Países andinos y Centroamérica coordinan acciones ante El Niño 2026-2027

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El primer diálogo intersubregional abordó seguridad alimentaria, nutrición, medios de vida y protección social frente a los posibles impactos del fenómeno climático.

Autoridades, especialistas y representantes de organismos de cooperación de la región participaron en la primera sesión de los Diálogos de Cooperación Intersubregional “El Niño 2026-2027: proteger a nuestras poblaciones”, una iniciativa impulsada por la Secretaría General de la Comunidad Andina (CAN) y el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC), según información publicada en la página web de la Comunidad Andina.

La primera jornada tuvo como eje la seguridad alimentaria y nutrición, los medios de vida y la protección social adaptativa, temas considerados prioritarios ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño en las poblaciones y sectores productivos.

Durante el encuentro se planteó la necesidad de mejorar el intercambio de información entre los países, fortalecer la coordinación técnica y definir medidas anticipadas frente a los riesgos asociados al evento climático.

Daniela Pérez, representante de la Presidencia Pro Tempore de Ecuador ante el Comité Andino de Prevención y Atención de Desastres (CAPRADE), señaló que la cooperación regional puede facilitar el intercambio de experiencias y capacidades para anticipar escenarios de riesgo.

Por su parte, el secretario general de la Comunidad Andina, Gonzalo Gutiérrez Reinel, sostuvo que los organismos de integración tienen entre sus funciones facilitar el intercambio de información y promover respuestas coordinadas ante fenómenos que pueden afectar a varios países.

Desde CEPREDENAC, su vicepresidente, Juan Cesario Salas, señaló que El Niño puede generar impactos que trascienden las fronteras nacionales, por lo que consideró necesario coordinar acciones entre distintos niveles de gobierno.

Próximos temas

La serie de diálogos continuará durante agosto y septiembre. Entre los temas previstos están los incendios forestales, el abastecimiento de energía, el acceso a agua segura, la salud, la educación y los servicios básicos.

Las próximas sesiones están programadas para el 26 de agosto, 9 de septiembre y 23 de septiembre y se desarrollarán de manera virtual. La convocatoria está dirigida a autoridades de gestión de riesgos, equipos técnicos, organismos de cooperación internacional y ciudadanos interesados.

El contexto climático añade relevancia a estas discusiones. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó en julio que las condiciones de El Niño ya se habían desarrollado en el Pacífico tropical y proyectó una rápida intensificación durante los meses siguientes, con una mayor probabilidad de olas de calor, sequías, lluvias intensas y otros eventos extremos.

La OMM también proyectó que el fenómeno podría evolucionar hacia un episodio fuerte durante el período julio-septiembre de 2026, mientras que sus pronósticos señalan posibles alteraciones de los patrones de temperatura y precipitación en distintas regiones.

En este escenario, los organismos participantes buscan que el intercambio regional se traduzca en medidas de preparación para reducir los posibles efectos sobre la alimentación, el agua, la energía, la agricultura y los medios de vida de las poblaciones expuestas.

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El primer diálogo intersubregional abordó seguridad alimentaria, nutrición, medios de vida y protección social frente a los posibles impactos del fenómeno climático.

Autoridades, especialistas y representantes de organismos de cooperación de la región participaron en la primera sesión de los Diálogos de Cooperación Intersubregional “El Niño 2026-2027: proteger a nuestras poblaciones”, una iniciativa impulsada por la Secretaría General de la Comunidad Andina (CAN) y el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC), según información publicada en la página web de la Comunidad Andina.

La primera jornada tuvo como eje la seguridad alimentaria y nutrición, los medios de vida y la protección social adaptativa, temas considerados prioritarios ante los posibles efectos del fenómeno de El Niño en las poblaciones y sectores productivos.

Durante el encuentro se planteó la necesidad de mejorar el intercambio de información entre los países, fortalecer la coordinación técnica y definir medidas anticipadas frente a los riesgos asociados al evento climático.

Daniela Pérez, representante de la Presidencia Pro Tempore de Ecuador ante el Comité Andino de Prevención y Atención de Desastres (CAPRADE), señaló que la cooperación regional puede facilitar el intercambio de experiencias y capacidades para anticipar escenarios de riesgo.

Por su parte, el secretario general de la Comunidad Andina, Gonzalo Gutiérrez Reinel, sostuvo que los organismos de integración tienen entre sus funciones facilitar el intercambio de información y promover respuestas coordinadas ante fenómenos que pueden afectar a varios países.

Desde CEPREDENAC, su vicepresidente, Juan Cesario Salas, señaló que El Niño puede generar impactos que trascienden las fronteras nacionales, por lo que consideró necesario coordinar acciones entre distintos niveles de gobierno.

Próximos temas

La serie de diálogos continuará durante agosto y septiembre. Entre los temas previstos están los incendios forestales, el abastecimiento de energía, el acceso a agua segura, la salud, la educación y los servicios básicos.

Las próximas sesiones están programadas para el 26 de agosto, 9 de septiembre y 23 de septiembre y se desarrollarán de manera virtual. La convocatoria está dirigida a autoridades de gestión de riesgos, equipos técnicos, organismos de cooperación internacional y ciudadanos interesados.

El contexto climático añade relevancia a estas discusiones. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó en julio que las condiciones de El Niño ya se habían desarrollado en el Pacífico tropical y proyectó una rápida intensificación durante los meses siguientes, con una mayor probabilidad de olas de calor, sequías, lluvias intensas y otros eventos extremos.

La OMM también proyectó que el fenómeno podría evolucionar hacia un episodio fuerte durante el período julio-septiembre de 2026, mientras que sus pronósticos señalan posibles alteraciones de los patrones de temperatura y precipitación en distintas regiones.

En este escenario, los organismos participantes buscan que el intercambio regional se traduzca en medidas de preparación para reducir los posibles efectos sobre la alimentación, el agua, la energía, la agricultura y los medios de vida de las poblaciones expuestas.