agua requerida por sistemas agrícolas tradicionales en ambientes protegidos con manejo tecnificado, y hasta alrededor del 15 % frente a cultivos a campo sin cobertura, aunque los resultados dependen del cultivo y del nivel de control aplicado.

La iluminación como factor de producción

Los ensayos también analizaron el efecto de la iluminación artificial sobre los cultivos. El incremento de la intensidad lumínica estuvo asociado con aumentos cercanos al 60 % en el rendimiento dentro del mismo sistema de cultivo.

El manejo de la luz mediante tecnología LED permite modificar tanto su intensidad como su espectro, convirtiéndola en una variable que puede ajustarse de acuerdo con las necesidades de cada cultivo.

Además de la iluminación, los sistemas evaluados permiten controlar parámetros como temperatura, humedad relativa, nutrición y riego. Esta capacidad de regulación puede utilizarse no solo para incrementar el rendimiento, sino también para modificar determinadas características nutricionales de los alimentos.

Una alternativa para zonas con limitaciones de agua

Los investigadores consideran que la agricultura vertical puede tener especial interés en regiones donde existen restricciones de suelo y disponibilidad de agua.

En la provincia de Mendoza y otras zonas de la región de Cuyo, estos sistemas podrían ser una alternativa para cultivos intensivos, debido a las condiciones ambientales y a la necesidad de utilizar de manera más eficiente los recursos disponibles.

La tecnología puede combinar diferentes métodos de producción, entre ellos hidroponía, aeroponía y cultivos en sustrato, además de sistemas de iluminación LED y fertirriego controlado.

El estudio también señala que no existe un único modelo de agricultura vertical. El diseño depende del cultivo, las condiciones ambientales y el objetivo de producción.

Investigación regional

El trabajo se desarrolla dentro del proyecto regional PE I004, que analiza la aplicación de la agricultura vertical en diferentes contextos productivos.

En esta investigación, el INTA trabaja junto con organismos de investigación de Panamá, Costa Rica y Colombia, con el objetivo de generar información que pueda adaptarse a distintas condiciones productivas de América Latina.

Los resultados obtenidos en Mendoza muestran el potencial de estos sistemas para aumentar la producción por superficie y utilizar menos agua, aunque su aplicación depende de las características del cultivo, la infraestructura disponible y el nivel de tecnología requerido.

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Ensayos realizados en Mendoza, Argentina,  evaluaron sistemas de cultivo en ambientes controlados y registraron mayores rendimientos por superficie y menores requerimientos de agua frente a esquemas convencionales.

Los ensayos realizados por investigadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en Mendoza determinaron que los sistemas de agricultura vertical pueden incrementar la producción en superficies reducidas y disminuir el consumo de agua mediante un manejo controlado de variables como iluminación, temperatura, humedad y fertirriego, según información publicada en la página web del INTA.

La investigación forma parte de un proyecto regional cofinanciado por FONTAGRO, en el que participaron organismos de ciencia y tecnología de América Latina y el Caribe. El estudio evaluó el comportamiento de cultivos bajo sistemas de agricultura vertical en ambientes controlados y protegidos.

De acuerdo con los resultados, estos sistemas alcanzaron rendimientos de hasta 14,5 kilogramos por metro cuadrado de superficie horizontal, una cifra superior en más de 300 % a la registrada en un sistema de cultivo en suelo bajo invernadero con manejo tecnificado.

Los investigadores también reportaron una reducción del consumo de agua de hasta 65 % por superficie frente a un sistema de cultivo en suelo tecnificado.

Germán Darío Aguado, investigador del INTA Mendoza, explicó que la agricultura vertical permite intensificar el uso del espacio y producir en áreas reducidas. Según sus estimaciones, estos sistemas pueden utilizar entre 30 % y 40 % del agua requerida por sistemas agrícolas tradicionales en ambientes protegidos con manejo tecnificado, y hasta alrededor del 15 % frente a cultivos a campo sin cobertura, aunque los resultados dependen del cultivo y del nivel de control aplicado.

La iluminación como factor de producción

Los ensayos también analizaron el efecto de la iluminación artificial sobre los cultivos. El incremento de la intensidad lumínica estuvo asociado con aumentos cercanos al 60 % en el rendimiento dentro del mismo sistema de cultivo.

El manejo de la luz mediante tecnología LED permite modificar tanto su intensidad como su espectro, convirtiéndola en una variable que puede ajustarse de acuerdo con las necesidades de cada cultivo.

Además de la iluminación, los sistemas evaluados permiten controlar parámetros como temperatura, humedad relativa, nutrición y riego. Esta capacidad de regulación puede utilizarse no solo para incrementar el rendimiento, sino también para modificar determinadas características nutricionales de los alimentos.

Una alternativa para zonas con limitaciones de agua

Los investigadores consideran que la agricultura vertical puede tener especial interés en regiones donde existen restricciones de suelo y disponibilidad de agua.

En la provincia de Mendoza y otras zonas de la región de Cuyo, estos sistemas podrían ser una alternativa para cultivos intensivos, debido a las condiciones ambientales y a la necesidad de utilizar de manera más eficiente los recursos disponibles.

La tecnología puede combinar diferentes métodos de producción, entre ellos hidroponía, aeroponía y cultivos en sustrato, además de sistemas de iluminación LED y fertirriego controlado.

El estudio también señala que no existe un único modelo de agricultura vertical. El diseño depende del cultivo, las condiciones ambientales y el objetivo de producción.

Investigación regional

El trabajo se desarrolla dentro del proyecto regional PE I004, que analiza la aplicación de la agricultura vertical en diferentes contextos productivos.

En esta investigación, el INTA trabaja junto con organismos de investigación de Panamá, Costa Rica y Colombia, con el objetivo de generar información que pueda adaptarse a distintas condiciones productivas de América Latina.

Los resultados obtenidos en Mendoza muestran el potencial de estos sistemas para aumentar la producción por superficie y utilizar menos agua, aunque su aplicación depende de las características del cultivo, la infraestructura disponible y el nivel de tecnología requerido.